Meoni sobre la corrupción: Tenemos algunos coladores

En un reportaje a fondo con La Verdad, no ocultó su preocupación por los focos de corrupción en algunas áreas del municipio. Admitió que "tenemos algunos coladores" y aseguró que busca transparencia.
Mario Andrés Meoni dijo que el poder es relativo y que su gran error de gestión fue no haber hecho cambios de funcionarios en el momento justo.

Autocrítico, reconoció que se necesita "más presencia y acciones de gobierno". Aunque el desempleo y la falta de viviendas en la ciudad son las demandas que más lo desvelan.

Rechazó la posible "conurbanización de Junín", pero analizó que "un robo te iguala con cualquier lugar del Gran Buenos Aires".

Valoró los proyectos que le permiten exportar a empresas locales, y las propuestas culturales y educativas destinadas a jóvenes y adultos, a pesar de que la comunidad no se entere.

En otro tramo de la entrevista declaró que él le haría a Julio Cobos lo mismo que Cobos le hizo a la Presidenta, si se da el momento histórico. Y no descartó que el país vuelva a caer en una crisis como la de 2001.

No tuvo reparos en revelar que la revista Veintitrés lo presionó cuando quiso retirar la publicidad de la Municipalidad.

También habló de sus orígenes, de sus padres, su infancia, el peor recuerdo, los inicios en la política, el sueño de estudiar una carrera universitaria y su proyección nacional. "No quiero seguir siendo intendente eternamente", sostuvo.

- ¿Cómo era el Mario Meoni que empezó en política desde bien abajo y qué diferencia ves con el de ahora?

- Obviamente que la experiencia de los años y la incorporación de conocimientos te cambia notoriamente. Yo empecé en el ’83 más por una cuestión de sentimientos y de experiencia familiar que por convicciones ideológicas. Yo cuando empecé en el radicalismo empezaba la democracia y lo que tenía más presente era la discusión en mi casa de mis viejos que eran obreros pero eran muy politizados, mi vieja era alfonsinista, mi viejo balbinista; la primera discusión política que recuerdo es del año 72 o 73, yo tenía 6 años, y había una discusión política entre Balbín y Alfonsín.

Fue la primer cosa que me quedó de la política, después mi viejo era un laburante en una delegación de Vialidad de la Provincia, mi vieja una ama de casa, no era gente que estuviera involucrada en política. Después pasó todo el proceso militar, con discusiones en mi casa, estaban preocupados por lo político desde lo social y personal, como pasa con cualquier familia. Pero los diálogos tenían un nivel de discusión política porque mi viejo había sido militante político en su juventud, en el radicalismo en la época del peronismo; de hecho fue echado del ferrocarril por ser radical, en esos momentos estaba trabajando en el sur y cuando lo despidieron se volvió a esta zona. En el 82/83 empecé a militar por la simpatía de la historia familiar con el radicalismo y porque me gustaba la discusión y el debate político.

- ¿Tus viejos eran radicales radicales o radicales "gorilas" con el peronismo?

- Eran radicales. Mi viejo era un poco más "gorila" porque había sido afectado al ser echado del ferrocarril y era un poco más antiperonista, pero a mi nunca me inculcaron la idea del antiperonismo, además no soy rencoroso con nada, mucho menos con la política; nunca tuve inculcado desde mi casa la idea de la revancha o esas cosas. En el 82-83 trabajaba y veía la discusión política porque trabajaba en una confitería y era habitual que en el momento de apertura de la democracia se discutiera de política, inclusive ya antes había tenido una incursión que me despertó la pasión por lo social, participé del Club Leo, me gustaba la solidaridad, acompañé a un pequeño grupo de movilizados a Malvinas inmediatamente del 17 de agosto del 82, yo era el único que no había estado involucrado en Malvinas y yo ayudé a mis amigos a hacer esa movilización. Me preocupaban las cosas sociales y demás; empecé a participar por estas cuestiones, a algunos de mis amigos les gustaba la militancia política, más la cuestión de la historia familiar, y me involucré en la cosa política. Primero participando de reuniones, haciendo el trabajo de militante de esos años que era muy de calle, de repartir panfletos, de colocar afiches... y de a poco me fui involucrando cada vez más hasta que empecé a tener más claras las convicciones de carácter ideológico, y creo que puede ser esa la diferencia, pero tiene que ver con el conocimiento personal que va teniendo uno a lo largo de la vida, seguramente dentro de 20 años tendré mucha más incorporación de cosas que hace que uno evolucione en el pensamiento.

