Miguel Angel Broda: "Un golpe de suerte especulativo paga más que trabajar"

El economista entiende que Argentina saldrá de la crisis a menor velocidad que el resto del mundo, pero entiende que a partir de 2011 puede "cambiar su futuro" aprovechando las oportunidades globales. "Creo que será una recuperación lenta", afirmó Broda.
Para Miguel Angel Broda, uno de los economistas más prestigiosos de la Argentina, la política económica -aunque lo requiere- no tendrá grandes cambios hacia adelante y, probablemente, el gobierno acentúe su intervencionismo. Plantea que el caso argentino no se parece a la tendencia mundial de mayor participación del Estado porque acá "no es transitorio, no es para volver a la normalidad sino para sustituir al sector privado".

Cree que por sus propios problemas la salida de la crisis en la Argentina será más lenta o al menos más errática que en el resto del mundo. A nivel global, entiende que en 2011 se habrá recuperado el ritmo de crecimiento. "Creo que será una recuperación lenta, en forma de U, con uno o dos trimestres de crecimiento y después pararemos", dice y subraya que se están transitando problemas similares a los de la década del ’80, con fuga de capitales -"la manera de votar que tiene la economía"-, y falta de financiamiento para paliar el déficit fiscal.

Admite preocupación por la desnacionalización de empresas, pero no lo sorprende: "No hay país que crezca sostenidamente sin empresas. Han pasado muchos gobiernos y ninguno resolvió la inestabilidad del país y eso hace que se gane plata arbitrando y no trabajando. Todo es toco y me voy. Un golpe de suerte especulativo paga más que poner ladrillo sobre ladrillo. Hemos perdido tantos trenes que hoy estamos en la parte de atrás".

- ¿Dejó de caer la economía argentina?

- En general, en el mundo la economía está aterrizando. En el caso de la Argentina, dejó de caer entre mayo y este mes después de pérdidas fuertes desde noviembre último, de entre el 0,5 y el uno por ciento.

- ¿Cómo cree que será la recuperación?

- Hay un conjunto de incertidumbres que tiene que ver con la reacción del gobierno, con cómo será la política económica. La velocidad de recuperación de la Argentina tiene varias preguntas. Pareciera que va a ser mediocre porque no hay condiciones para recuperar la confianza, está aislada del mundo, y la intervención del Estado generó dudas entre los inversores. Creo que será una recuperación lenta, en forma de U, con uno o dos trimestres de crecimiento y después pararemos. Estamos teniendo problemas parecidos a los de la década del ’80, con salida de capitales y falta de financiamiento para paliar el déficit fiscal porque no tenemos dónde colocar deuda.

- Respecto de la intervención estatal, el mundo ha hecho lo mismo. La Presidenta, incluso, habla de que se copió el modelo argentino.

- Aquí hay una diferencia sustancial entre el resto del mundo y la Argentina. Los excesos de la crisis financiera determinaron una caída del gasto agregado, del gasto privado muy fuerte, no había una tasa equilibrada entre ahorro y gasto y fue necesario una política fiscal expansiva; pero es transitoria para resolver un problema del sector privado y que la inversión vuelva y el sector privado sea la llave. Aquí el Estado sustituye al mercado, no vuelve a darle rápidamente al sector privado su rol. Estatizamos Aerolíneas Argentinas, Aguas Argentinas, Massuh, el Correo. Es una concepción absolutamente diferente. No hay transitoriedad para volver rápido a la normalidad, aquí se interviene para sustituir al sector privado.

- ¿Espera cambios en la economía?

- El gobierno tiene condiciones de terminar y gobernar en los dos años y medio que le falta no tan autoritariamente como lo ha hecho. Puede que haya mayor intervencionismo. No va a pasar nada diferente a lo que ha venido sucediendo…

- Dicen que no hace falta cambiar porque los resultados son muy buenos…

- Exhibían tasas espectaculares. Hubo 77 meses de crecimiento ininterrumpido. Después vinieron dos trimestres de caída y no sólo por la política doméstica. Debería cambiar porque está cayendo la inversión y hay salida de capitales, no hay nadie dispuesto a comprar títulos del gobierno. Igual, no creo que cambie el capitalismo de amigos que existe. Acá no es el socialismo de (Hugo) Chávez, se parece al capitalismo de amigos de (Vladimir) Puttin. No veo que cambie.

- ¿Cuál fue el sector menos golpeado por la baja de la actividad?

- La recesión de Argentina donde menos afectada estuvo fue en el consumo. Cayeron muchos las importaciones, las exportaciones y la inversión. La clase alta frenó un poco porque su riqueza sintió el impacto de la destrucción de riqueza que produjeron los mercados; las menos pudientes lograron más o menos sostener su nivel adquisitivo porque la inflación es menor.

- La venta de empresas argentinas sigue, ¿se profundizará?

- Argentina viene de un período largo de decadencia. Hace 50 años teníamos el doble del PIB de Brasil y hoy tenemos un quinto. Hace 30 años éramos los mayores exportadores de carne, hoy Brasil exporta y nosotros vamos camino a importar. Este proceso de pauperización afecta las decisiones de los empresarios. Parece que hay que ser amigos del gobierno para sobrevivir, entonces muchos deciden decir basta a esos condicionamientos arbitrarios y salen del negocio. No hay país que crezca sostenidamente sin empresas. Han pasado muchos gobiernos y ninguno resolvió la inestabilidad del país y eso hace que se gane plata arbitrando y no trabajando. Todo es toco y me voy. Un golpe de suerte especulativo paga más que poner ladrillo sobre ladrillo. Hemos perdido tantos trenes que hoy estamos en la parte de atrás. Hay desconcierto y desconfianza sobre el futuro. El 80% del crecimiento mundial será explicado por los países en desarrollo y Argentina podría aprovechar esa oportunidad y cambiar su futuro.

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