El FMI y Mercedes Sosa

Por: Ricardo Roa

El Gobierno pretende acercarse al FMI sin que se note. Se entiende: hace apenas cuatro años le pagó casi 10 mil millones de dólares de un saque y lo presentó como un gesto histórico de soberanía. Un adiós para siempre a décadas de dependencia.

El Fondo era entonces el Diablo. Pero por esas vueltas que da la vida y la necesidad de retornar al mercado de crédito, ahí andan hoy nada menos que el ministro de Economía y el presidente del Banco Central tocando otra vez las puertas del infierno. Y no saben cómo disimularlo. O hacernos creer que lo que pasa no es lo que se ve.

Lo mismo que con el pluralismo en la Televisión Pública. El domingo Cristina Kirchner asistió junto a su esposo al velatorio de Mercedes Sosa. Se detuvieron frente al féretro largamente y él besó el cadáver y las cámaras en vivo de Canal 7 permanecieron todo el tiempo con ellos.

Habría sido una nota más si no fuese que el partido de Lanús y Godoy Cruz que iba a jugarse a esa hora debió esperar 30 minutos. El árbitro atribuyó la demora a "problemas con la televisación". Los problemas se reducían a uno y tenía nombre y apellido: el matrimonio presidencial quiso aparecer en directo en la despedida a una enorme figura popular.

La TV Pública paró el fútbol y privilegió a los Kirchner ¿Por qué no pudieron salir durante el entretiempo o en un noticiero? Propaganda oficial sin ningún cuidado por los protagonistas, el público que estaba en el estadio y los telespectadores que ahora pagan sin excepciones el subsidio estatal a la AFA.

El Gobierno negocia con el Fondo sin admitirlo y también quiere hacernos creer que la Televisión Pública es de todos. Se entiende también: de todos los que están en el Gobierno.

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