El mercado espera otra operación este año para prorrogar u$s 7.000 millones

Creen que será la verdadera prueba que marcará la relación de Boudou con inversores. Apuestan a un canje de los Boden 2012 y los Bonar V, que vencen en los próximos dos años
Mientras el Gobierno festeja el canje de bonos atados a la inflación y lo califica como un éxito, la city le pone una vara un poco más alta, de cara a la decisión del Ejecutivo de volver a los mercados internacionales de crédito. Distintos expertos especulan con que, tarde o temprano, deberá ofrecerse a los tenedores de bonos en dólares, que implican vencimientos por entre u$s 6.500 y 7.000 millones en los próximos dos años, una propuesta seductora para prorrogar esas obligaciones y despejar, definitivamente, el panorama financiero.

Recién después quedará demostrada la capacidad del país de emitir nueva deuda.

El Estado deberá afrontar en los próximos dos años dos pagos de u$s 2.500 correspondientes al Boden 2012 y otro más de u$s 1.500 millones por el Bonar V, que vence en 2011. Son títulos públicos emitidos en dólares que actualmente rinden casi 19% y 21,4% en la divisa estadounidense, respectivamente. Por lo que la operación sería más compleja que la que culminó ayer.

Distintos expertos financieros aseguraban que, para que esta operación sea un éxito, la Argentina debería encaminar las relaciones con el FMI, el Club de París y los holdouts. Esto ayudaría a bajar el riesgo país, con el cual los inversores fijan la tasa de interés que le piden al Estado por su deuda. "La Argentina no debería ofrecer una tasa superior al 7% en dólares", especulaba un experimentado hombre de la city. Para que eso ocurra y los inversores acepten prorrogar los plazos de sus títulos públicos, los bonos en cuestión deberían subir de precio aceleradamente para que las tasas de interés vuelvan a esos niveles.

Las dudas sobre la capacidad de pago del país pasan por el ingreso de divisas. Si el comercio internacional sigue contrayéndose y se reduce la entrada de dólares, el Gobierno tendrá problemas para afrontar estos vencimientos en moneda extranjera, especulan, aunque podrían emplear las reservas del Banco Central.

Desde su nombramiento como ministro de Economía, Boudou intentó varios gestos para ganarse la confianza de los mercados de deuda. A comienzos de agosto ratificó que el Gobierno iba a pagar en tiempo y forma la amortización periódica del Boden 2012, por u$s 2.250 millones. Era el vencimiento más importante del año y el Ejecutivo lo afrontó con recursos del Tesoro. Antes, durante la gestión de Carlos Fernández, había ofrecido adelantar el pago a quien dudara de la capacidad.

Luego comenzó el coqueteo con el Fondo Monetario, con el que rubricará finalmente un acuerdo que le permitirá al FMI realizar la revisión periódica que el organismo hace a todos sus miembros, contemplada en el artículo IV del reglamento de la entidad, y que la Argentina no permite desde que canceló de un tirón los u$s 9.300 millones de deuda, en 2006.

Si bien algunos expertos opinan que el nuevo canje debería anunciarse antes de que el país vuelva a emitir deuda, los tiempos hacen que esto sea muy difícil si la Argentina quiere regresar a los mercados voluntarios antes de fin de año. "No creo que esto prospere hasta el año que viene", afirmó un hombre de la city.

Por lo pronto, el canje culminado ayer tuvo buena repercusión, así como el regreso al FMI. La Cámara Argentina de Comercio (CAC) festejó las declaraciones de Boudou sobre el Fondo efectuadas en Londres. "Nuestra entidad acompaña la aceptación por parte de nuestro gobierno, de que el FMI vuelva a auditar (...) la economía del país", sostuvo en un comunicado.

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