Merkel pidió disculpas por una matanza de civiles

Tras las críticas, habló ante el Parlamento
BERLIN.- La canciller alemana, Angela Merkel, pidió ayer disculpas ante al Parlamento por la "posible" muerte de civiles en el bombardeo de la OTAN ordenado el viernes pasado por el mando alemán en la ciudad de Kunduz, en Afganistán. Sin embargo, la jefa de gobierno expresó su indignación por los "juicios prematuros" y las críticas que se multiplicaron después del incidente en Afganistán, en momentos en que Alemania se prepara para los comicios del próximo 27.

La OTAN, por su parte, reconoció ayer por primera vez desde el bombardeo, ocurrido el viernes pasado, que hubo civiles afganos entre los muertos.

El discurso de Merkel frente al Parlamento se hizo necesario tras la creciente espiral de críticas a su gobierno en plena campaña electoral. Las tropas alemanas en Afganistán dieron la orden de bombardear a dos grupos de talibanes que habían robado dos camiones de combustible. Los aviones de la OTAN los atacaron asumiendo que las personas alrededor de los camiones eran insurgentes. Sin embargo, al día siguiente, fuentes locales revelaron que hubo un elevado número de civiles muertos. El diario norteamericano The Washington Post habló de 123 víctimas, entre ellas unos pocos insurgentes.

El malestar en el país creció en los días siguientes a raíz de las declaraciones del ministro de Defensa alemán, Frank Josef Jung, que en un primer momento había descartado que hubiera civiles entre las víctimas fatales.

En plena campaña electoral, Merkel calibró bien las palabras de su discurso debido al fuerte rechazo que tiene en Alemania el envío de tropas a Afganistán: según las encuestas, dos tercios de los alemanes están en contra.

"Cualquier persona inocente muerta en Afganistán es demasiado", afirmó Merkel en el inicio de su intervención. "Lamentamos cada una de las pérdidas y nos solidarizamos con los familiares de las víctimas", agregó.

"No vamos a adornar nada, pero al mismo tiempo no aceptaremos juicios precipitados [...] aquí o en el extranjero", remarcó.

El comandante en jefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, el estadounidense Stanley McChrystal, visitó el lugar del bombardeo y concluyó que, efectivamente, hubo víctimas entre la población civil. Según la ONG Afghanistan Rights Monitor Group, hubo por lo menos 70 víctimas civiles. McChrystal, que ha hecho de la seguridad de los afganos uno de los principales objetivos de su mandato, prometió una investigación y dijo en un mensaje a la televisión afgana que "nada es más importante que la seguridad y la protección de los afganos".

"¡Qué error de juicio! ¡Más de 90 muertes por un simple camión, que, además, estaba inmovilizado en el lecho de un río!", dijo el presidente afgano, Hamid Karzai, en una entrevista con el diario Le Figaro . "¿Por qué no enviaron tropas de tierra para recuperar el camión?", se preguntó.

A pesar de las críticas, el ministro de Defensa alemán se negó a renunciar por la masacre, que podría ser la mayor matanza de civiles causada por tropas alemanas desde la Segunda Guerra Mundial, e insistió en que la decisión de atacar fue "militarmente necesaria y correcta".

Algunos analistas indican que lo ocurrido podría marcar un cambio en la estrategia militar de la misión internacional. Merkel y el primer ministro británico, Gordon Brown, anunciaron una conferencia sobre Afganistán este año en la que se discutirá una reducción de la presencia militar internacional.

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