Micheletti entierra las esperanzas de un acuerdo

Descartó el regreso de Zelaya y dijo que no adelantará las elecciones
TEGUCIGALPA (De un enviado especial).- "Tenemos el derecho de poner y quitar presidentes." Acompañado por la cúpula empresarial hondureña, el presidente de facto, Roberto Micheletti, cerró ayer cualquier atisbo de esperanza para una solución consensuada de la crisis institucional que vive Honduras.

En un concurrido acto celebrado en la Casa Presidencial, Micheletti insistió en que la posición de su gobierno ante la restitución de Manuel Zelaya es "indeclinable".

Al igual que Zelaya, Micheletti también se encomendó ayer a Dios para salir airoso de la crisis provocada por el golpe de Estado del 28 de junio. Y se mostró inflexible ante el retorno de Zelaya al país:

"Estamos haciendo esfuerzos para que el diálogo [en Costa Rica] termine en una cosa positiva, sin retorno de aquel [Zelaya] que rompió la Constitución de la república, no una sino varias veces".

Aunque en ocasiones anteriores Micheletti había aceptado adelantar las elecciones e incluso su salida del poder, siempre y cuando Zelaya tampoco regresara a la Casa Presidencial, ayer volvió a un punto de la crisis que parecía superado: "El 29 de noviembre hay elecciones libres y transparentes, y el 27 de enero de 2010 [cuando acaba el actual mandato] estaré entregando el poder al ciudadano que el pueblo haya escogido como presidente".

Micheletti aprovechó su comparecencia pública para responder públicamente a la llamada telefónica que recibió anteayer de la secretaria de Estado norteamericana. Hillary Clinton lo había advertido sobre las sanciones que podría enfrentar su régimen si no aceptaban el restablecimiento del orden constitucional, es decir, la restitución de Zelaya. Y ésta fue la respuesta del presidente de facto: "Yo le decía [a Clinton] que envíe a alguien de confianza, a alguien con quien ella pueda tener un diálogo verdadero, y que le diga si es cierto que en este país hay muertos a cada rato, si en este país hay gente presa, si en este país se está ultrajando a los niños o la dignidad del ser humano".

Quizá falló la traducción, pero si ésa fue realmente la respuesta de Micheletti, Clinton tal vez haya tenido que repetir su advertencia varias veces. "Sentimos que nos han abandonado algunos países amigos [?] Aquí estamos en un solo bloque contra cualquier imposición que nos quiera hacer cualquier país del mundo", dijo crípticamente Micheletti, lo que fue interpretado por muchos de los presentes en el acto como una alusión indirecta a Estados Unidos.

Enviado de Arias

A pesar de la inflexibilidad mostrada por Micheletti, el gobierno de facto siguió ayer las conversaciones con los mediadores del conflicto. Bruno Stagno, canciller de Oscar Arias, viajó ayer a Panamá, donde mantuvo una reunión con delegados de Micheletti como parte del esfuerzo final de 72 horas que realizó el presidente costarricense para solucionar la crisis.

Al acto convocado por Micheletti en la Casa Presidencial asistió la flor y nata del empresariado hondureño. El dirigente de la Asociación Nacional de Industriales Adolfo Facussé propuso un aumento de impuestos a las rentas altas y un mayor gravamen para los artículos de lujo, para compensar los recortes de fondos derivados de las sanciones económicas internacionales. "Esos impuestos no afectarían a los pobres", repitió Facussé por lo menos cuatro veces en cinco minutos para dar a entender que el régimen también tiene sensibilidad social. "La recaudación serviría para reequipar a las fuerzas armadas y a la policía -dijo sorprendentemente Facussé-. Y también para impulsar programas de asistencia social."

Mientras Micheletti recibía en la Casa Presidencial el respaldo de los empresarios, los partidarios de Zelaya volvían a tomar las calles de Tegucigalpa. El contingente zelayista parece haber recibido la instrucción de replegarse hasta que se acerque el día del retorno de su líder. Ayer sólo fueron unos cientos los que se concentraron frente al Congreso.

"Las acciones más fuertes, con más participación popular, van a realizarse el jueves y el viernes, cuando está programado un paro nacional", explicó Carlos Reyes, dirigente del Bloque Popular.

Ante el posible retorno de Zelaya, el régimen de Micheletti sigue imponiendo el toque de queda nocturno en todo el país. Un toque de queda que, curiosamente, varía sus horarios sin que se sepa a qué obedece que un día comience a las diez de la noche, otro a las once y el siguiente a medianoche, lo que provoca el despiste de muchos, que terminan con sus huesos en los calabozos policiales por perder el último colectivo. O el último taxi.

Comentá la nota