Así, no merece ir al Mundial.

SUB20: El seleccionado argentino todavía sueña con viajar al Mundial de Egipto, pero hasta aquí no hizo los méritos; las razones de un flojo torneo.
Quizás, el destino quiera que el seleccionado Sub 20 derrote esta tarde a Colombia, en su último desafío en el Sudamericano, luego resulte beneficiado por otros resultados y finalmente consiga el angustioso pasaje para el Mundial de Egipto. De todos modos, esa circunstancia no disimularía que el equipo conducido por Sergio Batista no hizo los méritos suficientes como para viajar en septiembre a El Cairo o Alejandría. Penosamente, el desempeño en la tierra bolivariana fue tan pobre que la proyecta como una de las selecciones más débiles en la historia de los juveniles argentinos. Este equipo no cosechó virtudes como para tener la oportunidad de defender en suelo africano el bicampeonato mundial de la categoría. Las razones abundan.

1) Sólo se impuso una vez en ocho partidos (cuatro por el Grupo A y la misma cantidad por el hexagonal). Y la única víctima albiceleste fue Perú, un equipo poco profesional y muy limitado deportivamente. Estos números, en la historia de los Sudamericanos, son sólo comparables con la decepcionante campaña en Paraguay 1985, cuando la Argentina triunfó sólo un partido (3-0 a Bolivia) y quedó eliminado en su zona.

2) Padeció continuos errores infantiles y de desconcentración, producto de la falta de compromiso de algunos de los jugadores. En los tres primeros desafíos por su grupo, el equipo sufrió goles antes de los tres minutos de juego, lo que lo obligó a hacer un esfuerzo mayor para intentar remontar el marcador. Tampoco aprovechó los córneres ni los tiros libres en su favor (sólo Eduardo Salvio anotó un gol de cabeza, frente a Colombia, pero tras una jugada en movimiento); las ejecuciones carecieron de potencia y precisión.

3) En general, los futbolistas, salvo pocas excepciones (Salvio y Emiliano Insúa, desde que se ubicó como central, en los últimos partidos), no mostraron esa fibra íntima tan genética en los planteles criollos. Por ejemplo, anteayer, frente a Venezuela, estando en un punto crítico y límite, los chicos no se llevaron por delante a sus rivales, no se tiraron con la cabeza a trabar, como se dice popularmente. "Somos muy tibios, muy livianitos", le confesó Salvio a LA NACION.

4) Hace más de una década que la filosofía de los juveniles se basa en el buen juego y la conducta honrada. Pero este grupo mostró reacciones irresponsables. Julián Fernández, Cristián Gaitán e Iván Bella recibieron la tarjeta roja en circunstancias evitables. Franco Zuculini también fue expulsado, aunque injustamente, ya que él no participó de los tumultos con los brasileños. También se produjeron cortocircuitos con los uruguayos y venezolanos. El Fair Play quedó lejos, con 19 amonestados y cuatro expulsados durante el campeonato.

5) Evidentemente, esta camada de futbolistas es limitada. Más allá de lo que pudieron haber aportado Pablo Piatti, Franco Di Santo o alguna promesa del Sub 17, está claro que "es lo que hay". Sólo posee un jugador distinto: Salvio. Incluso, diversas individualidades prometedoras bajaron su nivel en Venezuela: Jonathan Cristaldo, Zuculini, Bella y Exequiel Benavídez, por ejemplo. Otros mostraron cierta despreocupación por la representación de la camiseta.

6) El técnico Batista se resignó. Durante las primeras semanas, en Maturín, encabezó decenas de charlas, dio cientos de indicaciones, pero no logró que los chicos reaccionaran. Sin figuras, no pudo armar un equipo con entidad. Y además, durante la competencia tampoco encontró soluciones pese a los movimientos de piezas que practicó. Cuando dispuso de Lionel Messi, Sergio Agüero y Juan Román Riquelme logró los Juegos Olímpicos; pero ahora, con mano de obra más humilde, no supo encontrar el plus necesario. Casi siempre mantuvo la calma exterior, aunque dio la sensación de guardarse cosas, quizá para no juzgar o exponer a los chicos.

7) Durante el torneo, la Argentina se midió dos veces con Venezuela, un conjunto que más allá de poseer algunos valores en modestos clubes de Europa, es sumamente inferior. En un país que vibra por el béisbol y no por el fútbol, el seleccionado no pudo batirlo, cuando en el Sudamericano pasado, en Paraguay 2007, el resultado fue contundente: 6 a 0.

8) La fortuna siempre es necesaria, aunque también hay que saberla perseguir. Pocas virtudes exhibió, pero es justo indicar que este combinado celeste y blanco no ligó. Además, en los partidos donde mostró más empeño, ante Brasil y Uruguay, fue perjudicado por los árbitros: Líber Prudente, de Uruguay, que anuló un gol legítimo de Juan Neira cuando no se había abierto el resultado, y Carlos Vera, de Ecuador, que no se animó a expulsar a Matías Aguirregaray.

"Nunca tendríamos que haber llegado a este momento", reconoció el Checho Batista, en las últimas horas. Ni él ni nadie sospecharon que el nivel del equipo sería tan indolente como para no merecer viajar al Mundial. Pero es la realidad, aunque duela.

33 es el porcentaje de puntos conseguidos por el Sub 20 en el Sudamericano: en total jugó 8 partidos, de los cuales ganó 1, empató 5 y perdió 2. Anotó 10 goles y recibió 12.

Que necesita la argentina

Para lograr un lugar en el Mundial, la Argentina deberá vencer a Colombia y luego ser favorecida por el resultado de algunos de los otros choques. ¿De qué modo? Si Venezuela no vence a Uruguay o si Paraguay cae con Brasil y los albicelestes logran una diferencia de gol superior (ahora, los guaraníes están +2 y los argentinos -3).

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