Los mercenarios

Por Mariano Grondona

Tanto en el Senado como en Diputados, el kirchnerismo logró aprobar la ley de medios con una mayoría más amplia que la prevista. Algo similar había ocurrido con las votaciones parlamentarias sobre la estatización de las AFJP y la prolongación de los "superpoderes". Es así que se abre una inquietante pregunta en dirección del futuro: si en este Congreso el Gobierno obtuvo mayorías más holgadas que las previstas, ¿es seguro que a partir del 10 de diciembre será inexorablemente derrotado? Los cálculos más cuidadosos parecían anticipar que, a partir de la renovación del Congreso, al kirchnerismo lo esperaba una seguidilla de derrotas parlamentarias pero, a la luz de lo que viene ocurriendo en el "viejo Congreso", ¿hasta qué punto los cálculos sobre el "nuevo Congreso" resultan, todavía, confiables?

El error que se ha cometido al estudiar la gravitación del kirchnerismo en el Congreso resulta de que sólo se han venido computando "dos" fuerzas políticas básicas, una perteneciente al Gobierno y la otra a la oposición, cuando deberían haberse computado "tres" porque, al lado de los oficialistas y los opositores "estables", que votan de acuerdo a lo anticipado, ha venido creciendo una tercera fuerza. ¿La llamaremos "el partido de los mercenarios"?

La palabra "mercenario" proviene del latín "merces", que significa "pago", como el que recibían las tropas apátridas a las que alquilaban los príncipes italianos en los albores del Renacimiento. Con "merces" se ligan otras palabras afines como "mercado", "comercio" y "Mercurio", que era el dios romano del comercio.

Algunas decenas de "mercenarios" han venido alterando en estos meses las cuentas que se hacían antes de cada una de nuestras votaciones parlamentarias. No sabemos aún si la "tercera fuerza" mercenaria aumentará o disminuirá a partir del 10 de diciembre pero, dada la crisis moral que afecta a algunos de nuestros políticos, lo seguro es que persistirá porque, si el cambio de bando del diputado Borocotó escandalizó hace dos años por lo insólito, los últimos pronunciamientos del Congreso sugieren que este ex macrista y súbito kirchnerista está cada día más acompañado.

Los "pagos" que están recibiendo los nuevos mercenarios pueden provenir de diversas causas, unas más deshonrosas que otras. Si a veces el dinero viaja simplemente de un bolsillo a otro, también puede ocurrir que el favor que ofrece el "príncipe" a un determinado legislador no esté ligado a su enriquecimiento personal sino a que él se ha "quebrado" para aliviar a la provincia que representa de la extorsión financiera de la Casa Rosada. Por una vía o por la otra, lo cierto es que el dinero está trepando hacia el tope de la escala de valores. ¿Debería sorprendernos entonces que esa adoradora del becerro de oro que es la corrupción siga creciendo?

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