La mira está puesta ahora en la decisión final que tome Cobos

La mira está puesta ahora en la decisión final que tome Cobos
Después de la renuncia de Martín Redrado a la presidencia del Banco Central, no aceptada por el Gobierno pese a que lo quería fuera de ese puesto desde hace más de un mes, toda la atención quedó puesta en lo que defina la comisión bicameral el martes próximo.
Pero la importancia no va a estar puesta en la definición en sí (no es vinculante, por lo que se descuenta que de cualquier forma Cristina Fernández de Kirchner echará a Redrado), sino en lo que dictaminen sus miembros, sobre todo el vicepresidente Julio Cobos.

Desde el viernes a la noche, cuando se conoció la dimisión de Redrado, comenzaron las especulaciones respecto a si la comisión debía dictaminar igual o no. Inmediatamente, el oficialismo salió a decir que iban a esperar el consejo de la bicameral para que luego la Presidenta resolviera. Elisa Carrió adhirió a la postura de que igual haya un dictamen. Julio Cobos recién se manifestó ayer. "Seguimos trabajando en el dictamen. Somos conscientes de que la renuncia de Redrado es un elemento nuevo que se agregó. El martes a las 12 nos reuniremos y analizaremos todo lo trabajado por cada uno en este finde y todo lo que ha sucedido hasta el momento", fue la única respuesta que brindó.

En el radicalismo, en cambio, fue donde más reparos pusieron en que la comisión se expidiera. Ricardo Alfonsín, por ejemplo, salió ayer a declarar que "es absurdo pretender que se expida la comisión sobre un tema resuelto".

Cobos, no obstante, parece decidido a llevar este caso hasta el final. En su casa de Mendoza, adonde llegó el viernes, se encerró a trabajar y mantuvo el hermetismo, incluso con sus allegados. Tenía previsto juntarse con la senadora Laura Montero (fue su ministra de Economía durante la gobernación), el ex diputado Jorge Albarracín (fue secretario de Legal y Técnica) y su asesor en el Senado Raúl Baglini. Junto a ellos iba a pulir la argumentación para fundamentar el dictamen, que se presume que sería a favor de la remoción de Redrado. Para ello, se basaría en lo actuado por el funcionario durante toda su gestión, y no en su rechazo a utilizar las reservas para el pago de deuda externa, como argumenta el Gobierno.

Alfonso Prat-Gay, en tanto, también se va a tomar los próximos días para definir su dictamen. Desde la Coalición Cívica se encargaron de aclarar, una vez más, que él tiene libertad de decidir. Pero de todas formas, aseguraron que en el partido "hay consenso total en rechazar y denunciar la estrategia de avasallamiento institucional del Gobierno". Después de dejar en claro eso, lo más probable es que el diputado vote por la remoción, también basándose en toda la gestión de Redrado.

Desde las filas del oficialismo, el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel fue el encargado de disparar contra el mendocino. "Va a terminar como Redrado, cuando Héctor Magnetto (CEO del Grupo Clarín) crea que ya no es útil y le suelte la mano, como se la soltó a Redrado", aventuró.

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