- ¿Y ese enriquecimiento ideológico hacia adónde va?

- Yo creo que básicamente en tener bien en claro por dónde se llega, cuáles deben ser los caminos para sostener el crecimiento individual de las personas, yo creo mucho en lo humano como el eje de la política, inclusive por encima de cuestiones de Estado o nacionalistas. Creo que es fundamental la mejora de la calidad de vida del ser humano y yo trabajo por sobre todas las cosas pensando en cómo mejorar la calidad de vida de los hombres. Creo que a partir de eso me fue conformando más en una energía mucho más progresista, yo me siento un socialdemócrata pleno, incluso por encima de la historia del radicalismo, que también tiene vertientes conservadoras, algunas que las mantiene, tiene algunos sectores progresistas pero sin acciones en ese sentido, yo creo que hay que ‘hacer’ progresismo.

- Tu primer recuerdo político es la reunión familiar sobre a quién votar en el radicalismo. ¿Cuál fue tu primer recuerdo fuera de la política, la primera cosa que te acordás de tu vida?

- La primera cosa de mi vida que recuerdo es que antes de vivir en la sección pueblo, Vialidad provincial tenía un puesto en el campo, una casa muy antigua así que recuerdo algunas cosas de ese lugar, vinculadas con la vida del campo, los animales... cuando era chiquito era hincha de Racing, es lo único que me une con (Adrián) Feldman hoy... tenía cuatro o cinco años, yo era hincha de Racing y recuerdo un partido donde Racing perdió por goleada y yo lloré muchísimo, eso sea tal vez la peor cosa que recuerdo; dejé de ser hincha de Racing, afortunadamente me hice hincha de Boca y hoy estoy disfrutando de eso. Me acuerdo de eso y de juegos compartidos con mi hermano.

- ¿Eras un chico igual a los demás o te diferenciabas en algo?

- A los 4 o 5 años era como cualquiera, era muy charlatán, después me convertí en un chico muy introvertido respecto de los demás. Me gustaba mucho más la lectura, la vida familiar y esas cosas.

- Tu carrera política es rápida. Sos un tipo muy joven sin padrinos políticos ¿Si tuvieras que definir cuáles fueron las cualidades y los defectos para llegar?

- La cualidad creo que es la perseverancia, la idea de estar siempre comprometido con las cosas, participar mucho, si había una reunión a 200 km de Junín y había que ir a dedo estaba ahí; el hecho de preocuparme por las cosas de las personas, eso me parece que me fue creando grupos de amigos que se sentían comprometidas conmigo por las respuestas que yo he tenido siempre; las cualidades tienen que ver con el compromiso con las personas y de compromiso con la militancia, creo que eso fue lo que me hizo llegar más rápido tal vez, aunque igualmente hay cosas fortuitas, te ponen en un lugar o te sacan...

Y creo que lo negativo es no haberle puesto más esfuerzo en lo que tiene que ver con la capacitación personal formal, como terminar una carrera universitaria, siempre tuve el intento y lo fui dejando por la militancia. Me parece que eso tal vez sea la mayor debilidad.

- ¿Pensás que podrías haber hecho las dos cosas?

- Seguramente me habría demandado más esfuerzo, pero podría haber hecho las dos cosas. Tiene que ver también con el contexto familiar, yo a los 15 años empecé a trabajar como lavacopas, no era fácil bancarse económicamente, estudiar, después estuve varios años sin laburo y me costó mucho, fui un militante muy comprometido con el gobierno de Alfonsín y yo empecé a trabajar recién en el año ’87, estuve dos años en ese período sin laburo y me costaba muchísimo todo. Me daba una mano mi viejo, que era un jubilado de la Provincia, pero creo que el esfuerzo personal podría haber sido mayor en ese sentido.

Igualmente no dejo de pensar que se puede estudiar en cualquier momento y lo voy a hacer.

- ¿Qué te gustaría estudiar?

- Hay dos cosas que me gustan mucho y que obviamente tienen que ver con la política. Abogacía por una cuestión de formación básica en materia de derechos en general y me gustan mucho las Relaciones Internacionales.

- Vos estás casado con dos hijos ¿Cómo se sienten ellos con respecto a la política?

