La Mesa ya es de desenlace

La Mesa ya es de desenlace
El reproche del titular de Carbap al jefe de la Federación Agraria por su reunión con Julián Domínguez detonó la interna ruralista.
"Yo no tengo nada que explicar. A los que me atendieron el teléfono les conté. A los que no, lo siento, ya pasó. La reunión con el ministro Domínguez fue de improviso. Y sirvió para resolverles el problema a productores que no llegan a fin de mes. Vos, Mario, ¿me preguntaste si me parecía bien que hoy hables en un panel de un evento organizado por los exportadores, los tipos que nos están robando miles de millones de dólares hace tres años? ¿Con los mismos tipos que todos los días nos pagan cien pesos menos por tonelada de soja?", abrió Eduardo Buzzi, el martes, el elegante almuerzo que compartió con Mario Llambías en el Salón Oval de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Y lo que siguió fue, tal vez, la primera discusión en pésimos términos, cara a cara, entre el presidente de CRA y el de Federación Agraria. Un intercambio duro que dejó a los otros 14 ruralistas con el bife de chorizo atragantado y les quitó de un soplo el breve efecto del Trumpeter Malbec. Un pase de facturas provocado por la inteligente intervención del gobierno nacional, sí, pero más que nada por las enormes diferencias que hay entre una entidad y la otra. Una distancia, además, que podría agigantarse en las próximas semanas.

"Mirá, Eduardo. Mis amigos todo el tiempo me preguntan: ‘¿No tenés miedo de que este tipo te cague?’. Yo antes les decía que no. Y ahora ya no puedo decir lo mismo", contestó Llambías. Su adlátere Javier Jayo Ordoqui intentó, acto seguido, meter un bocadillo para reforzar la idea del jefe. Pero Buzzi subió la voz: "¿Qué venís a hablar vos, si todavía no explicás cuál es el arreglo entre Carbap y Scioli? Si tampoco CRA explica cuáles son sus acuerdos con María del Carmen Alarcón". Y agregó que la Federación Agraria no va a jugar políticamente para Mauricio Macri ni para Julio Cobos. Y que si el gobierno nacional les resuelve los problemas, van a volver a reunirse las veces que sean necesarias.

La reunión de la semana pasada en la que Julián Domínguez les entregó cinco millones de pesos a los chacareros de Federación Agraria de la localidad de Stroeder, del partido bonaerense de Patagones, cayó como un puñal en CRA. La provincia de Buenos Aires, al fin, es el distrito fuerte de la conservadora Carbap, cuna de Mario Llambías y la confederación más poderosa de CRA. Una región en la cual mantienen un aceitado vínculo con el gobernador. Justo en ese lugar, los productores federados consiguieron buenos subsidios. Y fue cuando las negociaciones entre la Mesa de Enlace y el ministro estaban rotas –de hecho, siguen así–.

Hugo Biolcati y Carlos Garetto intentaron calmar los ánimos. Dijeron entender las urgencias de los chacareros y asumieron que cada entidad tiene situaciones distintas y que no tendrán problemas si hay nuevas reuniones entre Federación Agraria y el Ministerio de Agricultura. Pero pidieron que la próxima vez el llamado sea antes de la reunión y no después. Mario Llambías, finalmente, al ver el volumen de la voz de Buzzi, o los argumentos, quién sabe, prefirió callar.

El duelo verbal entre los dos ruralistas, que hace rato es una batalla campal, con barridas periódicas debajo de la alfombra, puede ser un punto de inflexión en la pequeña historia de un año y ocho meses de la Mesa de Enlace. En el futuro cercano ya se otean dos nuevos episodios. Llambías aceptó a regañadientes la convocatoria de un acto para el próximo 10 de diciembre. Y Buzzi está entusiasmado con las modificaciones que los diputados ya le hicieron a la ley de arrendamientos. "La vamos a bancar", prometió.

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