La merluza está en peligro de extinción en la Patagonia

Los ejemplares reproductores están “al límite” y no existen mecanismos eficientes de control de la sobrepesca. Un informe de la Auditoría General de la Nación recomienda establecer planes a largo plazo y considerar los cupos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero como referencia. Se trata de cupos más pequeños que los que otorga el Consejo Federal Pesquero.
La merluza de las costas patagónicas está en peligro de extinción. Así lo entienden distintos organismos públicos y organizaciones no gubernamentales (ONGs) que advierten la explotación irracional del recurso pesquero del mar argentino. Las últimas dos décadas muestran la desaparición del 70 por ciento de la población adulta de la merluza.

La Auditoria General de la Nación (AGN) entiende que existe una sobreexplotación de la merluza pese a que rige un sistema de cupos. En ese marco se denuncia, que una de las tretas de empresas pesqueras es capturar de más y declarar el excedente como su fuese de otra especie.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) indica que en el último año las exportaciones de pescado de la Argentina sumaron 171 mil toneladas. De esa cantidad, 65 mil toneladas correspondieron a la merluza hubbsi, una de las especies más abundante del Golfo San Jorge.

La AGN realizó una inspección que abarcó un período desde 2002 hasta el 2006. Las conclusiones detectaron diferencias alarmantes entre las actas de descargas que presentaban los capitanes de barco con respecto de los inspectores portuarios. El contraste oscila entre el 39 y el 300 por ciento.

Otra falla grande está en las multas. De los más de 110 millones de pesos que suman las empresas pesqueras, sólo se cuenta como efectivamente cobrado el 5 por ciento, es decir, unos 7 millones de pesos.

La AGN concluye su trabajo difundido recientemente argumentando que los controles de los organismos competentes del Estado no son suficientes para evitar la sobreexplotación de los recursos pesqueros. Todo eso lleva a la situación actual: la situación de la merluza es preocupante en todo el mar argentino.

LOS CUPOS DE LA DISCORDIA

Los cupos de pesca que se vienen aplicando desde 2006 establecen una determinada cantidad de toneladas que deben repartirse entre las distintas empresas. En 2007 eran 340 mil toneladas, pero en 2008 ya se trata de 270 mil.

Existen diferencias entre distintos organismos oficiales y ONGs sobre cuáles son las cantidades máximas de explotación. Un informe técnico del Centro de Desarrollo y Pesca Sustentable (CeDePesca) en 2007 recomendó no capturar más de 193 mil toneladas. Sin embargo se terminaron pescando unas 270 toneladas. Es decir, la sobrepesca fue del 30 por ciento según este organismo internacional.

El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) es un organismo estatal facultado para establecer la situación por la que atraviesan las distintas especies marítimas. Los últimos estudios realizados este año consideran que hay dificultades para reclutar merluza reproductora en el Golfo San Jorge.

Otro dato del INIDEP es que en el mar argentino hay un 40 por ciento menos de ejemplares jóvenes de merluza en 2007 contra 2006. Este problema es a causa de la baja abundancia de reproductores, su alta tasa de mortalidad por la sobrepesca y, en menor medida, las condiciones climáticas adversas.

La ONG Fundación Vida Silvestre estima que en los últimos 20 años los recursos pesqueros fueron sobreexplotados a niveles irracionales. La merluza, la corvina y la pescadilla se encuentran “al límite”, advierten en un informe difundido en mayo último.

Un gráfico realizado por Vida Silvestre muestra cómo las capturas han crecido mientras que los ejemplares reproductores de la merluza vienen en caída libre desde 1987.

LAS “CRISIS” DE LA MERLUZA

El ex presidente de la nación Fernando de la Rúa había expuesto la crisis de la merluza en un contexto poco serio: el programa de Susana Giménez. Las consideraciones del ex primer mandatario fueron tomadas en broma, cuando en realidad el problema era grave.

Era 2001 y se trataba de la primera crisis de la merluza. Entre 1990 y 1999 se encontró una sobrepesca del 33 por ciento. Las cifras oficiales no dan cuenta de las diferencias que pudieron provocar los descartes después de la captura, una práctica común en las embarcaciones langostineras.

En esa época, el INIDEP recomendó una restricción del 50 por ciento y establecer áreas y épocas de veda para que el recurso no se termine. En 1998, se promulgó la Ley 24.922 del Régimen Federal de Pesca, donde se conformó el Consejo Federal Pesquero y la Nación se adjudicó la administración del recurso marítimo. Así se restringió a los buques congeladores a que operen en cercanía de los centros que concentran merluza.

La otra crisis de la merluza es la de este 2008. La falta de peces reproductores y la explotación sin control provocó una disminución del recurso. Para recuperar la merluza, CeDePesca recomienda desde transparentar la información que suministran las empresas a la Secretaría de Pesca hasta la conformación de una Comisión de Manejo de la Merluza con facultades de auditor.

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