Por miedo al fraude, el PJ disidente imprimirá 100 millones de boletas

"Con los fiscales solos no alcanza", dicen en el entorno de De Narváez.
El fantasma del fraude se instaló, definitivamente, en el búnker de Francisco de Narváez. La paridad que, según todos los que conviven en las oficinas, mantiene en las encuestas con Néstor Kirchner los hace sospechar que tendrán que pelear voto por voto, sobre todo en los lugares más complicados para fiscalizar. "Ojo que con los fiscales solos no alcanza", le advirtieron hace unos días a De Narváez. Desde entonces, se trabaja en una serie de medidas para el día de la elección. La más impactante: el comando de campaña mandó a imprimir cien millones de boletas.

"Tenemos comprado el papel y las vamos a imprimir con tiempo suficiente. Quedarán guardadas en un sitio secreto. No queremos sorpresas", adelantó un asesor de De Narváez, que suele ver la mano kirchnerista detrás de cada denuncia y movida contra su jefe. ¿Y cuántas van a imprimir?, preguntó Clarín. "Cien millones", respondió de Narváez. "Cien millones", dijo por segunda vez, sin inmutarse. La cifra equivale a diez boletas por cada elector bonaerense.

Si se tiene en cuenta que durante la última contienda electoral, cuando se postuló para gobernador, el empresario obtuvo poco más de un millón de sufragios, está claro que la cifra suena escalofriante. Pero, se sabe, el aspirante de Unión-PRO no escatima recursos. "La apuesta es que la gente que ya tiene decidido su voto por nosotros tenga la papeleta antes de ir al cuarto oscuro. Y, fundamentalmente, que podamos reponer rápido en los barrios en los que van a intentar saquear nuestras listas", graficó otro estratega de campaña. Una idea que se analiza en el búnker es poner combis en las zonas más conflictivas para alertar cuando, hipotéticamente, se denuncie la falta de boletas: "Ya nos pasó en 2007. Ahora las vamos a reponer en seguida", anticipan.Si eso ocurre, de todos modos, el equipo de prensa tiene previsto agilizar los contactos con los productores de TV. "Las cámaras tienen que mostrar todo. No vamos a permitir que nos roben", aseguran.

La fiscalización de la elección se ha convertido en una obsesión. No por nada, la primera publicidad oficial que De Narváez puso al aire se titulaba "Un día" y aspiraba a convocar voluntarios. El spot les dio una mano: unas 12 mil personas se contactaron por mail para poder participar. De aquí al 28, esperan reunir a cerca de 40 mil.De Narváez, en persona, se ha ocupado también de seducir al largo rosario de heridos que dejó el cierre de listas para que lo ayuden en la elección. Una alta fuente del espacio le dijo a Clarín que el diputado discó el teléfono de Osvaldo Mércuri --uno de los caciques del PJ bonaerense y, a la vez, uno de los grandes marginados de las nóminas-- para negociar que se ponga la camiseta de Unión-PRO.Es que, después de los fuertes cruces que hubo, Felipe Solá le había advertido a su socio que los marginados podían llegar a jugar electoralmente con Kirchner. "No por convicción, sino por venganza. Nada es gratis en política", contó un dirigente del riñón de Solá. Tampoco, se supone, será gratuita la colaboración que los heridos le darán el 28 a quien, hace muy poco, los borró de un plumazo

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