Micheletti, un viejo cacique de la política

TEGUCIGALPA.- Después de tres décadas de trayectoria política, el conservador empresario del transporte Roberto Micheletti cumplió su sueño y se convirtió anteayer en el presidente interino de Honduras, cuando su viejo rival Manuel Zelaya fue expulsado del poder por el ejército.
Micheletti, que milita en el mismo Partido Liberal de Zelaya, era guardia presidencial en 1963 cuando los militares dieron un golpe de Estado contra el fallecido presidente Ramón Villeda bajo acusaciones de alentar el comunismo, un episodio que guarda algunas similitudes con lo ocurrido el domingo. Pero en esa ocasión Micheletti estaba del otro bando.

El mandatario interino, de 60 años, carácter fuerte y convicciones conservadoras, fue diputado y ocupó varios cargos públicos desde 1982, cuando terminaron dos décadas de regímenes militares en Honduras.

Micheletti es, además, uno de los rivales políticos más abiertos de Zelaya, a pesar de que el ala ultraconservadora que integra dentro del Partido Liberal impulsó en 2006 la candidatura del depuesto gobernante.

Tenía todas las razones para ansiar el puesto de Zelaya: había perdido las internas del partido con el ahora depuesto presidente en las elecciones de noviembre de 2005.

"El es típico político tradicional hondureño. El es un conservador poco inclinado a los cambios. Yo creo que, por su conservadurismo, tendrá serios problemas para esta transición", dijo el analista y político Efraín Díaz.

Zelaya, aliado del venezolano Hugo Chávez, había despedido la semana pasada al jefe del Estado Mayor porque no quiso ayudarlo a organizar una consulta popular declarada ilegal por la Justicia sobre la posibilidad de reformar la Constitución para extender el mandato presidencial.

Como presidente del Parlamento, Micheletti fue el primero de los políticos del partido oficialista en acusar a Zelaya de pretender perpetuarse en el poder con su proyecto, y llegó a llamarlo "trastornado".

El presidente interino es propietario de una empresa de transporte de pasajeros interurbana en el norte de Honduras y ha sido también dirigente de ese sector empresarial.

Al prestar juramento ante un entusiasmado Congreso, Micheletti dio su propia versión de los acontecimientos: dijo que no había sido un golpe de Estado, sino un proceso "absolutamente legal" para sacar del poder a Zelaya.

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