Merkel camina hacia la victoria

Su equipo de campaña había apostado todo para provocar un poco de la "merkelmanía" entre la multitud de alemanes del Este que se reunieron ayer para escuchar a la canciller en un acto de campaña. Jóvenes conservadores alzaban pancartas naranjas conocidas como "Angie’s" cada vez que Angela Merkel enfatizaba algún punto en su discurso mientras que otros militantes, a su vez, distribuían unas fotos brillantes con la imagen de la primera mujer en dirigir Alemania.
Pero a pesar de los preparativos, las 1500 personas que se congregaron en el mercado de Finsterwalde, en las afueras de Berlín, para escuchar a la canciller días antes de las elecciones generales en ese país, eran todo menos una multitud apasionada. Lo máximo que la tribuna pudo ofrecer fueron esporádicos y correctos aplausos en tanto Merkel, de 55 años, pronunciaba un discurso poco inspirador con referencias a Konrad Adenauer, el primer canciller conservador que tuvo el país tras la Segunda Guerra, y aludía al rol que jugó su partido para provocar la caída del Muro de Berlín.

El único momento en que la canciller abandonó su tradicional cara de poker fue cuando hizo alusión a la "avaricia" de los banqueros internacionales que, según ella, habían hundido a Alemania y al resto del mundo en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

Las asistentes más ruidosas del encuentro fueron un grupo de mujeres de mediana edad de Alemania oriental, que aplaudieron con un entusiasmo sin par cada palabra que pronunciaba la política. "¡La admiramos tanto! Ella es una persona común. Una más de nosotras", aseguró una de ellas.

A tan sólo seis días de las elecciones generales, Merkel está apostando menos a sus aburridísimos discursos que a la imagen personal que supo cultivar durante sus cuatro años como canciller. Con su estilo híbrido, su ausencia de grandes gestos y sus habilidades como mediadora en el seno de su propio gobierno, Merkel parece haberse convertido en la canciller que la mayoría de los alemanes desean.

Una encuesta de opinión divulgada ayer por la revista alemana Der Spiegel reveló que el 76 por ciento de los alemanes quisieran ver a Merkel jugar un rol importante en el futuro político del país, una cifra que la convierte en una de las figuras políticas más populares en la historia de su país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Con los socialdemócratas diez puntos por debajo en las encuestas, a pesar del liderazgo del popular ministro de Asuntos Exteriores y vicecanciller, Frank Walter Steinmeier, pocos dudan de que Merkel será reelecta como la canciller de Alemania tras las elecciones del próximo domingo. El principal interrogante sigue siendo, por ahora, cuáles serán los partidos con los que formará coalición.

Los afiches conservadores que empapelan las calles de las ciudades alemanas, seguros de sí mismos, se limitan a lo esencial. Una foto de Merkel y, debajo, la leyenda "Die Kanzlerin", o la canciller

Comentá la nota