Michetti protagoniza una campaña casi "blindada"

Michetti protagoniza una campaña casi "blindada"
Su comando electoral no quiere sorpresas y controla todos sus actos.
Yo veo que desde hace unos días, el Acuerdo (Cívico y Social) me critica a mí más que al Gobierno nacional, pero no quiero entrar en ese juego", respondió ayer a Clarín, Gabriela Michetti, tras jugar un rato al tenis adaptado, en los bosques de Palermo. "Demos la bienvenida a los candidatos Gabriela Michetti, Jorge Triaca y Fernando de Andreis", anunció el locutor de la actividad apoyada por el gobierno porteño (la subsecretaría de Deportes y la COPINE, la oficina a cargo de la problemática referida discapacidades). El locutor no mencionó al PRO, acaso para no abusar del elástico límite que separa la gestión de una campaña electoral.

Gabriela Michetti jugaba al tenis hasta noviembre de 1994, cuando tras un accidente automovilístico perdió la movilidad de sus piernas. Se nota al ver cómo toma la raqueta. "El tenis adaptado es un deporte que pueden jugar discapacitados y no discapacitados, sin que haya ventaja", explica.

"Péguele a Gabriela", sintetiza una colaboradora, al aludir a los dardos lanzados desde el Acuerdo Cívico y Social. "Empezó Lilita (Carrió) diciendo que no se puede ser amoroso con Kirchner en el Congreso; (Enrique) Olivera dijo algo parecido y después se sumó a la crítica Patricia Bullrich", fundamentan. "Uno puede ser amoroso todo lo que quiera, ¿qué tiene que ver eso? La gente luego decidirá por lo que uno propone, por el estilo y las formas con que uno se maneja", se defendió Michetti.

La ex vicejefa no quiere entrar en el terreno del "golpe por golpe" que parece proponer la coalición de Carrió. En el PRO existe la convicción de que se dirigen hacia una victoria segura y holgada ("mínimo, 34 %", dicen) por lo que eluden riesgos y sobresaltos. "Una campaña segura", definen.

Así, el comando electoral cuida los movimientos de la candidata. Ayer, Michetti, jugó al tenis, se sacó fotos y se fue. No se embarcó en una recorrida por el parque ( y eso que había miles de personas). Ni bien se detuvo un segundo antes de subir a su auto, un vecino le acercó un reclamo por "cuatro faroles". Días atrás, también fue express su presencia frente a la Casa Rosada. Criticó al kirchnerismo por el traspaso de la policía, y cuando se estaba por ir, apareció un vecino, esta vez quejándose "por las veredas en Doblas al 1900". Michetti no se incomoda ante los reclamos, pero aún así la blindan. Hace poco rechazó una invitación a una actividad de la Feria del Libro por ser "inconveniente para la campaña" decía en una nota. Invitada a un panel con De Narváez, Prat Gay y Heller, la reemplazó Esteban Bullrich. A un mes de la elección, Michetti no quiere sorpresas de campaña.

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