La Minería, centro de un complejo debate

El tercer Foro Participativo de Políticas Públicas permitió que se analizaran en profundidad todos los aspectos involucrados en este rubro productivo.

El tercer Foro Participativo de Políticas Públicas, organizado por la Vicegobernación de Catamarca, tuvo como eje del debate a la minería, y al cabo de dos jornadas permitió que se analizaran en profundidad todos los aspectos involucrados en este rubro productivo, que tantas expectativas y polémicas despierta en Catamarca. Fueron disertantes el Lic. Raúl Edgardo Caro, el Lic. Edgardo Macedo, el magíster Alejandro César Machado Aráoz, la contadora María Beatriz Maza (decana de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UNCA), el ingeniero Héctor Nieva y el prestigioso historiador y escritor Lic. Raúl Argerich. Participó además como invitado especial el ingeniero Carlos González, director del Instituto de Tecnología Minera del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), dependiente de la Secretaría e Minería de la Nación. Desde la legislación minera hasta la temida contaminación, pasando por la historia de la minería en Catamarca, las regalías y los controles oficiales, cada punto vinculado con la exploración y la explotación minera fue analizado a partir de las exposiciones de los expertos, quienes respondieron luego a las inquietudes del auditorio. Lejos de agotarse, el tema multiplicó inquietudes y consultas, y generó uno de los debates más ricos desde el inicio de estos encuentros de reflexión. Ocurre que además de los cuestionamientos que generan los emprendimientos que ya están en marcha, con sus defensores y detractores, se presenta en Catamarca un panorama de gran actividad futura, lo cual llevó a preguntar si deben apoyarse esta clase de proyectos. En líneas generales, la postura asumida por la mayoría fue que Catamarca no puede desperdiciar la posibilidad de generar recursos genuinos a través de la explotación minera, pero se coincidió en la necesidad de intensificar al máximo los controles para responder a los reclamos de los ambientalistas. Precisamente el aspecto de la contaminación fue uno de los que provocó mayores discusiones, aunque también se reconoció que existen grandes mitos en torno a este tema, donde no siempre las denuncias son respaldadas por información fehaciente. Los especialistas exigieron que se admita que siempre existe un impacto ambiental (el cambio de paisaje es un impacto en sí mismo), aunque esto no necesariamente implique un riesgo para las poblaciones aledañas a los yacimientos. Se observó que a nivel internacional se presentan problemas similares a los catamarqueños, incluso en países más desarrollados, pero que cuando se extreman los cuidados y prevenciones los riesgos se reducen considerablemente. La distribución de los ingresos que genera la minería fue otro punto clave, ya que se cree que Catamarca debería recibir un rédito mayor como propietaria de los minerales, y este planteo condujo directamente al análisis de la legislación vigente, que muestra evidentes baches e inequidades cuya corrección, se admitió, no es sencilla. La responsabilidad de las empresas, el modo de impedir que el poder económico incida como factor de presión en la defensa de los intereses provinciales, y la admisión de que se cometieron errores propios de la inexperiencia, fueron puntos salientes en las disertaciones. Catamarca pasó de pequeños yacimientos a la gran minería prácticamente de la noche a la mañana, e incluso la legislación nacional, que había permanecido casi un siglo sin modificarse, cayó luego en un inestable torbellino de modificaciones que no siempre favorecieron a las provincias mineras. Entre las conclusiones, prevaleció el concepto de que Catamarca debe apostar por la minería, pero de modo que los beneficios se traduzcan en una mejor calidad de vida para su gente, objetivo que requiere la interacción responsable de todos los estamentos civiles y oficiales. Aunque todos los disertantes ofrecieron brillantes exposiciones, mereció un especial reconocimiento el licenciado Raúl Argerich, quien hizo gala de su lucidez y conocimiento, despertando admiración por su manifiesto compromiso, algo más que valorable en un hombre de 91 años, que dedicó su vida al estudio y el trabajo, y deja un legado invalorable para las próximas generaciones de catamarqueños.

Comentá la nota