El milagro chino desacelera

El milagro chino desacelera
Por Emilio J. Cárdenas Ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

El impacto de la crisis global empieza a hacerse evidente en la economía China. En el último trimestre del año pasado, la tasa de crecimiento se redujo al 6,8% anual. En lugar de apreciarse, como esperan los operadores, el yuan podría bajar

La hasta ahora milagrosa economía china se está desacelerando notoriamente y opera con tensiones que han sido desconocidas a lo largo de los últimos siete años.

El último trimestre del año pasado, el 2008, la tasa de crecimiento china se redujo al 6,8% anual. El primer trimestre de este año, según las estimaciones, será aún algo más flojo, con una tasa de crecimiento prevista que apenas superará el 6%. Para el año entero se proyecta, de no haber nuevos barquinazos fuertes, una tasa del 5%, muy por debajo del objetivo oficial, que es el de crecer al 8% anual.

Aparece así un escenario bien distinto al de la ola de euforia que hizo crecer a China al 9% en el 2008 y al 13% en el 2007. Las razones son obvias: la caída del nivel de actividad económica en todos los rincones del mundo, que ha disminuido sustancialmente las importaciones de aparatos electrodomésticos, productos electrónicos en general y textiles de origen chino. Como consecuencia, se estima que las exportaciones chinas caerán un 15% en el primer semestre. Por ello, miles de fábricas están despidiendo trabajadores a lo largo y ancho de China.

De allí que se piense en aumentar el volumen de los estímulos fiscales ya decididos, que hasta ahora han sido del orden de 590 billones de dólares y continuar con el recorte de las tasas de interés y la baja de impuestos a la exportación que han sido puestos en marcha por las autoridades monetarias y económicas.

China sufrirá seguramente una presión renovada por parte de la nueva administración norteamericana para que permita que su moneda (el yuan) se fortalezca, afectando adversamente la competitividad de su sector exportador y abaratando las importaciones. Timothy Geithner, el probable nuevo Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, tiene en esto una posición pública bien conocida, que puede sintetizarse en que China “manipula los tipos de cambio” de su moneda. Su predecesor, Henry Paulson, había sido mucho más cauto en este capítulo particular de las relaciones económicas entre los dos países.

Como consecuencia de lo antedicho, los proveedores de materias primas para la industria china están perdiendo órdenes y sus exportaciones a China cayendo rápidamente. Entre ellos, especialmente, las empresas mineras y la industria de los semi-conductores para productos electrónicos. Esto golpea duro a los principales socios comerciales asiáticos de China. Corea del Sur, por ejemplo, ha visto cómo su economía se está contrayendo a un ritmo anualizado del más del 5%.

La complejidad de la situación de la economía china puede aumentar las tensiones sociales y alimentar las protestas callejeras, afectando la estabilidad social en un país que aún no se ha abierto políticamente.

Por el momento al menos, la tasa de desempleo china, que crece, no es dramática, desde que se ubica en el 4,6%. Pero lo cierto es que es la más alta desde la década de los 80 y está creciendo.

La sombra de una crisis similar a la de los 90 empieza a aparecer, aunque todavía es demasiado temprano para sugerir que algo similar podría ocurrir en el corto plazo. Pero el ambiente comienza a mostrar una cuota de fragilidad, sentimiento que ha sido casi desconocido en el ambiente económico de China de la última década en la que las sensaciones de confianza y optimismo prevalecieron.

Como cabía esperar, esto parece haber comenzado a afectar la generación de reservas de China, que ha sido absolutamente espectacular a lo largo de los últimos seis años, pero que ahora parece haber comenzado a debilitarse. Ocurre que los capitales que llegaron a China por razones especulativas están saliendo, afectados -como en todas partes- por el fenómeno al que se ha bautizado como ‘aversión al riesgo’. Parecería que esto no va a transformar, de pronto, los saldos de la balanza de pagos china en negativos, porque la balanza comercial sigue siendo fuertemente positiva. No obstante, el crecimiento explosivo de las reservas chinas seguramente se moderará, lo que ciertamente es una buena noticia para la economía mundial, en su conjunto, desde que uno de los principales factores de desequilibrio que la han afectado en los últimos tiempos puede comenzar a moderarse significativamente.

En lo cambiario, las expectativas de apreciación del yuan, a la que apostaron los operadores en los últimos meses de pronto se han transformado en una sensación de que bien puede suceder lo inverso, esto es una tendencia, moderada, a la depreciación del yuan.

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