La Mesa de Enlace va al diálogo pero lleva críticas muy duras

El viernes irá a la Casa Rosada. Pero ayer en una asamblea con más de 2.000 productores en la Rural escuchó reclamos fuertes en medio de un clima de mucha desconfianza hacia el Gobierno. Hubo abucheos a los Kirchner y a Scioli.
Desde el estrado, Eduardo Buzzi, preguntó "¿Qué esperamos de la reunión del viernes?"

--"Nada!!!"-- respondieron a los gritos los más de 2.000 asistentes. Ayer por la tarde, y con muy pocas expectativas puestas en el diálogo, la Mesa de Enlace convocó "al primer acto de la era post kirchnerista", según lo definió el titular de la Rural Hugo Biolcati. En el auditorio del predio de Palermo, los dirigentes confirmaron que irán el viernes al encuentro con el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, pero hundidos en la desconfianza.

La promesa oficial de que allí se hablará "de todos los temas" no alcanzó para seducir a los dirigentes, ni a sus bases. Cada mención a la convocatoria era recibida por chiflidos. "Están mintiendo", gritó alguien del público. "Es posible, es posible", respondió Biolcati. E insistió con que demandará en esa reunión "soluciones inmediatas". La Mesa de Enlace llevará su proyecto de retenciones cero para trigo, carne y maíz y de rebaja al 25% para la soja.

"No hay más margen para más maquillaje, para que vengan a querer reconciliarse con una visita como hizo el gobernador Daniel Scioli. No tenemos disposición a una tolerancia indefinida", dijo Buzzi.

Entre la audiencia, Alfredo de Angeli, --presente en el acto aunque no habló-- arrasó con las ovaciones. Y Scioli fue el mayor coleccionista de abucheos.

Muchos de los asistentes habían participado el año pasado de la protesta contra las retenciones. Pocas bombachas de campo, varias boinas, muchas botas de buena calidad. Allí estaban para rememorar la protesta con las fotos de los piquetes como escenografía. Y para celebrar por los frutos cosechados: la caída de la resolución 125 que imponía las retenciones móviles y los diez agrodiputados conseguidos en la elección del 28 de junio. De hecho, la derrota del matrimonio Kirchner fue presentada también como un triunfo propio. "En las urnas también les ganamos", dijo Biolcati.

"El Gobierno emite signos totalmente negativos, que demuestran que no entendió nada", insistió Biolcatti. Y se quejó de que "aún no parece nadie en la oposición que aglutine. La pelota está picando y hay que agarrarla antes que la recuperen los Kirchner", disparó.

Aunque reclamaron diálogo durante 18 meses, el llamado del Gobierno no parece conformarlos ahora. Respecto de la convocatoria al Consejo Económico y Social opinaron que para lo único que sirve "es para que la Presidenta se saque fotos".

"No se preocupen que los Kirchner ya se van" gritó uno de los asistentes. Conciliador Buzzi retrucó que quieren "ayudar a que haya gobernabilidad hasta el 2011". "El viernes vamos a buscar soluciones, no queremos más discursos" dijo Mario Llambías, de CRA. "Queremos respuestas", aportó Carlos Garetto, de Coninagro.

Cuando llegó el turno de los "agrodiputados" se destacó el tono enfurecido de Ulises Forte: "En el país hay pobreza mientras la riqueza se la llevan cinco atorrantes amigos del Gobierno", bramó. E instó a los dirigentes a no sentarse a dialogar "si en la mesa está ese digno heredero de José López Rega que es Guillermo Moreno".

Los dirigentes le pegaron varias veces a Néstor Kirchner. En dos tramos hicieron referencia a cuando los tildó de "hijos de Martínez de Hoz".

Así, Llambías creyó necesario reivindicar la figura de José Martínez de Hoz, fundador de la Sociedad Rural en 1866. Y se ganó un fervoroso aplauso. No hubo mención ni abucheos para su sobrino nieto, el ministro de Economía de la dictadura militar.

En esta asamblea que se prolongó por cuatro horas, la única autocrítica vino desde Tucumán. El diputado electo Juan Casañas señaló: "si los Kirchner están en el poder es porque durante muchísimos años, nosotros los productores, no hicimos nada". Consiguió así un aplauso, que estuvo lejos de las mayores ovaciones de la tarde.

A la salida varios puestos vendían souvenirs de la protesta agraria. Los más vendidos fueron unas remeras blancas con la letra K tachada, como en el signo de prohibido estacionar.

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