Merkel, con poco margen para negociar

Los dos socios de la nueva coalición tienen programado comenzar las negociaciones políticas esta semana, pero todavía están enfrentados sobre los recortes de los impuestos. Los liberales quieren más recortes.
Los cambios en el gabinete alemán comenzaron ayer en medio de señales de que el segundo período de Angela Merkel estaría fuertemente influido por su nuevo socio en la coalición, el Liberal Demócrata (FDP), gracias a sus abrumadoras ganancias en la elección del fin de semana. Aunque los votantes permitieron a la canciller Merkel que se deshiciera de su difícil alianza con los socialdemócratas, su partido ganó sólo por encima del 30 por ciento de los votos –su peor actuación electoral en sesenta años– mientras que los demócratas liberales obtuvieron un 14,6 por ciento.

Los comentaristas rápidamente señalaron que el resultado debilitó la posición negociadora de Merkel y le dificulta rechazar las demandas liberales. "Emergió de esta elección como medio canciller", publicaba la revista Der Spiegel, añadiendo que el resultado había lanzado a Guido Westerwelle, el líder de los liberales, al rol de "salvador y educador" de Merkel.

Westerwelle, el líder gay de 47 años de los demócratas liberales, llevó a su partido pro empresa al gobierno. Su formación compartirá el poder con el partido conservador de la canciller Angela Merkel y como líder menor de la coalición, Westerwelle asumirá automáticamente como vicecanciller. Al apuntar a las medianas empresas con la promesa del recorte de impuestos, se aseguró un número de votos record. "Por supuesto que cometí algunos errores, pero uno crece y se hace más sabio", dijo en una entrevista antes de las elecciones.

Merkel dijo que esperaba tener al nuevo equipo listo y funcionando para el 9 de noviembre, el 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín. "Alemania tiene el derecho de tener un nuevo gobierno rápidamente", dijo. Los dos socios de la coalición tienen programado comenzar las negociaciones políticas esta semana, pero todavía están enfrentados sobre los recortes de los impuestos.

Los liberales demócratas que están a favor de las empresas hicieron campaña vigorosamente para recortar impuestos a las medianas empresas y a sus empleados. Con el slogan "El trabajo tiene que tener su valor nuevamente", el partido se comprometió a recortar altos y bajos impuestos y simplificar el complicado sistema impositivo. Sostiene que las medidas estimularán el crecimiento lo suficiente para sacar al de la recesión.

El partido de Merkel propuso recortes más moderados, para ser implementados en 2011 o 2012 a lo sumo. También rechazó la idea de grandes recortes en los gastos para equilibrar la contabilidad: "Mientras estemos en esta depresión, la cuestión de ahorrar medidas no está bien".

Con los alemanes enfrentando 126 mil millones de dólares de deuda el año que viene, la mayoría de los expertos duda de si la nueva coalición podrá cumplir el ambicioso plan de recorte de impuestos. Algunos han sugerido que cualquier recorte de impuesto a las ganancias puede ser compensado por aumentos del IVA. Holger Schmieding, un experto europeo de Merrill Lynch, dijo: "No habrá grandes cambios. Se darán algunas modestas desregulaciones en el mercado laboral".

Ambos partidos quieren ponerle fin al plan de Alemania de dejar de producir energía nuclear para 2021 y favorecen las existentes plantas de energía atómica hasta que las fuentes de energía verdes las hagan innecesarias. No quedaba claro ayer si Westerwelle aceptaría el rol de ministro de Relaciones Exteriores alemán, un puesto que generalmente se le da al jefe de un socio menor de una coalición.

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