- Mi mujer se siente un poco invadida porque nosotros somos de perfil muy bajo y obviamente ser intendente de una ciudad como Junín hace que te conozcan todos, y obviamente se siente invadida por esas cosas, pero creo que con mucho orgullo de que yo pueda conducir los destinos de Junín.

Y mis hijos obviamente no tienen una comprensión clara de lo que es ser intendente, tienen 5 años y medio, pero creo que están acostumbrados, nacieron con mi Intendencia a los tres meses de haber asumido. Un poco es parte de su vida, tal vez en unos años para ellos sea un peso como le pasa a cualquiera de los hijos de quienes están en la función pública.

El padecimiento tiene que ver con que estoy menos tiempo con ellos, aunque siempre trato de hacerme mis horarios para compartir con mis hijos, no me hago un horario para mí, yo no salgo a correr o a caminar o a ir a comer con mis amigos, pero para mis hijos sí.

- Frente a alguien con poder hay una pregunta que es un caballito de batalla: ¿Por qué pensás que todos los hombres públicos terminan mal?

- Yo en realidad no me considero un poderoso, me considero alguien que tiene un poder relativo que es el que te da un cargo de intendente, que es bastante.

Yo me considero que soy el primer responsable del cumplimiento de todas las normas. Si todos los ciudadanos cumplieran con las normas de manera similar no tendría que haber gente mucho más poderosa que otros. A la hora de tomar decisiones tengo poder. Hay un poder que te da la gente que es el halo de ser intendente, pero es un poder que a veces uno no lo tiene para todas las cosas, pero la gente lo ve a uno con mucho más poder, es algo que se percibe todos los días, hay gente que me dice ‘me desalojan, necesito la vivienda... vos podés conseguir una casa’ y uno no es todopoderoso, uno tiene poderes limitados.

- ¿Y porqué terminan mal?

- Creo que hay dos razones. El primero, que uno trata permanentemente de no caer en eso, es una especie de ‘miel’ que genera el poder y uno se cree que es eterna esa ‘miel’ y te dejás endulzar y crees que sos vos y no el cargo el que te da el poder. Me parece que hay una cosa que hay que separar, yo tengo poder porque soy intendente, si el 10 de diciembre de 2011 termino el mandato y me voy a mi casa, se terminó el poder, hay que separar el cargo de la persona, y muchos confunden eso y piensan que el poder está porque son ellos.

Después el hecho del acostumbramiento de la permanencia en el lugar, donde crees que permanecés porque sos todopoderoso, aunque en realidad permanecés porque hacés las cosas bien.

- ¿Porqué hombres tan brillantes como Alfonsín, Balbín o Perón terminaron mal? Porque ellos seguramente han tenido en claro esta distinción...

- Yo creo que hay una cosa y es el hecho de saber en el momento que uno tiene que dar un paso al costado, y es un momento difícil. Creo que ninguno de ellos hubo un paso al costado en el momento oportuno, y dedicarse a cuestiones más del pensamiento, como hay muchos líderes del mundo que lo han logrado hacer, han podido mantenerse como Felipe González en España quien se apartó del Partido Socialista que resurgió sin Felipe González.

En la Argentina con Alfonsín nunca se logró, creo que en parte sería culpa de Alfonsín, pero en parte es culpa de los demás que piensan ‘vamos a agarrarnos de Alfonsín para sostenernos. Creo que ese es el tema, saber en qué momento dar el paso al costado.

- ¿Cómo sabés cuando estás culminando tu carrera política?

- Yo creo que uno va percibiendo algo. Cuando la sociedad te acompaña o no te acompaña se va notando, sobre todo hoy donde hay muchos más métodos de medición y esto es más determinable.

- ¿Cómo lees las encuestas?

- Las leo con seriedad. Siempre tienen que tener una base científica y no dejarse engañar. Yo las respeto mucho porque es un método de conocer en forma indirecta lo que piensan muchos ciudadanos.

Pero hay que leer todo, porque en política siempre leemos la parte en que nos va bien.

- ¿Cómo te sentiste en las últimas elecciones con los porcentajes que vos sacaste?

- Con preocupación. En general soy bastante incorformista con los resultados electorales, creo que el día que te quedás conforme te entregás, te tenés que ir. Si te conformás con un 61% hay un 49% que no te votó, hay personas por las cuáles trabajar.

