Mientras la CTA redobla la presión para evitar despidos, la CGT ratifica el compás de espera

Yasky exigió "medidas drásticas" y Reclade afirmó que la central obrera "apuesta a acordar"; la UIA volvió a cuestionar la ley que con la que Moyano busca fijar la doble indemnización y el Gobierno negó un distanciamiento con el camionero
La polémica en torno al reclamo sindical para que se tomen medidas para evitar despidos y suspensiones crece y suma actores.

Esta mañana, las diferencias entre la CGT, aliada al kirchnerismo desde el principio, y la CTA, enfrentada con el Gobierno por la resistencia oficial a otorgarle la personería gremial, volvieron a quedar en evidencia.

Dos veredas. Mientras que el responsable legal de la CGT, Hugo Recalde, confirmó que la central obrera demorará el proyecto de ley con el que Hugo Moyano pretende prohibir los despidos y volver a fijar la doble y hasta la triple indemnización para casos injustificados, Hugo Yasky, jefe de la CTA, redobló la presión contra la Casa Rosada y exigió "medidas concretas" para proteger el empleo.

Recalde confirmó que ya entregó a Moyano el anteproyecto que el camionero le había pedido para presentarlo en el Congreso. "Ahora ellos verán el sentido de la oportunidad", señaló en abogado en declaraciones a radio 10, en una clara señal de que el avance en el Parlamento no será inmediato, como la CGT había planteado en principio.

En el mismo sentido, y tal como informa hoy LA NACION, Recalde señaló: "Estamos buscando consenso con las cámaras empresarias y con el gobierno nacional, con el objetivo de que todos nos defendamos de la agresión exterior que implica la crisis del capitalismo extranjero".

"A fondo". Yasky, que volvió al centro de la escena luego de que la Corte Suprema fallara en favor de la libertad sindical, y reactualizara el histórico reclamo de la CTA por su personería gremial, arremetió con fuerza contra el Gobierno y los empresarios.

"En el caos está legitimado tomar medidas drásticas. No se pueden tomar medidas gatopardistas. Hay que avanzar a fondo con la protección", embistió el jefe de la CTA en una conferencia de prensa.

Enseguida precisó: "Hay que avanzar con la prohibición de los despidos. Es la única forma viable de poner freno a los empresarios que después de haber juntado la plata con pala ahora están despidiendo por si las moscas".

En este punto, pidió "elevar la capacidad de consumo" y "apostar a enfrentar la recesión", a la que calificó de "inevitable" con la "reafirmación del mercado interno". Y añadió: "Esto sólo es posible si elevamos el salario de los sectores más castigados".

Contra la ley. La voz de los industriales fue una vez más la de Juan Carlos Lascuraín, presidente de la UIA, que fue tajante. "Por ley no se resuelve los problemas de la crisis La solución pasa más por incrementar los subsidios, que es lo que está haciendo el Gobierno", planteó en declaraciones a radio 10.

El presidente de la Unión Industrial Argentina se refirió así a las negociaciones iniciadas por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, con los sectores más afectados en su nivel de actividad para acordar subsidios que les permitan evitar despidos.

Ni sí ni no. La palabra oficial quedó una vez más a cargo de Florencio Randazzo. El ministro del Interior negó que el proyecto que impulsa Moyano haya dañado la histórica alianza entre el camionero y el kirchnerismo. No obstante, el funcionario eludió dar precisiones sobre su postura frente a la iniciativa.

"No hemos tomado distancia [de Moyano]. Ni aprobamos ni desaprobamos el proyecto. Creemos que son propuestas, en este caso de la CGT, con el objetivo de mantener el empleo", fue su equilibrada respuesta.

En declaraciones a radio 10, el jefe de la cartera política insistió con que "el objetivo central" del Gobierno "es mantener el nivel de actividad y defender el empleo" y que "va a utilizar todos los instrumentos necesarios para lograrlo".

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