Merkel, pragmatismo y sobriedad

BERLIN (DPA).- Con su triunfo en las elecciones de ayer en Alemania, la democristiana Angela Merkel se consolidó como "la mujer más poderosa del planeta".
La líder de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) logró la mayoría necesaria para deshacerse de su principal rival y socio en el gobierno de coalición, el Partido Social Demócrata (SPD), y cerrar la tan ansiada alianza con el Partido Liberal Demócrata (FDP), de Guido Westerwelle.

Cuatro años después de ser elegida jefa de gobierno, la "niña", como la llamaba su padrino político, el ex canciller Helmut Kohl, conseguirá presidir ese gobierno de centroderecha revestida de un gran prestigio, sobre todo en el extranjero.

Cuando fue nombrada canciller, en noviembre de 2005, Merkel se convirtió en la primera mujer en dirigir Alemania y en la primera jefa de gobierno procedente de la extinta República Democrática Alemana (RDA). Desde aquel momento, la prestigiosa revista Forbes la eligió cuatro años consecutivos como "la mujer más poderosa del planeta".

Caracterizada por una enorme racionalidad, constancia y pragmatismo, durante la campaña electoral la canciller se presentó como el elemento de estabilidad que necesita la primera potencia europea en medio de la crisis mundial.

En los últimos cuatro años, Merkel, doctora en física, mostró al mundo un rostro reconvertido. Después de ganarse el respeto mundial al presidir el G-8 hace dos años y de dirigir con habilidad la lucha contra la crisis, pasó de ser una mujer tímida a una figura de primer nivel, poderosa, segura de sí misma y fiel a sus ideas.

Muchos alemanes apreciaron su pragmatismo y su simplicidad. Sin embargo, sus convicciones siguen siendo un misterio para ellos. "Es una persona muy cerrada que aprendió bajo el régimen de la RDA a no expresar nunca lo que piensa", dice su biógrafo, Gerd Langguth. "Es una esfinge, pero ahora le gustaría parecer más humana", agrega.

Nacida en Hamburgo, hija de un pastor protestante y una maestra, Merkel, de 55 años, entró en política con la reunificación del país en 1990. Diez años después se convirtió en la primera mujer al frente de la CDU, un partido de tradición católica dominado por hombres.

Tras el fuerte impacto de la crisis, Merkel lanzó en tiempo récord dos paquetes de estímulo económico por más de 100.000 millones de dólares, desplegó un plan de rescate de bancos y empresas y reactivó la importante industria automotriz mediante ayuda para la compra de automóviles.

Aunque para Merkel fue "una de las decisiones más difíciles" de su carrera, por ser su partido radicalmente contrario a esas medidas, no dudó en nacionalizar parcialmente algunas entidades bancarias para salvarlas de la crisis.

Su reto en la próxima legislatura seguirá siendo el mismo: sacar el país lo antes posible de la crisis y salir de ella fortalecida, pero con un socio diferente, con el que está convencida de poder llegar antes al ansiado "crecimiento sostenible".

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