Más de un millón de personas vibraron en La Habana con un polémico recital por la paz

Más de un millón de personas vibraron en La Habana con un polémico recital por la paz
El concierto, armado por Juanes, fue para acercar a EE.UU. y Cuba. Duras críticas de los anticastristas.
Bajo un sol abrasador, una multitud estimada en más de un millón de personas colmó ayer la histórica Plaza de La Revolución de La Habana para compartir el esperado y polémico concierto "Paz sin fronteras" que organizó el cantante colombiano Juanes, junto a otros 14 artistas cubanos y extranjeros, por el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, pese al furibundo rechazo de los exiliados en Miami.

La Plaza, dominada por el enorme monumento al héroe nacional cubano José Martí y la figura del líder revolucionario Ernesto Che Guevara, comenzó a colmarse de hombres y mujeres, en su mayoría vestidos de blanco como símbolo de paz como habían pedido los organizadores, desde las primeras horas de la mañana. Y las dos de la tarde (las 15 en Buenos Aires), cuando los termómetros ya superaban los 32 grados, la puertorriqueña Olga Tañón, una de las más populares artistas internacionales en Cuba, abrió el recital con una serie de merengues que hicieron bailar a la multitud. "Juntos estamos haciendo historia aquí. Hoy en esta plaza celebramos el día de la paz", gritó.

Pero fue Juanes el que estremeció a la Plaza, al subir al escenario para cerrar el evento, ya casi cuatro horas más tarde, cuando la concurrencia superaba las expectativas de los organizadores.

"Están diciendo desde fuera que estamos batiendo récords. En este momento hay ya 1.150.000 personas asistiendo a este concierto", dijo el cantante español Miguel Bosé desde el escenario junto a Juanes.

"­¡Es una maravilla, es una maravilla, es una maravilla!", exclamó por su parte el colombiano.

"Vinimos a Cuba por amor. Vencimos el miedo para estar aquí con ustedes y esperamos que ustedes también puedan vencerlo. Todos los jóvenes de la región, de Estados Unidos, de Miami, en todas las ciudades, que perdamos el miedo y podamos llegar a entender lo importante: que es cambiar el odio por amor", dijo Juanes, también de blanco, antes de interpretar junto a Bosé el tema "Odio por amor".

En sus 30 minutos de participación, además de sus éxitos como "La camisa negra" y "A Dios le pido", el colombiano, residente en Miami, dedicó una canción -"Sueños"- a los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en su país.

Entre el público se veían sobre todo adolescentes y jóvenes, muchos llegados en ómnibus desde distintas ciudades de la isla. Muchos llevaban sombreros, paraguas y sombrillas de colores para protegerse del sol.

El escenario de 400 metros cuadrados, con la Biblioteca Nacional de fondo, se levantó en el mismo lugar en el que celebró una misa el papa Juan Pablo II, durante su histórica visita a Cuba en 1998.

Entre los demás artistas extranjeros estaba el puertorriqueño Danny Rivera, los españoles Victor Manuel y Luis Eduardo Aute, el italiano Jovanotti y el ecuatoriano Juan Fernando Velasco. La representación cubana estuvo integrada por Amaury Pérez, Los Van Van, Silvio Rodríguez, Orishas, Carlos Varela, X Alfonso y el grupo cubano-venezolano Cucú Diamante y Yerbabuena.

El concierto estuvo precedido de semanas de duras críticas por parte de sectores del exilio cubano en Miami, que acusaban a los artistas participantes de apoyar así al gobierno comunista presidido por Raúl Castro. Grupos radicales anticastristas llegaron incluso a amenazar a Juanes y su familia, y a destruir a mazazos sus discos.

Los exiliados cubanos se mostraron divididos en este tema. La organización anticastrista Vigilia Mambisa reunió ayer decenas de miembros ante el tradicional café Versailles, en el barrio de la Pequeña Habana de Miami, en una protesta contra el recital. "Juanes traidor, amigo de Fidel Castro", rezaba una pancarta. La entidad llevó a la conocida Calle Ocho una máquina aplanadora para destruir discos y fotos de Juanes.

Pero algunos vehículos que pasaban por allí y un grupo con banderas cubanas mostraron su apoyo al concierto y pidieron a los manifestantes que se fueran. "Esta gente son extremistas. En Miami los que están contra el concierto son muy pocos", dijo Camilo Hernández, un joven cubano residente en la Pequeña Habana. Hubo un breve enfrentamiento con empujones e insultos que exigió la intervención de policías presentes en el lugar.

Desde La Habana, Juanes consideró que su concierto es "una manera de empezar a tejer lazos de unión", también entre los cubanos de Cuba y los de Miami. "Lo que ha sucedido es necesario. Es parte de todo el proceso. Este concierto quiere decir precisamente eso, que somos hermanos, aunque pensemos distinto", declaró Juanes al diario cubano Juventud Rebelde horas antes del concierto.

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