Metió un rebaje.

Bianchi les pone un freno a los dirigentes que lo imaginan DT. Y si bien se tomará tiempo para elegir, un Basile dentro del presupuesto sigue siendo la opción N° 1.
Hay pocos técnicos que pueden dirigir a Boca. Eso es lo que piensa Carlos Bianchi. El, precisamente, es uno de ellos. Pero no lo hará en esta oportunidad. Eso es lo que escucharán los dirigentes de Boca (el presidente Jorge Ameal más Daniel Angelici y Rómulo Zemborain) cuando intenten, una vez más, convencer al Virrey de que se haga cargo del plantel.

Los dirigentes creían que éste era el momento por varias razones: 1) porque antes que nada es técnico y, si mandó poner la cláusula para no suceder a Ischia, es justamente porque pensaba en ser técnico en algún momento, aunque haya pensado, idealmente, en dejar pasar un turno; 2) por la situación económica de Boca. Se están reduciendo contratos y gastos, están pagándole la indemnización a un técnico, desembolsan una suma importante en el manager... ¿Pueden hacer otra erogación importante? 3) porque Boca necesita un técnico de nivel en el próximo semestre. Hay que salir campeón o sacar muchos puntos para entrar a la Copa 2010. Quedarse afuera significaría una gran pérdida deportiva y económica; 4) porque como responsable de fútbol, si le va mal al técnico que él elija, será también su fracaso. En la intimidad, ¿Bianchi cree que hay alguien mejor que él mismo?

Hay, sí, un DT que goza de su gusto y confianza para este momento: es Alfio Basile, quien ya fue sondeado por un allegado y está con muchas ganas de volver, incluso resignando dinero y metiéndose dentro del acotado presupuesto que la CD le dejó a Bianchi para limitarle los movimientos y obligarlo a dirigir ya. "Coco es capaz de hacer esto por lo que representa Boca y porque tiene ganas de volver al día a día en el campo", confirma alguien cercano. Alfio dejó una buena imagen en en el club, ganó todo lo que dirigió: cinco torneos oficiales y hasta los de verano, e iba rumbo a un sexto cuando Julio Grondona se lo llevó a la Selección. Fue capaz de imponer respeto en un vestuario pesado y se hizo cargo de la renovación: volaron unos cuantos y hasta Guillermo, un histórico, tuvo que comer banco. Eso significa que al Coco el desafío no lo asusta, sobre todo a partir de la buena relación que tiene con Riquelme y Palermo. ¿Qué significa esto? Que Basile es, quizá, el mejor paraguas para proteger a Bianchi. Un técnico mundialista, dos veces de Selección y que ganó todo en la institución. Algo así como lo que significa él para Ameal.

¿Quiénes pueden competir? ¿Un Giunta sin experiencia en Primera? ¿Cagna, todavía con algunos ex compañeros en el plantel? ¿Este Alfaro que Bianchi alguna vez elogió pero que se destiñó en sus últimas campañas? ¿Algún extranjero? Y en este caso se vuelve al inicio: son pocos los que están en condiciones de asumir el cargo. ¿Dan la talla Sergio Marcarian, Nelson Acosta, Bolillo Gómez, Gerardo Peluso? Y si la dan y están dentro del mismo presupuesto, ¿por qué apostar a lo desconocido y no a los buenos antecedentes?

Algunos sostienen, dentro de Boca, que Bianchi y Basile son personalidades demasiado fuertes para convivir pese a la buena relación y a un contacto que excede lo profesional. Pero no hay que olvidar que el Coco, pese a su aspecto impenetrable, fue quien mejor se llevó con otro pesado como Macri, que arrancó contratándolo con cierta desconfianza y terminó admirándolo.

Hay una fecha de vencimiento: 11 de junio. Ese día, la CD volverá a reunirse para evaluar los resultados de la gestión de Ameal, Zemborain y Angelici. Ese día, les dirán oficialmente a sus pares que Bianchi no acepta. Y elevarán a consideración el nombre elegido por el Virrey. "Hasta ese momento tengo tiempo", le escucharon decir al manager. Iba sonriente, con el maletín en la mano y el paso seguro de quienes saben el camino.

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