Micheletti restaura libertades y admite posibilidad de restituir a Zelaya

El gobernante de facto de Honduras, Roberto Micheletti, admitió por primera vez la posibilidad de una restitución del presidente Manuel Zelaya y restableció las libertades civiles, abriendo el camino a un diálogo que busca el fin de la crisis política.
Cediendo a demandas dentro y fuera del país, Micheletti derogó el decreto con que restringió el 27 de septiembre las libertades de reunión, asociación y prensa, en vísperas de una negociación que bajo verificación de la OEA busca superar la crisis desatada por el golpe de Estado, que derrocó a Zelaya hace 100 días.

"Hemos derogado en Consejo de Ministros el decreto, todo el decreto (...) completamente", anunció Micheletti a la prensa, pero aclaró que los opositores Radio Globo y Canal 36, cerrados al amparo de la norma, deberán pelear en los tribunales sus frecuencias de transmisión.

El diálogo, a nivel de comisiones y que iniciará esta semana en fecha aún no precisada, no prevé aún un encuentro de Micheletti y Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde que dejó el exilio y entró en secreto a Honduras hace dos semanas.

"Hay una razón para sentarse a dialogar, que es la patria primero; la restitución es una aspiración del señor Zelaya que habría que escucharla ya con mejores planteamientos, legales", dijo Micheletti más temprano en entrevista con un canal de la televisión local.

Desde su refugio, Zelaya le pidió este lunes firmar "de manera inmediata" en la embajada el Acuerdo de San José, el plan del presidente costarricense Oscar Arias, cuyo punto central es su retorno al poder.

Zelaya propuso que se firme "en el marco jurídico nacional e internacional con los otros poderes del Estado, con los testigos de honor" de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Seis cancilleres -Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Guatemala y Panamá-, tres vicecancilleres y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llegarán el miércoles para el diálogo.

"Sea lo que los hondureños acuerden que es lo mejor para ellos, lo aceptaremos. No estamos intentando imponer el Acuerdo de San José", aseguró el lunes Insulza, quien dijo habérselo aclarado a Micheletti cuando se reunieron en secreto en la base estadounidense de Palmerola en Honduras hace seis días.

Micheletti ha rechazado la restitución, pero el lunes barajó esa opción si ocurre luego de las elecciones del 29 de noviembre, lo que impediría que Zelaya intente modificar la Carta Magna para seguir en el poder, como temen sus detractores.

"Si se dieran las elecciones en el país, transparentes, y elegimos al nuevo presidente, de ahí para allá se puede hablar de cualquier escenario, de cualquier solución", aseguró.

El depuesto mandatario y el frente de resistencia que lo respalda habrían desistido de que una Asamblea Constituyente figure en un acuerdo -tema álgido en la disputa que llevó al derrocamiento-, y que se posponga para el próximo año.

Al estimar que Arias fue "al fondo de la crisis" cuando hace unos días describió la Constitución hondureña como "la peor de la faz de la tierra", Zelaya insistió en que ésta debe ajustarse a los "tiempos modernos".

La presión internacional continúa y este lunes el gobierno de Zelaya obtuvo el compromiso del FMI de respaldar la recuperación del empobrecido país cuando vuelva a la democracia.

Tanto países y bloques, como Estados Unidos y la Unión Europea, y organismos financieros internacionales congelaron a Honduras millonarios préstamos y ayudas.

Pero Micheletti celebra la visita al país de cuatro congresistas estadounidenses, los republicanos Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Díaz Balart y Mario Díaz Balart, quienes prometieron buscar apoyo en Washington para su gobierno, al que se negaron a calificar "de facto".

Al cumplirse 100 días del golpe este lunes, cerca de un centenar de opositores a Micheletti exigió frente a la embajada de Estados Unidos, cerca a la sede brasileña, la restitución de Zelaya, sin que hubiera incidentes.

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