La Mesa de Enlace ratificó que el paro termina mañana pero planean nuevas medidas de fuerza

La Mesa de Enlace ratificó que el paro termina mañana pero planean nuevas medidas de fuerza
La Mesa de Enlace agropecuaria decidió no extender el paro de comercialización de granos y hacienda en pie más allá del viernes, pero comenzará la próxima semana con un plan de lucha que contempla actos y movilizaciones en diversos puntos del país.
El titular de CRA, Mario Llambías, afirmó que el apoyo al paro de los productores fue entendido como un "mensaje de unidad", el cual tiene el objetivo de "conseguir que el Gobierno escuche y se puedan encontrar soluciones" al conflicto.

El nuevo plan de lucha arrancará el martes 8, con un camionetazo y un tractorazo en la provincia de Chaco, una de las más afectadas por la sequía, y continuará ese mismo día en Olavarría, Concepción del Uruguay, Alcorta y en la ruta 9 a la altura de Villa Constitución, donde habrá una misa.

En los días posteriores, las patronales agropecuarias impulsarán marchas hacia las distintas capitales de provincias hasta el 9 de diciembre, cuando se congregarán en una "masiva movilización" al Congreso Nacional para "acompañar" a los nuevos diputados y senadores.

Sentados a una mesa de la sede porteña de CRA, los titulares de las cuatro entidades discutieron, por momentos con elevados tonos, sobre los pasos a seguir, por lo que la reunión que comenzó a las 17:00 se extendió por casi cinco horas.

Es que la Federación Agraria, de Eduardo Buzzi, llevó el mandato de las bases de extender la medida de fuerza, pero la Sociedad Rural, CRA y Coninagro impulsaron su fin el viernes, para pasar a una etapa de marchas y actos en diversos puntos del país.

Para tratar de acercar posiciones, los dirigentes pasaron en un momento de la reunión a un cuarto intermedio durante el cual consultaron a otros directivos de las cuatro entidades.

El titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, defendió su postura de finalizar con el paro este viernes, porque, según dijo, de lo contrario se iba a "afectar" a los propios productores.

Las advertencias de Biolcati sostuvieron que si la medida se prolongaba se iba a "atentar" contra los ganaderos, que no podrían sacar su producción con destino a faena.

"No podemos exigir una inmolación", advirtió, en reiteradas oportunidades el ruralista, más allá de admitir que la Mesa enfrentaba "muchísima presión" de una gran parte de los productores de base para seguir con la medida.

En tanto, el titular de Coninagro, Carlos Garetto, y Llambías se acercaron a la postura de Biolcatti e intentaron convencer a Buzzi, el único que pedía extender la medida de fuerza.

Garetto aclaró que el paro del sector fue "importante" para decir al Gobierno que hace falta que tome decisiones, pero reconoció que "las soluciones no llegarán desde la confrontación", por lo que pidió cesar con la medida de fuerza.

"No se si sirvió o no el paro (agropecuario). Lo que considero es que ha sido importante porque demostró que los problemas del sector no están resueltos. También ha sido una señal hacia el Gobierno, que tiene que tomar decisiones", aseguró.

Pero, ajeno a la postura del resto de los ruralistas, Buzzi remarcó una y otra vez que el paro debía ser extendido porque así lo pedían las bases.

El presidente de la Federación Agraria aclaró que el plan de lucha del campo seguirá al menos hasta diciembre y criticó al Gobierno, donde según él, existen "disputas de poder que impiden resolver el conflicto con el campo".

"En vez de actitudes que faciliten la cosa hasta ahora ha habido más hostilidad", se quejó Buzzi del Gobierno nacional.

Si bien les costó ponerse de acuerdo sobre las medidas de fuerza, los ruralistas coincidieron desde un primer momento en que la flamante secretaria de Integración Nacional, María del Carmen Alarcón, podría llegar a aportar soluciones al conflicto.

Llambías indicó que sería "muy importante" que la Alarcón, pueda "encontrar soluciones para el agro, porque significaría que el Gobierno entendió el mensaje de las urnas".

Pero Buzzi, el más duro de la jornada, alertó que si la funcionaria se anima a buscar soluciones "puede terminar como Alberto Fernández y otros cuadros políticos en una trituradora de carne".

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