El ministro que llegó para cambiarle la cara al Gobierno

Se convirtió en el protagonista de la gestión y aportó aire fresco a un oficialismo que intenta mostrarse “un paso adelante” y “en plena ofensiva”.
Sensiblero y calentón, Mario Adaro es la cara visible de un gobierno que empezó a mostrar signos claros de querer salir de la intemperie a que lo ha venido sometiendo la lluvia de críticas. Encabeza el intento oficial de dejar atrás una postura defensiva y de animarse a intentar una ofensiva. Su multiprotagonismo se diferencia del que -unos meses atrás- alcanzó su compañero de gabinete, Carlos Ciurca, cuya principal misión fue parar (en algunos casos recibiendo) los cachetones que caían -como granizo- sobre la Casa de Gobierno por temas de inseguridad.

El nuevo ministro de Gobierno, Mario Adaro, se puso al hombro una múltiple tarea que esta semana lo llevó a discutir vehementemente con la dirigencia de los gremios estatales, a intercambiar buen protocolo con el cuerpo consular, a encabezar los encuentros con los intendentes en Tupungato y a ser eje en el encuentro de empresarios y gremialistas en la Casa de Gobierno.

Con sus 39 años, Adaro encabeza desde la coyuntura la defensa de la gestión de un gobierno que apuesta sus fichas a avanzar “de menos a más” consiguiendo “resultados estructurales más que transitorios” mostrándose “un paso adelante de la crisis”.

Abogado laboralista vinculado a la actividad de los gremios, fue concejal de San Martín por Palmira y su vida política se relaciona con la del actual secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán (hoy con igual influencia que antes en el Ejecutivo pero en un perfil más bajo) y con el titular del Centro Empleados de Comercio y diputado nacional Guillermo Pereyra.

Adaro considera que Mendoza perdió “el protagonismo hegemónico” que tenía en la región y culpa al ex gobernador y actual vicepresidente Julio Cobos por no haber sabido recuperar ese rol “a pesar de haber nadado en la abundancia” ya que “sólo aprovecha para sí las coyunturas favorables”.

-¿Cómo mejorarán la imagen del Gobierno en 2009?

-Ya está mejorando a medida que comenzaron a concretarse las acciones previstas para atender los problemas que reclaman solución en Mendoza. Esto se va a notar. Pero a nosotros no nos preocupa como primera premisa la imagen positiva o negativa. Nos preocupa resolver acciones de gobierno y si después esto se traduce en imagen positiva, ¡en buena hora!.

-¿Cómo ven octubre 2009?

-Las próximas elecciones son una coyuntura. Los mendocinos han votado al justicialismo por cuatro años y nos quedan tres. Las elecciones legislativas permiten corregir rumbos o consolidar proyectos. Nuestra responsabilidad es gobernar los próximos tres años.

-¿Se juegan la gobernabilidad?

-No, pero si la sociedad mendocina considera que debemos hacer correcciones, las haremos.

-¿Está solucionada la relación con los intendentes?

-Hemos comenzado a transitar un camino de mayor confluencia, aún sabiendo que el año que viene hay una coyuntura electoral y eso modifica algunos ánimos. Por suerte hay dirigencias maduras.

-¿Intervendrán Santa Rosa?

-Vamos a respetar los resortes institucionales. Sólo habrá intervención si se afecta el acceso de la población a la salud, a la educación o a la vida. Y en ese caso lo acordaremos antes con las otras fuerzas políticas. Todos debemos evaluar qué nos pasó en Santa Rosa.

-¿Ya lo conversan con la oposición?

-Sí. Y todos están preocupados.

-Este problema ¿se arregla fuera de Santa Rosa?

-No, se arregla en Santa Rosa, pero lamentablemente hoy esto no se ve. Esperaremos que el tiempo permita verlo a la propia dirigencia santarrosina.

-¿Quieren reponer a Salgado?

- Queremos que se respeten las instituciones.

-¿Habrá efecto contagio?

- Espero y aspiro que no suceda algo así en otros departamentos.

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