Mestre y Aguad defendieron copyright anti-K de UCR

Los candidatos radicales enfatizaron el perfil opositor al kirchnerismo. Destacaron que el peronismo y el juecismo fueron oficialistas cuando les convenía. Confianza en 2011.
Ramón Mestre y Oscar Aguad encabezaron anoche en la Casa Radical el desfile de los candidatos a senadores y diputados nacionales frente a la dirigencia capitalina, estación tradicional en cualquier campaña electoral de la UCR para curar heridas abiertas en la interna (particularmente sangrantes en la ciudad de Córdoba) y, también, pintar con trazos gruesos el discurso para la elección del 28 de junio.

Hubo buen clima en el Salón Macario Carrizo, aunque algunos dirigentes negristas no terminaron todavía de asimilar la derrota antialiancista sufrida en el Congreso partidario y abundaban en comentarios preocupantes por la suerte de la UCR en las urnas, adonde querían llegar atados al juecismo. Mario Negri no estuvo, pero sí su hijo, quien no ahorró sonrisas diplomáticas. En los discursos, no sólo en los de Mestre y Aguad, sino también en los de otros candidatos, abundaron las apelaciones a la unidad partidaria. A los radicales les gusta decir que luego de una interna deben "abuenarse".

Los candidatos subieron al estrado en medio de fuertes aplausos. Los más festejados fueron, claro, Mestre (aspira al Senado) y Aguad (a Diputados), seguidos por Miguel Nicolás y el jefe de campaña, Alberto Giménez. Nicolás, con inoportuna chomba a rayas horizontales que agranda su figura, como presidente del Comité Capital se sentó flanqueado por el informal Mestre, de saco y camisa sin corbata, y por Aguad, que vestido de blanco golpeaba juvenil la mesa con la palma de la mano, en vez de aplaudir.

Hacia los extremos, fueron ubicados otros candidatos a legisladores nacionales, como Marta Borello (podría haberse ahorrado llamar "Ramoncito" a Mestre, aunque emocionó concluyendo con la cita del Preámbulo de la Constitución, al modo alfonsinista), Esther Síntora (mala noticia: anunció que impulsará el cupo femenino fifty-fifty en el Congreso), Gladys Espínola (la desconocida campeona del angelocismo) e Hipólito Faustinelli (como pastor llamó a "aplaudirnos entre nosotros"), prometió vencer a Francisco Fortuna en el duelo lugareño de Río Segundo, y cargó contra Luis Juez por "colgarse de la bragueta" de Juan Schiaretti en Santiago del Estero y de Néstor Kirchner, y de la pollera de Cristina).

Primero, 2009

Los radicales, si hay que guiarse por lo que se dijo anoche, subrayarán que son ellos los únicos antikirchneristas originales. Es un tema clave en la campaña, porque las tres listas principales lucen las mismas ropas. En la UCR se esforzarán por recordar que Juez fue kirchnerista durante años y que sus diputados, incluso, le aprobaron los superpoderes a Néstor Kirchner, en 2006, y que los justicialistas pidieron el voto (y votaron) a la esposa del santacruceño el año pasado.

"Hoy la única opción no peronista que se presenta en esta elección es la UCR", lanzó Mestre, poco antes de puntear un programa para el Congreso, basado en el fortalecimiento del federalismo, la eliminación de los superpoderes y la defensa del Poder Judicial.

Aguad, a su turno, anunció que recorrerá la provincia con un "dossier" con el rendimiento de los diputados nacionales de Córdoba desde 2005. "El único partido que cumplió con los cordobeses fue la UCR", aseguró. Además, celebró que de los diputados radicales de Córdoba, a diferencia de los de otros partidos, no hubo fugas hacia el kirchnerismo. "Somos soldados de un enorme ejército", dijo el "milico" al destacar la fortaleza que le atribuye al radicalismo provincial.

Después, 2011

Si bien lo más conveniente para la UCR parece la nacionalización de la campaña, también hubo fuertes apelaciones a que de la siembra en las urnas 2009 surgirá la cosecha 2011. "El 2009 es el primer escalón para volver al gobierno en 2011", pronosticó Mestre. Tras decirlo, los dirigentes que llenaron el Macario Carrizo cantaron el tradicional "Volveremos a ser gobierno como en el ’83".

Aguad sacó de pista en sus análisis al juecismo, porque sostuvo que la Argentina requiere de la UCR y el PJ recuperados. "Ni necesitamos un partido peronista fascista ni un radicalismo dividido", dijo. Siguió con durísimas acusaciones a los gobiernos justicialistas de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti y concluyó que "los cordobeses merecen un mejor destino: el radicalismo tiene que volver a gobernar Córdoba". Remató su discurso, y el acto, mostrando la boleta 3, el amuleto radical.

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