*La mina, un incendio, y la CIA en Loncopué

Un incendio destruyó vivienda y herramientas de dos mujeres que trabajan en la oposición a la mina de cobre en Campana Mahuida. Las versiones sobre el hecho son muchas. Pero una de ellas, más inquietante: sugieren que hay "grupos de tareas" que comenzaron a amedrentar a los opositores al emprendimiento.
Una fuerte tensión hay en Loncopué tras el incendio que destruyó todas las pertenencias de dos maestras que a su vez son dirigentes del movimiento de oposición al proyecto minero de cobre en Campana Mahuida.

Las maestras, María Rosa Distefani (jubilada) y Adriana Carlini, docente del CPEM 10 de Loncopué, estaban en la capital neuquina haciendo gestiones de oposición a la Ley minera aprobada recientemente en la Legislatura provincial, cuando se produjo el incendio, que pocos dudan fue intencional, y que se buscó relacionar enseguida con el suicidio de Santiago Almendra, un hombre que había tenido una relación laboral con las maestras.

Sin embargo, la interpretación de los vecinos "anti-mina" de Loncopué es más directa. Se interpreta que el incendio fue una especie de mensaje mafioso, de advertencia a quienes se oponen a la instalación de Emprendimientos Mineros, la empresa de capitales chinos que -con el aval del gobierno provincial- pretende explotar cobre en la zona de Campana Mahuida.

En este sentido, se afirma que la "gente de vigilancia" que responde a la empresa está conducida por un norteamericano al que le atribuyen relación con la Central de Inteligencia de Estados Unidos, la CIA. "Está en la nómina de empleados de Sierra Grande", se comentó entre los vecinos.

La hipótesis esgrimida en primera instancia para el incendio (una especie de venganza que apuntaba a hechos del pasado de parte del hombre después suicidado) no encaja en estas interpretaciones que hacen los vecinos "anti-mina", que además prevén un endurecimiento de la situación y advierten por eventuales nuevos hechos de violencia en Loncopué.

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