Merkel ataca al Vaticano

La canciller alemana acusó al papa Ratzinger de dar la impresión de que negar el Holocausto es algo “permitido”, tras la decisión de éste de rehabilitar al religioso Richard Williamson, un negacionista confeso.
Desde Berlín

El idilio de Alemania con el papa Joseph Ratzinger, oriundo de la región germana de Baviera, pareció llegar a su fin ayer, luego de que la canciller Angela Merkel acusara al Pontífice de dar la impresión de que negar el Holocausto es algo “permitido”, tras la decisión de éste de rehabilitar al obispo inglés Richard Williamson, un negacionista confeso.

La valiente decisión de Merkel de involucrarse en medio de la creciente tensión entre el Vaticano y distintos líderes mundiales de la comunidad judía sucedió apenas una semana después de que el ahora rehabilitado obispo Williamson declarara en una entrevista con la televisión sueca que “ni un solo judío murió en cámaras de gas”. Frente a ello, la canciller conservadora de Alemania tomó la palabra: “Si bien no acostumbro a opinar sobre asuntos de la Iglesia, tengo la sensación de que esto es más bien una cuestión de principios, ya que dar la impresión de que se puede negar el Holocausto es inaceptable”. Merkel solicitó al Papa dejar “absolutamente en claro” que no es posible negar la Shoá, además de solicitarle que encare de inmediato una recomposición del vínculo con el pueblo judío.

Por su parte, la Santa Sede no tardó en responder. Apenas horas después de las palabras de la canciller, Federico Lombardi, vocero vaticano, declaró que la postura del Papa al respecto “no podría ser más clara”.

Mientras, la especulación creció en torno de la idea de que la decisión de Merkel de criticar en público al Pontífice no sería más que un reflejo de un creciente malestar dentro de la Iglesia alemana para con Ratzinger. El hecho de que ayer mismo el cardenal de Mainz, Karl Lehmann, calificara la decisión del Papa alemán como una “catástrofe” parece abonar dicha teoría.

El obispo Williamson –un graduado de la Universidad de Cambridge de 68 años– hizo los polémicos comentarios 15 días atrás en un reportaje televisado. Ahora fue perdonado como parte de una movida del Vaticano de dar marcha atrás con la excomunión de cuatro obispos lefebvristas ordenados por la ultraconservadora sociedad de San Pío X. La decisión fue interpretada como un claro signo del corrimiento a la derecha que viene sucediendo en la Santa Sede.

En Alemania, las reacciones frente a los dichos de Ratzinger han sido una mezcla de consternación, ira y desilusión. En marcado contraste con el entusiasmo con el que el actual Papa y ex miembro de las juventudes hitlerianas fue recibido hace cuatro años, el semanario alemán Der Spiegel dedicó esta semana su tapa a ilustrar la situación: debajo de una foto de Ratzinger, en letras de molde, pudo leerse: “Papa alemán avergüenza a la Iglesia Católica”.

Por si fuera poco, a esto debe sumarse la reciente decisión del Sumo Pontífice de promover a Gerhard Wagner, cura austríaco, al cargo de obispo auxiliar de Linz. Wagner se hizo famoso hace algunos días diciendo que los libros de Harry Potter eran “satánicos”, y que el huracán Katrina en Estados Unidos había sido “un castigo divino”. Esta decisión empeoró aun más la relación entre Roma y la Iglesia austríaca.

Fuentes vaticanas citadas por Der Spiegel sugirieron que el Papa estaría rodeado de “lacayos” que le ocultan el impacto que tienen sus decisiones en los medios. “Benedicto XVI está tan aislado del mundo que no tiene la menor idea acerca de cómo son recibidas sus acciones”, sostuvo Hans King, teólogo cristiano.

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