Merkel lidera los sondeos y podría gobernar sin los socialdemócratas

Tiene un 35% de respaldo y los liberales, potenciales aliados, un 14%; los indecisos llegan a un 40%
BERLIN.- Cuando faltan ocho días para las elecciones federales, la canciller alemana, Angela Merkel, se consolida como favorita. Si los comicios se celebraran hoy, podría formar un gobierno sólo con los liberales del FDP y evitar una nueva Große Koalition (Gran Coalición) como la que actualmente domina su gobierno.

Los analistas advierten, sin embargo, sobre un creciente alto número de indecisos (casi el 40%) y temen que la apatía que los alemanes mostraron ante la campaña se transforme en una abstención récord.

La Unión de la canciller federal, que incluye a democristianos y a socialcristianos bávaros (CDU/CSU), se mantiene estable con una intención de voto del 35%, mientras que los liberales tienen un 14%, según el último sondeo semanal publicado por el instituto de opinión pública Infratest.

De confirmarse estos resultados, en las elecciones del 27 de septiembre, la Unión y los liberales sumarían un 49% de los sufragios y alcanzarían una mayoría parlamentaria suficiente como para formar una nueva coalición de gobierno, que ambas formaciones impulsan en sus respectivas campañas electorales.

El debate electoral que Merkel mantuvo con su principal adversario, el candidato socialdemócrata (SPD, por sus siglas en alemán), Frank Walter Steinmeier, benefició a este último con un incremento de tres puntos en su porcentaje de intensión de voto.

Sin embargo, el alza de Steinmeier no se produjo a expensas de Merkel, sino a costa de los Verdes y de la izquierda. Así las cosas, el partido de Steinmeier se vería obligado, en todo caso, a pasar a la oposición, lo que marcaría el fin de la Gran Coalición, que hace cuatro años gobierna en Alemania.

Si bien los resultados de los sondeos son previsibles para muchos, los analistas observan con preocupación el aumento de electores indecisos y el riesgo de un alta abstención.

Siempre según datos de Infratest, un 24% de los entrevistados no fue capaz de vincular su voto a ningún partido, el 25% dijo estar "casi decidido" y sólo el 42% aseguró tener las ideas claras acerca de su intención de voto. Esta situación podría determinar una fuga de electores hacia partidos menores.

De hecho, la tendencia es de huida de los partidos históricos: hasta los años 80, las dos grandes fuerzas políticas (CDU/CSU y SPD) cosechaban juntos más del 80% de los votos.

Este año, la unión CDU/CSU y el SPD podrían no alcanzar siquiera el 60% de los sufragios, según apuntan los sondeos.

Además, el poco interés que despierta la batalla electoral muy poco disputada (la canciller y Steinmeier forman parte del mismo gobierno) y el alto nivel de apatía de los electores podrían tener como resultado una abstención récord.

Alemania tiene tradicionalmente una participación muy alta en las elecciones. Sin embargo, en los últimos comicios sólo votó el 77% del padrón, en la que fue la mayor abstención de la historia del país.

Todo indica que la situación podría empeorar este año: se estima que hasta un 30% de los electores no se presentaría a las urnas.

Lotería para votantes

La preocupación es tan alta que el mayor diario del país (que es también el más vendido en Europa), el sensacionalista Bild , ha promocionado una especie de lotería con un premio de un millón de euros que podrán ganar sólo los ciudadanos que demuestren haber votado.

"Con todo el enojo que pueden causar las decisiones políticas o los políticos mismos, no puede ser que la democracia de nuestro país sea la afectada por ese malhumor y pereza de ir a votar", escribió Bild, en un editorial para promocionar su campaña.

El fin declarado del diario es llevar la participación al 80%, un resultado digno para la tradición alemana. De todos modos, resulta inédito que se recurra a una lotería para vencer la abulia de los electores, lo que podría interpretarse como una señal de alarma para los políticos.

Todos estos factores no parecen afectar el éxito personal de Merkel como canciller: si la elección fuera directa, el 53% de los alemanes estarían seguros de entregarle el timón del país.

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