Micheletti: "Cristina Kirchner nos ha tratado con grosería"

El mandatario de facto hondureño acusó a la Presidenta de "injerencia y falta de respeto"
TEGUCIGALPA.- En la Casa Presidencial de Tegucigalpa las cosas están más o menos como estaban hace tres meses. Militares que pasean sus armas automáticas por los pasillos; asesores que corren de un lado a otro con papeles, y un retén de periodistas apostado casi permanentemente a la entrada del edificio. Mientras sus consejeros le transmiten a toda prisa las últimas noticias, el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, recibe a LA NACION con una amplia sonrisa en el rostro.

"La Argentina es un país de gente noble, pero su presidenta nos ha tratado con grosería", asegura Micheletti, cuando se le pregunta por la posición de la presidenta Cristina Kirchner en el conflicto hondureño.

-A usted no le ha caído nada bien el apoyo de la presidenta Kirchner a Manuel Zelaya...

-El propio Zelaya dijo que la presidenta Kirchner era la más interesada en venir a Honduras cuando él pretendió entrar en avión. Ella fue a El Salvador y desde allí nos trató groseramente, como si fuéramos un país de tercera categoría.

-¿Piensa que ha habido algún tipo de injerencia por parte de la Argentina?

-Sí, ha habido injerencia y falta de respeto hacia un gobierno constitucional. No creo que el pueblo argentino piense como ella, sin embargo, yo sí la respeto a ella como presidenta de un país de gente muy noble.

-¿Cree que el gobierno argentino estaba al tanto de la intención de Zelaya de entrar en Honduras?

-El propio Zelaya ya dijo que México, la Argentina y Brasil sabían perfectamente lo que iba a hacer. Si lo ha hecho público Zelaya, Cristina Kirchner tiene que ser responsable de esa declaración o desmentirla.

-¿En qué situación se encuentran los funcionarios de la embajada argentina a los que hace unas semanas se les pidió que abandonaran Honduras?

-Mire si seremos bondadosos que no hemos querido hacer ninguna acción que pudiera herir más los sentimientos de los dos pueblos. Pregúnteles a ellos [el encargado de negocios, Alejandro Amura, y otros dos funcionarios que permanecen en la residencia de la embajada tras el cruce de "expulsiones" de diplomáticos entre Honduras y la Argentina] si en algún momento, la policía o la gente los han tratado mal.

-¿Tienen alguna pista de cómo pudo entrar Zelaya al país sin que ustedes se enteraran?

-Hoy sabemos que Zelaya voló de Nicaragua a El Salvador, allí se reunió con dirigentes del FMLN, y luego cruzó la frontera con la ayuda de algunos hondureños y venezolanos. Cruzó por El Salvador y entró como entran los "mojados" [inmigrantes ilegales]. Nosotros no estamos en alerta permanente. Quién iba a sospechar que iba dentro de un carro cualquiera.

-Parece que el diálogo ha comenzado con un intercambio de reuniones, pero al mismo tiempo Zelaya ha denunciado que los están atacando con gases químicos.

-Zelaya miente; todo esto es una locura suya. Nosotros hemos tratado de enviar médicos especializados, pero ellos [Zelaya y sus seguidores encerrados en la embajada] no los dejan entrar. El plan de Zelaya es poder salir de la embajada y luego, con su gente, tomar la Casa Presidencial. Desmiento totalmente que le estemos lanzando gases. Para retirar a sus seguidores [de la entrada de la embajada de Brasil, el pasado lunes], sí tuvimos que tirar bombas lacrimógenas, como se está haciendo ahorita en Pittsburgh [en la cumbre del G-20].

-Usted ha acusado al venezolano Hugo Chávez de estar detrás de toda la estrategia de Zelaya.

-Así es, Zelaya tiene como aliado a otro señor que también está mal de la cabeza. Chávez es quien le aconseja que haga todas estas cosas. Nosotros no queremos la democracia de Chávez, no queremos que venga a insultarnos nunca más.

-¿Estaría usted dispuesto a renunciar a su cargo para solucionar la crisis?

-Estoy dispuesto a cualquier sacrificio, pero nosotros vamos a ir a las elecciones del 29 de noviembre. Hicimos lo que teníamos que hacer para defender la democracia [el 28 de junio pasado, cuando Zelaya fue expatriado]. Esto no fue un golpe de Estado, sino una sucesión constitucional.

-¿Se reuniría con Zelaya para tratar de llegar a una solución?

-Nosotros hemos enviado comisiones de diálogo [a la embajada de Brasil]. Pero antes de reunirme con él, tiene que aceptar las elecciones el 29 de noviembre y presentarse ante los tribunales por los delitos que ha cometido. Yo no soy su enemigo, pero él sabe que le supliqué cien veces que no cometiera el error de ir a buscar una asamblea constituyente, porque no se lo íbamos a permitir.

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