16 minutos de polémicas

Los de San Lorenzo se quejaron de la jugada previa al gol; los de Huracán, de la expulsión de Pastore.

Por: Waldemar Iglesias

El clásico de los peores augurios duró mucho menos de lo esperado. El foco estaba puesto en los antecedentes violentos y en las amenazas de enfrentamientos inminentes; sin embargo hubo una invitada inesperada: esa lluvia tremenda que obligó al árbitro Saúl Laverni a suspender el encuentro a los 16 minutos. A esa altura, la pelota ya había dejado de picar con normalidad.

Antes del final abrupto e inevitable sucedió un mini partido con un rasgo central: las polémicas. Se quejaron los de San Lorenzo de la decisión del árbitro en la jugada que derivó en el gol de Paolo Goltz, a los 12 minutos. A instancias de Hernán Maidana, Laverni cambió un fallo: había cobrado una falta de Hugo Barrientos contra Fernando Meza, pero el asistente le marcó que había un empujón previo del defensor de San Lorenzo, que no pareció tal.

Se quejaron dos minutos más tarde los de Huracán, tras la expulsión de Javier Pastore por una dura infracción a Juan Manuel Torres. Más allá del campo resbaladizo, se trató de una decisión razonable de Laverni.

Volvieron a fastidiarse los de San Lorenzo por la suspensión, a la que consideraron tardía. Sin embargo, la impresión fue que el árbitro lo paró cuando entendió que la pelota ya no podía circular.

En los 16 minutos también hubo un mano a mano que Hernán Barcos desperdició, un cabezazo implacable de Paolo Goltz (autor del último gol en el clásico, en el 1-1 de noviembre de 2007), algunos roces, varios resbalones y muchas imprecisiones.

Al cabo, el clásico de los miedos volvió a ser el de las polémicas, como el último que habían jugado: por el Clausura 2008, en La Paternal, Javier Collado había omitido dos claros penales en favor de Huracán. Esta vez, el perjudicado pareció San Lorenzo...

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