México cerró una empresa de luz y despidió a 46.000 empleados

El gobierno dijo que daba pérdidas. Ahora será operada por otra compañía del Estado.
Un sindicato clientelista y privilegiado, una pulseada con el gobierno y 46.000 trabajadores a la calle. El gobierno de Felipe Calderón decidió cortar por lo sano con uno de los grandes agujeros de su economía y anunció por decreto la disolución de la compañía Luz y Fuerza del centro (LyFC). Empeñado en recortar el gasto público, de esta forma y de un plumazo, el gobierno conservador se deshizo por el mismo precio de un problema económico y sindical que amagaba con provocarle nuevos dolores de cabeza.

En una acción sorpresiva, aprovechando que era domingo y casi de madrugada, el gobierno mexicano decretó la liquidación de LyFC, segunda empresa pública eléctrica del país debido a su "comprobada ineficiencia operativa y financiera". Paralelamente, movilizó a centenares de policías para que tomaran las instalaciones eléctricas de la capital y del centro del país para evitar sabotajes.

La compañía eléctrica pública que abastece de electricidad a 25 millones de clientes del centro México quedará a partir de ahora en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la principal empresa pública eléctrica del país. Según el gobierno, la compañía disuelta tiene un pasivo laboral de 18.000 millones de dólares, y sus costos "casi duplican a sus ingresos por ventas".

El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, anunció que "todos los empleados serán indemnizados conforme a la ley" y se defendió señalando que la desaparición de la compañía no implica la privatización del servicio eléctrico, que se mantendrá como público y se brindará "con toda normalidad".

El decreto con el que se desayunaron los mexicanos ayer domingo, supuso un puñetazo en la mesa de Calderón, en medio de la pulseada que mantiene con los sindicatos eléctricos a raíz de la controvertida elección de su líder.

"No es una decisión contra el sindicalismo. No aceptamos que se diga que se trata de una medida que se tomó contra los sindicatos, sino que se basa en una situación económica, porque en esa empresa se había generado un boquete que se hacía impagable en el futuro" explicó el Secretario de Gobernación. Una explicaciónque no convenció en la calle.

El Sindicato Mexicano de Electricistas, que originalmente se manifestaba para pedir el reconocimiento a su nuevo líder Martín Esparza, se encontró repentinamente "en la calle". La concentración cambió entonces el guión y habló de "declaración de guerra" y llamó a todos los sectores políticos y sociales de país a movilizarse en defensa de la empresa desaparecida. "Nos han declarado la guerra y vamos a responder, ejerciendo siempre nuestros derechos, de ello que no quepa duda", amenazó el sindicato.

Según los electricistas, el decreto es "una puñalada trapera" al que responderán con movilizaciones. "El Sindicato de Electricistas, se encuentra muy lejos de estar derrotado y de rodillas. Al contrario, hoy más que nunca erguido y orgulloso de su pasado y confiado en su presente" explicaron.

"Los fracasos del gobierno de derecha, no nos alcanzan ni son nuestros; la torpeza gubernamental es típica de la derecha, están llevando al país entero a un estallido social, lo saben y no se detienen, allá ellos" expusieron los líderes sindicales de una empresa conocida en el país por su deficiente servicio. Los electricistas resumieron además los tres puntos fundamentales para poner fin al conflicto: la derogación del decreto de liquidación, la salida inmediata de la Policía y el Ejército de las instalaciones y la creación de una mesa de trabajo que aborde el rescate de la empresa eléctrica.

Comentá la nota