Miel patagónica con certificación de origen para mejorar su comercialización

La certificación por origen, permite que el producto obtenga una diferenciación de las formas tradicionales de comercialización y es garantía de calidad para los consumidores. La doctora Alicia Forcone (UNPSJB) resaltó la importancia del trabajo que realiza la Universidad en este proceso, que busca mejorar la calidad en la producción de la miel, a fin de obtener una mayor cotización en el mercado.
En el Laboratorio de Palinología y control de calidad de mieles de la Universidad Nacional de la Patagonia, la doctora Alicia Forcone caracteriza las mieles de la Patagonia, por su origen botánico y geográfico. Los apicultores envían muestras de su producción a este laboratorio a fin de conocer su origen botánico y evaluar parámetros de calidad, tales como humedad, ceniza, color, conductividad y acidez, entre otros. Todas estas determinaciones son de utilidad para comercializar la miel tanto en el mercado interno como externo.

El laboratorio de control de calidad de mieles surge a partir de un convenio celebrado entre la Facultad de Ciencias Naturales y el Ministerio de Producción de Chubut, en el año 2004. Sobre la base de los estudios en flora melífera y caracterización de mieles realizados por Forcone desde 1995. El convenio que dio origen al mencionado laboratorio permitió adquirir gran parte de su equipamiento, el que se utiliza tanto para investigación como para prestar el servicio de control de calidad de miel, necesario para los productores de la región.

En Chubut existen tres áreas melíferas: el valle inferior del río Chubut, donde la actividad se encuentra más organizada. La región sur, que comprende el área de Sarmiento, y la región noroeste con dos áreas productivas: Esquel – Trevelin y el área de Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén. Y según explicó la doctora, la investigación llevada a cabo por su equipo analizó y clasificó las mieles de las tres áreas apícolas.

Trabajo de abejas

Polen y néctar son los principales productos que las abejas extraen de las plantas. El polen es utilizado como alimento proteico, las abejas lo acarrean en sus patas en estructuras especializadas llamadas curbículas. El néctar es la fuente principal de carbohidratos y constituye la materia prima a partir de la cual las abejas elaboran la miel.

Para conocer las plantas que utilizan las abejas como fuentes de polen y de néctar el grupo de investigación de la Universidad recurrió tanto al análisis del polen que las abejas transportan en sus patas (polen corbicular), como al análisis del polen contenido en la miel, éste último es indicador de las plantas visitadas por las abejas para obtener néctar.

"Esto se debe a que cuando la abeja liba el néctar, arrastra con él importantes cantidades de polen de las plantas que visita, ese polen es incorporado a la miel; entonces, al identificarlo y luego cuantificarlo se puede averiguar la procedencia del néctar y el aporte de las distintas plantas," explicó la investigadora.

Esto es posible porque cada tipo de planta tiene un grano de polen característico que permite identificarla. Los investigadores efectúan una colección de polen de referencia de las plantas de cada área melífera y luego comparan el polen presente en los preparados de miel con el polen de la colección de referencia. De esta manera detectan el origen botánico de la miel.

El trabajo de laboratorio se complementa con salidas de campo donde los investigadores relevan el tipo de floraciones y registran la actividad de pecoreo y recolección que realizan las abejas sobre las plantas.

Farcone destacó que todas estas actividades son necesarias, ya que permiten conocer la flora melífera y los recursos apibotánicos de la región patagónica. Este conocimiento es de gran importancia para los apicultores, puesto que les posibilita planificar racionalmente su actividad, realizar un adecuado manejo de los apiarios y de las cosechas.

Valor agregado

Un aspecto importante en la caracterización de las mieles es su diferenciación por origen botánico y geográfico. En el mercado internacional, las mieles clasificadas por origen botánico, particularmente las monoflorales, se comercializan con un valor superior a la miel común (sin clasificar).

El origen geográfico es otro de los ítems que eleva el valor del producto, más aún, si proviene de una región catalogada como libre de contaminantes, categoría en la que pueden posicionarse las mieles de Patagonia.

El trabajo del laboratorio se extendió a la provincia de Santa Cruz donde el equipo de la doctora Forcone realizó los estudios de caracterización de mieles, flora nectarífera y floraciones del valle de Los Antiguos.

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