Merkel no puede evadir la pelea

La jefa de Estado enfrenta roces en su propio partido y con Suiza luego de que dijera que está dispuesta a comprar datos robados de un banco suizo, en el que aparecen nombrados cientos de evasores que pusieron sus fortunas en el paraíso fiscal.
La canciller alemana, Angela Merkel, enfrentó una pelea política con Suiza y con sus propios miembros del partido Demócrata Cristiano ayer por el plan de comprar datos robados de un banco suizo en que aparecen cientos de evasores impositivos alemanes que llevaron sus fortunas a cuentas bancarias secretas en el paraíso fiscal.

Un CD que identifica a unos 1500 alemanes con cuentas ilícitas en Suiza fue obtenido por un ex empleado de la sucursal en Ginebra del banco HSBC. El disco, que podría significar la devolución de un estimado de 200 millones de euros en impuestos evadidos, fue ofrecido al gobierno alemán por la módica suma de 2,5 millones de euros este fin de semana.

Merkel y su ministro de Hacienda, Wolfgang Schauble, inicialmente saludaron la oferta, asegurando que funcionaría como medio para cooptar a los escurridizos evasores de impuestos. "Como todo el mundo, pienso que los evasores necesitan ser puestos al descubierto", afirmó la jefa de Estado. Pero ayer quedó en claro que la aparente disposición de Alemania de comprar información bancaria robada traería a la canciller un problema con el gobierno suizo y, más que nada, dentro de su propio partido. Los principales miembros de la Democracia Cristiana (DC) salieron con los tapones de punta y definieron la compra del CD como una "inmoralidad".

Hans Rudolf Merz, ministro de Finanzas suizo, sugirió que las relaciones entre ambos países sufrirán si la transacción se realiza. "Lo que Alemania está haciendo está penado por la ley en Suiza. El uso de datos bancarios robados con propósitos fiscales es simplemente ilegal", afirmó. Por su parte, Adrian Amstutz, líder del derechista Partido del Pueblo Suizo (SVP), aseguró que el anuncio de la canciller implicará para las relaciones entre ambos países un "hundimiento a niveles no vistos desde la era de Hitler" y se sumó a las voces que piden que se revoque el plan. "Estamos apuntando a estos ladrones de datos: compraremos lo que ustedes roben", advirtió Kurt Lauk, presidente del consejo empresarial del DC. "El Estado debería estar buscando el arresto de este hombre."

Pero la posición de Merkel también ha sido apoyada por muchos: la socialdemocracia alemana, el partido verde y hasta la policía. Se estima que los evasores de impuestos en Alemania ocultan unos 175 mil millones de euros en sus cuentas bancarias secretas. En una encuesta de opinión publicada ayer, un 57 por ciento de los alemanes aseguró apoyar el plan del gobierno, mientras que el 43 por ciento se manifestó en contra. Sin embargo, Siegfried Kauder, experto legal del partido oficialista, dijo que la data es "inutilizable" en una Corte de Justicia.

La jefa de Estado y su ministro argumentaron ayer que la compra del CD delator no reviste ninguna diferencia con otro caso similar ocurrido en 2008, cuando el gobierno alemán pagó 4,2 millones de euros por información bancaria robada de manos de un ex trabajador de un banco en Liechtenstein. La información fue utilizada para identificar a más de 600 evasores impositivos, la cual incluyó al entonces director del Deutsche Post, Klaus Zumwinkel.

El ex empleado del HSBC señalado como el encargado de vender información al gobierno alemán fue identificado como Hervé Falciani, un ciudadano francés que se supone ofreció información bancaria secreta a las autoridades de Francia el año pasado.

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