El ministro dice que "algo falló" y hay "un responsable"

El titular de la cartera de Gobierno, Justicia y Seguridad destacó que la voluntad de la familia Carro permitió que la orden de la juez Baladrón se cumpliera de la forma “menos traumática posible y teniendo en cuenta particularmente la situación de la nena”.
El ministro César Rodríguez aclaró la participación que le cupo a su Ministerio en el cumplimiento de la orden de la jueza Cristina Baladrón de que sí o sí la niña Damiana debía dejar la casa de los Carro. “Tuvimos una intimación para que (la policía) acompañara al oficial de justicia y el responsable del área de Bienestar Social para cumplir con la orden de la nena fuera sacada del lugar donde se encontraba y llevada a otra casa de otra familia sustituta”, explicó en diálogo con Radio Noticias.

“No tuvimos ninguna comunicación específicamente ni con la doctora Baladrón, ni con el juzgado”, acotó.

Rodríguez dijo que sí existió diálogo con la familia Carro y su abogado para que “dentro de la situación traumática no se llegara a medidas extremas y con la buena voluntad de las partes se pudo llegar a una situación consensuada para entregar la nena”.

“Como Ministerio, y la policía, no tenemos ninguna intervención (en el caso Damiana) salvo que la justicia requiera el nuestro acompañamiento”.

–Ministro, en lo personal, ¿qué piensa del tema?

–No pienso, tengo que cumplir una orden. Creo que se llegó a una situación donde evidentemente algo falló, alguien es responsable que se haya llegado a este extremo, pero no conozco el expediente y los motivos. No puedo opinar sobre lo que desconozco, a mi me intimaron a que tomara una decisión resuelta por la jueza y en función de eso se trabajó.

–Usted dice que algo falló y que hubo buena voluntad de la familia Carro y de Bienestar Social para que la situación se resolviera pacíficamente, pero la jueza Baladrón fue inflexible e intimó a que su orden se cumpliera sí o sí.

–La Dirección de la Familia y el Menor estaba intimada a cumplir esa medida. El sentido común y la lógica me dice que algo en el camino no se cumplió, no estaban dadas las condiciones, no se arbitraron las medidas pertinentes, pero no pudo opinar sobre algo que desconozco.

–¿Los efectivos de la Seccional Segunda se resistieron a participar del operativo para hacer cumplir la orden de la jueza?

–No, no es cierto. La policía estuvo siempre a disposición, tanto la Segunda como la Seccional Séptima, para cumplir la orden impartida.

–¿Estuvo a punto de intervenir el GEO?

–Estábamos dispuestos a cumplir la orden, no voy a entrar en detalle sobre cómo se iba a desarrollar el operativo.

Una multitud, en apoyo de las hermanitas

La vivienda particular del gobernador Jorge fue epicentro de las protestas. También la Casa de Gobierno. Sólo una parte de la movilización se llegó hasta el edificio donde reside la jueza del Menor y la Familia.

"Justicia para Damiana y Shakira". Bajo esa consigna marcharon alrededor de 1.200 personas por las calles de Santa Rosa en apoyo a las familias Carro y Vargas y en repudio a la jueza de Familia y Menor, María Cristina Baladrón. También el Centro Cívico y la casa particular del gobernador Oscar Mario Jorge, en Yrigoyen y Garibaldi, fueron objeto de las protestas.

Eduardo Carro, su esposa Mirta y los hijos de ambos, junto a Matilde Domínguez de Vargas y su hija Sandra Vargas, entre otros familiares, encabezaron el sector de la marcha que desandó las calles céntricas de a pie, detrás de una pancarta que pedía "Justicia para Damiana". Más adelante, tres jinetes con otro cartel alusivo.0 a la situación de Shakira y una camioneta con altoparlantes, seguida de quince automóviles, abrían el camino.

La concentración estaba prevista para las 19 en la plaza San Martín. Poco a poco los vecinos comenzaron a llegar. La calle Gil, frente a la UNLPam, comenzó a colmarse de autos. En su mayoría eran taxis de Radio Taxi Cooperativa, compañeros de trabajo de los Carro. Una mujer llevaba la voz cantante desde los altoparlantes instalados en la camioneta: "No permitamos más jueces sin corazón. Esta es una marcha en repudio de la jueza Cristina Baladrón", repetía una y otra vez.

El repudio a la jueza nació tras su decisión de separar por la fuerza a Damiana (3 años) de los Carro, la familia sustituta que la crió desde los 20 días de vida, para darla en adopción. La sentencia desconoció que los Carro habían renunciado a su condición de familia de contención para iniciar los trámites de adopción, un caso similar al de los Biocca. En el caso de Shakira (5), hermana de Damiana, Baladrón libró una orden en el mismo sentido, pero los Vargas -otra familia sustituta- todavía la tienen consigo y reclaman que les permitan adoptarla tras más de 4 años de criarla.

Solidaridad.

La movilización se inició a las 19.30 por Gil y dobló por San Martín. Pasó frente al municipio, desde cuyo primer piso un par de concejales vieron pasar a los vecinos. La columna dobló por Avellaneda y fue recibida con aplausos por transeúntes y comerciantes. Giró en Lagos para retomar la calle Gil y luego seguir por la avenida directo al Centro Cívico.

La camioneta, los jinetes y los taxis doblaron por Luro para llegar a Mariano Rosas, frente al edificio Comahue, donde reside Baladrón. En cambio, los Carro, los Vargas y la gente que marchaba caminando decidieron ingresar a la explanada de Casa de Gobierno para dejar en claro que también hay causales políticas detrás del dolor que los embarga. "¡Jus-ti-cia! ¡Jus-ti-cia!" fue el grito unánime.

Tras algunos minutos volvieron hacia la rotonda. Doblaron por Luro para volver a la plaza por la calle Yrigoyen. Los manifestantes pasaron sin darse cuenta frente al edificio del Consejo de la Magistratura, el órgano que designa a los jueces en nuestra provincia. Para quien no hubo indiferencia fue para Jorge. Cuando la movilización llegó a Garibaldi, se detuvo para acercarse frente a la vivienda particular del mandatario.

Los más osados dejaron estampados en la puerta los panfletos que reclamaban "Justicia para Shakira y Damiana". Un grupo de jóvenes que portaban bombos y redoblantes desplegaron su batucada. Otros pasaron volantes alusivos por debajo de la puerta. Otra vez se escuchó el cántico en demanda de Justicia. Cuando todos se iban, una señora, presa de los nervios, golpeó con su pandereta la ventana hasta que alguien la retiró. Había luces en el interior del edificio pero nadie salió.

Los vecinos continuaron su recorrido hasta llegar a la plaza. Los Carro y los Vargas subieron a la glorieta donde fueron saludados por los presentes, quienes repitieron sus gestos de apoyo y solidaridad hacia ellos como durante todo el recorrido. Lo mismo habían hecho las personas que vieron pasar la marcha frente a sus viviendas o comercios. Nadie pareció indiferente.

Una improvisada y breve asamblea resolvió que la próxima movilización tendrá lugar este viernes, a las 20, otra vez en la plaza San Martín.

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