Los mercenarios que actuaron en defensa propia

Diciendo que estaba "asombrado" por la decisión de la Corte de Estados Unidos de sobreseer a los guardias de seguridad privada que estaban acusados de asesinar a 17 civiles que se encontraban en un embotellamiento en Bagdad, el gobierno iraquí prometió ayer continuar su batalla para asegurar justicia para las víctimas de "gente a la que le gusta disparar sobre gente desarmada".
Wejdan Mikhail, la ministra de Derechos Humanos del país, dijo que ahora apoyaría los esfuerzos para presentar cargos contra los empleados de Blackwater acusados de disparar armas automáticas y tirar granadas de mano sobre los autos que estaban en la rotonda de la Plaza Nisur hace dos años.

Un juez en Washington dictaminó el jueves a la tarde sobre el caso de alto perfil que desató acusaciones de una cultura anárquica e inexplicable en Blackwater y otras empresas de seguridad privadas en Irak. El sobreseimiento fue debido a un aparente tecnicismo legal.

Los cinco hombres, que se declararon inocentes y afirmaron que actuaron en defensa propia, no se enfrentarán a un juicio por asesinato, después de que Ricardo Urbina, un juez federal, decidiera que hubo "errores de procedimiento" en la forma en que se había reunido evidencia en contra de ellos.

Mikhail ha pedido una reunión con los funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Bagdad para escuchar una explicación de por qué en el caso habían sido sobreseídos. "No entiendo por qué el juez tomó esa decisión", le dijo a la agencia de noticias AFP. "Asesinaron a gente inocente iraquí que estaban en sus autos sin armas. Estoy muy asombrada. Tantos iraquíes inocentes –jóvenes estudiantes– fueron muertos por personas a quienes les gustaba disparar sobre gente desarmada."

El baño de sangre, que ocurrió en septiembre de 2007, puso de manifiesto una incómoda política del gobierno de Bush al usar empresas de seguridad privadas (muchas de las cuales tenían vínculos con la administración republicana) en zonas de guerra. Los investigadores concluyeron que los guardias, que estaban escoltado un convoy de vehículos blindados, dispararon indiscriminadamente sobre la gente que estaba en un embotellamiento. Afirmaron que habían estado respondiendo a disparos que llegaban de afuera, pero hay poca evidencia de que alguna víctima estuviera armada.

Blackwater perdió sus contratos con el gobierno de Estados Unidos en Bagdad después de los asesinatos y subsecuentemente cambió su nombre a Xe. En un comunicado la empresa se congratula del fallo judicial. "Desde el principio, Xe estuvo detrás de los cientos de valientes que asumieron riesgos para proteger a diplomáticos estadounidenses en Bagdad y otras zonas de combate en Irak", declaró el presidente de la compañía, Joseph Yorio.

No es la opinión de Jan Schakowsky, representante demócrata que patrocinó una legislación para prohibir el uso de contratistas privados en zonas de guerra. "¿Pueden los contratistas militares privados asesinar y quedar impunes?", se preguntó. "Esto indica que la respuesta es sí."

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