Mirá cómo me Río...

Romagnoli priorizó al corazón sobre la suculenta oferta del Fluminense y vuelve para ganar el título que lo convierta en uno de los cinco cuervos más ganadores.
Ahora sí: Pipi cucú.

San Lorenzo vuelve a mostrarse protagonista del mercado de pases, como en los últimos años, desde que Marcelo Tinelli desembarcó su grupo inversor en Boedo. Y la figurita, esta vez, resultó un hombre de la casa, Leandro Romagnoli ya está de vuelta, con frescos 28 pirulos, para quedarse por tres temporadas, a cambio de 1.800.000 de dólares netos, de los cuales cobrará la mayor parte durante el primer año del vínculo. Así quedó acordado el asunto ayer por la mañana, pasaditas las 11, en el edificio que Ideas del Sur tiene en la calle Olleros, lugar en el que se dieron cita el enganche, su padre Atilio, Marcelo Tinelli y Rafael Savino. "El Pipi llegó muy dispuesto a jugar en San Lorenzo. Cerramos todo de manera rápida y amable", le ilustró a Olé el espíritu del cónclave el hincha más famoso.

Romagnoli se había comprometido públicamente a volver este año a Boedo. Y encaminó la negociación para que esto sucediera. Rescindió con el Sporting de Lisboa primero, inició un tire y afloje económico con San Lorenzo paralelamente, sin demasiadas trabas, peeeero... En el medio se metió Fluminense, ofreció más dinero del que podían ostentar las arcas cuervas y el retorno del canterano, así, entró en duda por unas horas. El propio enganche decía, a su llegada al país, el jueves, que si bien la prioridad suya era vestirse de azulgrana, no estaba caída su mudanza a Río de Janeiro. Sin embargo, la camiseta, se ve, pudo más, y el Pipi recaló en su primer amor, donde jugó 198 partidos, metió 27 goles y, sobre todo, ganó tres títulos (Clausura y Mercosur 2001 y Sudamericana 2002), lo que coloca a una corona de convertirse en uno de los jugadores más ganadores de la historia del club, medalla que gozan, hasta aquí, Victorio Cocco, Antonio García Ameijenda, Roberto Telch y Sergio Villar, con cuatro trofeos.

El Pipi, quien jugó su último partido en San Lorenzo el 12/12/2004, en un 4-1 a Racing dirigido por el Bambino Veira, llega a Boedo para reencontrarse con dos ex compañeros de aquel plantel requete ganador: Bernardo Romeo y Gustavo Campagnuolo. Y llega, además, gracias al esfuerzo de varias patas. La mayor, el club, que pondrá 1.200.000 de billetes verdes. El resto, se lo dividirán los bolsillos del grupo inversor y una vaquita provista por dirigentes, con u$s 300.000 cada uno.

Y a todo esto, Simeone quedó chocho con su nueva estrella, los apellidos de peso siguen cayendo al baile... "Es un hombre de la casa, que le dio muchas alegrías al club, bienvenido sea", se contentó ayer el entrenador. Igual, el Cholo aclaró que no habrá coronita para nadie, "ya veremos si cambio el esquema con su llegada. Pero no me gusta que el equipo dependa de un solo jugador".

Igual, como sea que salga a la cancha, San Lorenzo ya está Pipi cucú.

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