México y EE.UU. buscarán reducir el tráfico de armas en la frontera

Lo anunció Obama, al admitir que su país es corresponsable del auge del narcotráfico.
Si el gobierno mexicano quiso brindar la imagen de que está en control de la lucha contra el narcotráfico, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó ayer en la ciudad de México lo que vio fue sin duda muy diferente.

Debido al temor a que los carteles tuviesen planeado algún tipo de atentado contra Obama, las fuerzas de seguridad mexicanas transformaron a Polanco, el elegante barrio donde se alojaron el presidente Obama, su delegación y los periodistas que lo acompañan, incluida esta corresponsal, en un verdadero búnker. Por las calles, totalmente cerradas al tráfico, lo único que circuló durante todo el día de ayer fueron tanquetas militares con ametralladoras y carros de asalto de la política mexicana. En los techos de todos los edificios aledaños había soldados con largas vistas y armas largas, en total estado de alerta.

Fue una pequeña muestra del clima de tensión y de violencia que se vive actualmente en la capital mexicana debido a la verdadera guerra que está teniendo lugar entre los carteles de la droga y el gobierno mexicano, y entre los carteles entre sí.

Obama se transformó ayer en el primer presidente estadounidense que asume oficialmente que Estados Unidos es responsable de una de las causas principales de esa guerra: el consumo de drogas en ese país aporta un beneficio a los narcotraficantes mexicanos de 40.000 millones de dólares por año y provoca casi 10.000 muertes en el mismo período. Dijo que la lucha contra el narcotráfico tiene que ser conjunta y coordinada.

"¿Vamos a eliminar todo el flujo de drogas? ¿Vamos a eliminar todas las armas que cruzan por la frontera? Ése no es un objetivo realista", dijo Obama durante la conferencia de prensa que dio conjuntamente con su colega local, Felipe Calderón, en la residencia presidencial de Los Pinos. "Lo que es un objetivo realista es reducirlo tan significativamente, tan drásticamente, que se convierta una vez más en un problema criminal y no un importante problema estructural que amenace la estabilidad en las comunidades a lo largo de la frontera", añadió.

Cuando le preguntaron por qué, si durante la campaña electoral había dicho que estaba a favor de restablecer la prohibición de la venta de armas de asalto ahora no hacía nada para que el Congreso actué sobre este tema, Obama fue honesto. Explicó que, incluso si se lo proponía, eso no iba a ocurrir. Obama no cuenta en el Congreso con los votos que necesita para restablecer esa prohibición que fue levantada por Bush.

Calderon dijo que comprendía. Pero explicó que, desde que esa prohibición fue levantada, el número y calibre de las armas que ingresan a México han aumentado considerablemente. Dijo que en la frontera hay más de 10.000 tiendas del lado estadounidense donde se venden armas con toda libertad.

Terminada la conferencia de prensa, seguían sobrevolando sobre Los Pinos varios helicópteros. Por razones de seguridad Obama no tuvo ningún contacto con el mexicano de la calle.

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