Una mina chica pero con grandes satisfacciones

Gualcamayo viene del colla-quechua y significa "río donde hay piedras perladas o preciosas".
Hace 10 meses -el 31 de marzo de 2008- directivos de la compañía canadiense Yamana Gold colocaron la piedra basal del segundo proyecto metalífero sanjuanino, después de Veladero, que producirá lingotes de metal doré en la provincia. Dos años antes, habia entrado en factibilidad luego de que las exploraciones habian señalado un buen yacimiento aurífero.

Ayer, tras casi un año de plena construcción, y con su pila de lixiviación cargada de mineral, la mina empezó a transitar su etapa de producción que la mantendrá activa por los próximos 10 años. Para su puesta en marcha la empresa Minas Argentinas, subsidiaria de la canadiense Yamana, invirtió hasta ahora 150 millones de dólares.

Gualcamayo es una mina chica comparada con Veladero: Diseminadas en 25.676 hectáreas sus reservas de oro llegan a 1,430.000 onzas, es decir, un 20% de lo que hay en Veladero. No obstante, se espera que esta año se superen los 5 millones de onzas, según lo determinen los trabajos de exploración que se están llevando con éxito.

La mina es chica pero tiene fortalezas excepcionales. Por empezar es un yacimiento que esta cerca de la ciudad, apenas a 10 kilómetros de la ruta nacional 40 camino a Jáchal. Pero además está apenas a 2.000 metros de altura, en la precordillera, lo que le permite fácil acceso y la posibilidad de trabajar durante todo el año. Algo que no es posible en Veladero, emplazada en plena cordillera de los Andes, a más de 4.000 metros de altura y con rigurosos inviernos. Eso implica también menos gasto para Gualcamayo: Mientras a mayor altura se esté hay que usar materiales especiales para evitar el congelamiento del oro, sino la lixiviación del mineral no se termina de producir. Además, el oro en este yacimiento se encuentra en calizas, que son depósitos mucho más concentrados que los de Veladero, por ejemplo.

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