A la mesa del campo con los platos rotos

Por Martín Dinatale

Lejos de aquietar los ánimos, el discurso de Cristina Kirchner en la inauguración de sesiones ordinarias generó un clima de incertidumbre y de malestar entre los hombres del campo. Las alusiones de la Presidenta al intervencionismo estatal no hicieron más que generar fantasmas entre los dirigentes que mañana se sentarán a la mesa del Gobierno para debatir soluciones a los problemas que enfrenta el agro.

No será una mesa tranquila, por cierto. No se prevé tampoco una semana tranquila para la política. Todo depende en gran medida de lo que ocurra mañana en esa mesa donde se llega con los platos rotos. Los rumores no desmentidos por el Gobierno sobre la estatización del comercio de granos no ayudaron en nada a reestablecer el diálogo campo-Casa Rosada. La reunión de la semana pasada entre los ruralistas y el Gobierno había dejado un sabor a optimismo que con el correr de los días se desvaneció.

En las últimas horas la ministra de Producción, Débora Giorgi trabaja incansablemente en lo que sería el proyecto de ley de Cristina Kirchner para estatizar el comercio de granos y se supone que este tema será arrojado en la mesa con el agro. Al parecer, la Presidenta no quiso adelantar el tema en su discurso ante el Congreso para evitar un desaire ante los dirigentes rurales. Pero el desaire ya está armado desde el momento en que el Gobierno nunca desmintió ni dio mayores detalles ante los rumores de una recreación de la Junta Nacional de Granos al mejor estilo peronista de los años 50.

Según se dijo en los últimos días desde la Casa Rosada, la intención oculta del matrimonio presidencial sería la de dividir a la Mesa de Enlace. Es que el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, se inclinó en algún momento por un mayor intervencionismo estatal y se sabe que el resto de los dirigentes rurales se oponen a ello. De cualquier manera, sería esta una visión cortoplacista porque varias entidades del campo ya adelantaron que saldrán nuevamente a las rutas si es que se confirma la idea de estatizar el comercio de granos. Es decir que si la protesta no llega por el lado de la Federación Agraria llegará por otro lado.

Se va a cumplir un año desde el dictado de la polémica Resolución 125 de aumento de retenciones que luego fue rechazada por el Senado y el Gobierno aun no logra sacarse el culebrón del campo. La Presidenta no ha logrado encarrilar el conflicto del campo y el inicio del año electoral promete profundizar esta herida. De ese veneno se alimentaron los Kirchner hace unas semanas cuando los senadores Carlos Reutemann y Juan Carlos Romero inauguraron el éxodo del oficialismo que no se sabe cuán extenso será.

Ahora se prevé para esta semana un nuevo capítulo en esta comedia de enredos donde la mesa esta puesta: tiene lugar y fecha. Será en el despacho de la ministra Débora Giorgi y estará presente el ministro del Interior Florencio Randazzo. Se sentarán del otro lado los representantes del campo. Pero una vez más todos llegan a la mesa con los platos rotos. Difícil será digerir un almuerzo en estas condiciones.

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