El "milagro español" y el consumo desorbitado

España, según algunos especialistas en la reunión anual de Davos, Suiza, atraviesa por una crisis tan grave como para sembrar preocupación por la salud del euro, la moneda europea. Las alarmas apuntan hacia el elevado déficit, el 11,4% del presupuesto, una tasa de desocupación del 20% que duplica la de los 16 países de la zona euro y una empecinada persistencia en la recesión que otros ya han dejado atrás.
En la asamblea, el presidente Zapatero insistió en que pese a estos indicadores nefastos, su gobierno ha tomado una serie de medidas para afrontar la coyuntura y defendió enérgicamente la calidad de los bonos de deuda pública española, atacada por algunos medios británicos y de EE.UU. Las principales economías mundiales -España ocupa el noveno lugar-, están en plena travesía del desierto por las heridas de la crisis. Pero, ¿por qué España es a la que peor le va después de más de 15 años de impetuoso crecimiento económico?

En aquellos días, incluso en los primeros meses de 2007, Rodríguez Zapatero se enorgullecía porque la economía española le había hecho un sorpresivo "sorpasso" a los italianos, a los que llegaron a superar en producto bruto per cápita. Además, un tercio del total de puestos de trabajo creados en la comunidad europea llevaban la marca española. La tasa de desocupación, llegó a bajar del 8% y había superávit presupuestario.

El turismo florecía, las exportaciones de autos -más de tres millones de unidades anuales-, y de repuestos, de acero y otros productos que demostraban un alto grado de desarrollo alcanzado por España. Los trenes de Alta Velocidad surcaban el territorio y crecían sin parar. Este año, pese a la coyuntura nefasta, España será el país del mundo con mayor número de kilómetros de vías de Alta Velocidad. La crisis puso toda esa bonanza patas arriba. La prosperidad estaba basada sobre la "economía del ladrillo", la industria de la construcción que vendía todo lo que tocaba gracias a una confianza blindada de quienes acudían a comprar sus casas o departamentos. Más del 85% de los españoles son propietarios de su vivienda.

El "milagro español" funcionaba gracias un consumo desorbitado con créditos de bajos intereses, muy fáciles de obtener y por largos plazos. Los funcionarios bancarios o de las Cajas de Ahorros exhortaban a las jóvenes parejas que contrataban una hipoteca hasta de ¡50 años! de vigencia a aumentar el monto de la operación para no sólo pagar la vivienda sino también los "caprichos" de turismo, el auto nuevo, y el gasto a mansalva. La crisis reventó esta burbuja como una bomba atómica. Las familias están endeudadas hasta las orejas, igual que los bancos que pedían dinero en el exterior para alimentar la burbuja. Los precios de las viviendas han caído y muchos flamantes propietarios tienen que dejarlas. El modelo español, en realidad, era endeble y desequilibrado, como quedó demostrado por el comportamiento de las otras grandes economías.

El FMI vaticina que España será la única de estas economías centrales que continuará en recesión en 2010, con una contracción del -0,6%, y su crecimiento será positivo en 2011, (0,9%), pero con el índice más débil del grupo. El gobierno admite que el paro llegará al 20% del PBI y hay agoreros que vaticinan un crecimiento de la desocupación hasta los cinco millones de personas. Hay más de un millón y medio de viviendas sin vender, algunos centros comerciales son un páramo al borde del cierre, y barrios de altos edificios apresuradamente construidos albergan una población que no llega al tercio de su capacidad. No hay otra salida que aguantar un año más a ver si se sale del pantano.

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