Los ministros debieron abortar los planes del descanso playero

La Presidenta les dijo que los esperaba hoy para trabajar en la Capital
La indisposición de la presidenta Cristina Kirchner les aguó el plan de vacaciones a algunos de los ministros del gabinete nacional que habían programado una semana de playa durante la visita presidencial a Cuba y a Venezuela.

Pero todo pudo ser peor. Ante la incertidumbre inicial por el estado de salud de la Presidenta, algunos creyeron que incluso perderían el fin de semana en la costa al que empezaban a acostumbrarse. Pero fue la propia Cristina Kirchner quien dio libertad de acción. "Estoy bien, no se preocupen. Los quiero acá el lunes, como siempre", le dijo a uno de los ministros.

Con el visto bueno de la Presidenta, Pinamar volvió a ser el balneario conquistado por el kirchnerismo. Sergio Massa, el jefe de Gabinete, estuvo en la carpa de su familia en el parador CR. Por ahí cerca se lo vio al ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

En Valeria del Mar esperaban al ministro del Interior, Florencio Randazzo. Su colega de Justicia, Aníbal Fernández, optó por su querida Villa Gesell. Eso sí: bajó el tono de la fiesta de cumpleaños que había organizado para el viernes. No hubo políticos ni personajes famosos. En el festejo por sus 52 años sólo lo acompañó su familia.

El descanso de los ministros se notó ayer en los principales portales de noticias, en los que hubo una ausencia total de las habituales declaraciones de los integrantes del gabinete. Pese al repentino cambio de planes, los ministros no pierden las esperanzas. Creen que la semana próxima, con la Presidenta en Cuba, podrán prolongar su descanso.

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