La Mesa de Enlace pide que se terminen los escraches

Lo anuncia mañana y es por la fuerte condena social a la violencia contra Scioli y Rossi. Las entidades del campo igual advertirán a los productores que el kirchnerismo busca victimizarse y sacar rédito político.
La Mesa de Enlace se reunirá mañana en Buenos Aires y pedirá enfáticamente a los productores que cesen con los escraches violentos contra funcionarios y candidatos del kirchnerismo. La decisión, de todos modos, no implicará un repliegue del reclamo agropecuario hasta después de las elecciones del 28 de junio. Por el contrario, del encuentro de los principales dirigentes rurales podría surgir un aval para que los tamberos reanuden sus protestas aún en medio de la campaña.

"Los escraches siempre son repudiables, sean oficialistas u opositores", enfatizó ayer Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria. En diálogo con Clarín, el dirigente adelantó el pronunciamiento conjunto contra esa metodología. Y no solo por el rechazo a formas violentas de protesta. Sobre todo, porque "con los escraches estamos cometiendo la torpeza de pasar a ser victimarios, mientras que los Kirchner asumen graciosamente el rol de víctimas", razonó.

La última semana, el gobernador Daniel Scioli, el diputado kirchnerista Agustín Rossi y el ministro Julio De Vido fueron blanco de protestas en localidades del interior. Esa práctica se manifestó unas veces con insultos, huevazos y hasta a los golpes. Pero en otras oportunidades convivió pacíficamente con la campaña. El viernes en Río Tercero, Córdoba, una marcha de tractores se cruzó sin incidentes con un acto presidencial.

Por cierto, hubo una fuerte condena social a la metodología de los escraches, no solo del lado del oficialismo. También, por los partidos de la oposición. Ayer, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, calificó a los productores que los realizan como "inadaptados, antidemocráticos y prepotentes".

Hugo Luis Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, confirmó a este diario que el bloque rural "pedirá a los productores que se manifiesten de manera civilizada, sin agresiones, como es costumbre en el campo". Pero aclaró que "los decibeles deberían bajar de los dos lados". Explicó, en ese sentido, que "el Gobierno está acentuando el conflicto. Las culpas lanzadas por Randazzo, sin ninguna prueba, son irresponsables proviniendo nada menos que del ministro del Interior". Luego del escrache a Scioli en Lobería, el ministro denunció que tres productores detenidos militaban en el PRO y en la Sociedad Rural, cuando en realidad eran socios de otras entidades. "Este montaje irrita mucho más a la gente", juzgó Biolcati.

La cuña que por este asunto ejerció el kirchnerismo sobre los dirigentes rurales provocó roces al interior de la Mesa de Enlace, que no pasaron a mayores. Mario Llambías, de CRA, acordó con Pablo Orsolini, de Federación Agraria, realizar un pronunciamiento definitivo luego de la reunión de mañana. Buzzi y Biolcati avalaron la estrategia. Este último dirigente había sugerido emitir un comunicado que se descartó. Los ruralistas sospechan que cada palabra suya será usada por un Gobierno que hace de la pelea con el campo un argumento de campaña.

La Mesa de Enlace quiere salir de esa supuesta trampa. Buzzi advirtió: "Somos organizaciones gremiales y por eso vamos a analizar cómo canalizar el enorme malestar que existe, al margen de la agenda electoral". En esa lógica, los ruralistas discutirán la situación de los tamberos, que cobran la leche un 30% por debajo de sus costos. El sector, que aguarda medidas de la ministra Débora Giorgi para mejorar esa ecuación, ya amenazó retomar las medidas de fuerza.

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