MerPlac pide funcionar nuevamente

El Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible otorgó a la firma el Certificado de Aptitud Ambiental • Por estas horas esperan que el municipio cumpla les otorgue la habilitación municipal necesaria.

Torrontegui y Espíndola

Hace algo más de cuatro años Mer-Plac, la empresa dedicada a la recuperación de metales no ferrosos, fue clausurada por las autoridades municipales por estar trabajando sin el Certificado de Aptitud Ambiental (CAA) y sin habilitación municipal.

Desde ese tiempo-hasta la fecha- la empresa aún está a la espera de la causa que se le inciara ante la justicia federal y por la cual ya fue elevada a juicio, quedando a la espera de lo que determine el Juzgado N º 4 de San Martín.

A pesar de la clausura municipal la firma realizó todas las gestiones necesarias para que le permitiesen continuar con las tareas de adecuación que la autoridad de aplicación había indicado.

En el 2007 la Secretaría de Política Ambiental dio por concluida la remediación tras verificar: que los suelos impactados fueran enviados a un centro de disposición final habilitado, tras constatar que las napas, el recurso aire y suelo del entorno y especialmente aquel de la Escuela Agrotécnica no estuvieran contaminados como consecuencia de la actividad industrial.

Sin perjuicio de todo lo desarrollado hasta el momento, los empresarios continuaron con el trámite tendiente a la obtención del certificado de aptitud ambiental que se inició en los años 90 como empresa preexistente a la ley, trámite que resulta condición necesaria para lograr la habilitación municipal.

El propio intendente -en enero del 2005- le aplicó una multa a la empresa por trabajar sin habilitación. Selva, como juez subrogante, dictó una resolución en la que se deja entrever que cuando la empresa alcance ese certificado podría volver a trabajar, según opinaron los asesores de la planta.

Tras la clausura municipal se sancionó una ordenanza, en la cual se prohíbe la actividad que venía desarrollando esta empresa. La misma fue tratada en sesión extraordinaria del 27 de diciembre de 2004. Según los empresarios, esa ordenanza va en contra de algunos artículos de la Constitución Nacional como “lo cita el Decreto 688 del año 2004 del DE que marca que corresponde a la faz deliberativa reglamentar la habilitación y funcionamiento de los establecimientos comerciales e industriales, en la medida que no se opongan a las normas que al respecto dicte la Provincia y que atribuyan competencia a organismos provinciales”, explicaron.

Por estas horas desde la firma –e informando sobre varios antecedentes de contenido similar a favor de la misma- mostraron el Certificado de Aptitud Ambiental otorgado por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) con fecha 22 de octubre del año en curso. El mismo posee varios condicionamientos que se deberán cumplir en tiempo y forma, pero que según informó el Alejandro Torrontegui, vocero de la empresa en cuestión, “fueron culminados satisfactoriamente y notificados respectivamente al OPDS con fecha 18/12/2008 y al Municipio en el día de la fecha”.

Según lo que manifestaron, la empresa ha presentado el pedido de habilitación para poder iniciar su actividad y darle trabajo a unas 50 personas que están esperando esta reapertura.

El vocero de la firma aseguró que “todavía no han recibido respuesta a sus reiterados pedidos de habilitación municipal. Solo resta que el municipio otorgue ahora la habilitación pertinente y esta larga novela podrá tener un final de una vez por todas”.

Por su parte, Miguel Espíndola, propietario de la firma, respondió la pregunta acerca de por qué luchó durante tantos años y no se fue de Mercedes. “Nos quedamos acá porque somos mercedinos, porque nos apoyamos en la fe en Dios, porque no tenemos nada que ocultar, porque dar trabajo dignifica a los seres humanos siendo éste nuestro principal objetivo a lo largo de los últimos años y por último por cumplir con nuestro compromiso adoptado frente a nuestros empleados que quedaron sin trabajo en aquellos tiempos difíciles”, concluyó el dueño.

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