Un ministro de Educación sospechoso

Un ministro de Educación sospechoso
El funcionario macrista tiene cita para mañana con el juez Norberto Oyarbide. Deberá dar explicaciones sobre el nombramiento del ex policía Ciro James en la cartera a su cargo. Lo compromete un informe de otro colaborador suyo que desaconsejaba su designación.
El ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, se convirtió en el primer funcionario de la administración macrista que tendrá que dar explicaciones como sospechoso en la causa del espionaje. El juez federal Norberto Oyarbide lo citó a indagatoria por haber nombrado el año pasado al ex policía Ciro James en un cargo de asesor legal de la cartera educativa que habría sido la pantalla de sus actividades como espía. Según los datos que hay en el expediente, James nunca firmó ni un dictamen para esa repartición, donde a duras penas concurría. En realidad, según reveló la ubicación de su teléfono celular, solía ir con mucha más asiduidad a las dependencias de la Policía Metropolitana, en el edificio del Ministerio de Seguridad de la ciudad. Y se la pasaba retirando escuchas en una oficina de la SIDE, que gestionaba con la firma de dos jueces de Misiones.

El ministro debe presentarse mañana ante Oyarbide. Por ahora sigue en su puesto, según informaron desde la administración PRO. Es probable que esperen a que el juez resuelva su situación procesal, ya que eso coincidiría con un recambio de gabinete que Mauricio Macri ya tenía previsto, en el que la salida de Narodowski venía incluida (ver aparte).

El titular de Educación porteño no está implicado en forma directa en las escuchas telefónicas, que hasta ahora fueron adjudicadas a James y al ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge "Fino" Palacios, procesados con prisión preventiva. Pero, según el juez, el nombramiento de James en Educación fue una forma de darle aspecto de legalidad a una contratación ilícita, y en esto el ministro sería responsable.

Uno de los delitos que analizan atribuirle es el de malversación de fondos –por el que difícilmente iría preso– por haberle pagado a James como asesor fantasma. De todos modos, a la hora de deci- dir la indagatoria Oyarbide tuvo en cuenta –según pudo saber Página/12– una serie de "irregularidades" vinculadas con la designación del espía en el gobierno de Macri:

- La incorporación de James había sido objetada por el coordinador operativo del propio Ministerio de Educación porteño, Fernando Giudici. Así figura en el legajo de contratación, donde un informe de ese funcionario dice, en esencia, que el área no contaba con "reflejo presupuestario" para pagar un sueldo extra. A pesar de eso requirieron sus servicios, por 6000 pesos mensuales.

- El nombramiento es del 30 de mayo de 2008, aunque figuraba como retroactivo al 16 de marzo, lo que indicaría que las tareas de James comenzaron con anterioridad. El 23 de mayo, una semana antes de que firmara el contrato, se inició la pinchadura telefónica a Daniel Leonardo, el cuñado del jefe de Gobierno porteño. El 25 de mayo James retiró las primeras grabaciones de la SIDE con las conversaciones del parapsicólogo, casado con Sandra Macri.

- La escucha a Leonardo podría ser considerada como una prueba de las verdaderas funciones de James. En la época de su aparición en el gobierno porteño, Palacios ya estaba trabajando en el armado de la Policía Metropolitana y James era ya una persona de su confianza, a quien conocía de sus tiempos en la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal. Leonardo, ante la Justicia, responsabilizó de la escucha a su suegro Franco Macri, a quien le atribuye otras amenazas e intentos por alejarlo de su esposa Sandra. También le apuntó al jefe de gobierno, quien luego, para colmo, le mandó un e-mail con el speech para que lo despegara del escándalo.

- Según los papeles, James primero estuvo asignado a la "Unidad de Auditoría Interna", a cargo de Roberto Ayub, y luego pasó a la llamada "área ministro", bajo la órbita de la jefa de gabinete de Narodowski, Roxana Barroso. Ayub testificó que no alcanzó a encomendarle ningún trabajo a James, quien rápidamente pasó a trabajar con Barroso. La funcionaria dijo que James la asesoraba como abogado en cuestiones laborales y de ausentismo, aunque nunca firmó ni un informe o dictamen. Ningún funcionario porteño precisó qué era lo que el ex policía hacía allí.

- Barroso admitió que James rara vez iba al ministerio. Las antenas de Nextel pusieron al descubierto que James hablaba desde el edificio del Ministerio de Seguridad.

En los inicios de la investigación sobre el espionaje, cuando sólo se habían confirmado las escuchas a Sergio Burstein –familiar de las víctimas del atentado a la AMIA– y al empresario Carlos Avila, sólo se sabía que James había revistado en la Policía Federal hasta comienzos de agosto, cuando pidió la baja porque tramitaba su ingreso oficial a la Metropolitana, de la mano del Fino Palacios, según él mismo declaró. En un allanamiento en su domicilio, apareció el contrato firmado con el Ministerio de Educación.

Narodowski declaró como testigo en la causa donde ahora es imputado. Por entonces admitió la existencia del contrato y dijo: "No tengo determinado exactamente qué tareas hacía". Ignoraba, aclaró, que fuera policía federal y contó que le pidió "disculpas a Burstein". "Me sentí en la obligación de hacerlo", dijo. Su citación a indagatoria daría por tierra con la teoría inicial del gobierno porteño, que decía que James era un infiltrado de la Federal, parte de un supuesto boicot a la Metropolitana.

Otro dato en la causa que apunta a la cartera educativa porteña es que en la computadora que usaba el otro ex jefe desplazado de la Metropolitana, Osvaldo Chamorro, en la consultora donde trabajaba con el Fino Palacios, había pedidos de información financiera de un supervisor de escuelas, militante de UTE, el gremio que viene denunciando que se hizo espionaje a los maestros.

Aunque por el momento no hay nuevas citaciones en el expediente, allegados a la investigación aseguran que el desfile "no termina en Narodowski".

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