Es cierto que a la hora de analizar analizo también el contexto porque el hecho de ir con una boleta con un cuerpito sólo frente a una elección provincial muy fuerte polarizada entre el kirchnerismo y antikirchnerismo era complejísimo y eso nos disputó, pero seguramente que también deben haber habido cuestiones locales que han influido para no hacer una mejor elección.

- ¿Y cuáles te parecen que fueron esas cuestiones locales?

- Obviamente la presencia del municipio en la calle siempre es la primera, tiene que haber una cuestión de que nos falta más presencia y de que nos faltan más acciones de gobierno, yo soy conciente de eso, pero también tiene que ver con el contexto económico que nos impidió el último año y medio tener más presencia, por el conflicto con el Gobierno nacional, por la situación socioeconómica, porque tuvimos que administrar salarios y contratos de recolección de residuos sin tener la contrapartida del aumento de tasas y eso en algún momento genera un cuello de botella. Esas cosas son las que seguramente nos llevaron a no tener una presencia más fuerte en muchas cosas que hay que tratar.

- Cuando hablás de presencia, hablás de solución de problemas...

- Sí, hablo de solución de problemas.

- ¿Cuáles son los problemas concretos que vos ves hoy más claros?

- Tenemos muchos. El tema de vivienda es un problema que nos preocupa terriblemente, quizá sea el que más me preocupa aunque no esté en la agenda de la gente. Para mi el ser humano es esencial y no tener vivienda o empleo son las dos cosas principales que le pueden pasar a un ciudadano, entonces me preocupa mucho no poder solucionar este problema, aunque nos excede muy largamente, aunque aplicáramos todo nuestro presupuesto tampoco podríamos resolverlo.

Me preocupa la generación de empleo, la seguridad, que es un tema que está siempre, la inversión física en calles para mejorar la calidad de vida de la gente... en temas que nos faltan, porque hay temas a los que hemos llegado a niveles bastante importantes; que el 98% de la población tenga agua corriente me parece importante, que el 90% de los ciudadanos del distrito tengan cloacas también, que más del 80% de la gente tenga acceso al gas natural es una base importante, que hayamos podido hacer 200 cuadras de pavimento también me parece importante.

Y después hay cosas de infraestructura que quiero que avancemos como terminar con la totalidad de la gente con agua y cloacas, y poder avanzar con el pavimento porque eso me parece que es una mejora concreta en la calidad de vida de los ciudadanos.

- ¿El tema inseguridad?

- Más allá de las sensaciones, que siempre las hay, también hay una situación concreta de inseguridad. Creo que el problema es cultural, de empleo, de toda una década, no es un tema sencillo el tema de la minoridad, tenemos muchos problemas estructurales que hay que ir modificándolos y que no se modifican en un período de gobierno, ni en dos ni en tres, seguramente con un programa bastante largo y no sólo local.

Me preocupa poder avanzar más sobre la inseguridad, es un tema donde uno siente que siempre faltan cosas, elementos, mayor presencia policial, a pesar de que la policía hace todo lo que puede, que falta más contención que es fundamental, y sobre todo en el área de minoridad y de adolescencia.

- ¿En qué sentido te sentís más cerca o más lejos de la realidad del conurbano bonaerense?

- Eso tiene que ver con la réplica con la sensación de vida que pasan en los medios y todo lo demás, y eso es probable que te acerques más al conurbano. Yo creo que no estamos en una situación parecida al conurbano porque por ejemplo vos vas al centro de Moreno o de Merlo, hacés diez cuadras y no tenés ni cloacas ni agua, ni ningún servicio, si vas a Morón en pleno centro están todas las casas enrejadas, y en Junín cuando hace un poquito de calor la gente está tomando mate en la vereda a las diez de la noche. Creo que hay diferencia; me preocupa no llegar a una situación de igualar, creo que hay que evitar llegar a esa situación.

Por otro lado nosotros tenemos niveles de empleo superiores a los que tienen en el conurbano, la calidad de vida de las personas definitivamente es distinta, en el Gran Buenos Aires difícilmente haya espacios públicos como los que hay aquí donde la gente pueda compartir, desde las plazas hasta el parque Borchex, la Laguna, hay un nivel de vida no medible en términos económicos que es altamente superior a los del Gram Buenos Aires.

- ¿Porqué pensás que algunas personas tienen la sensación de que se está ‘conurbanizando’ Junín?

- Creo que hay mucho más de discurso político que de otra cosa y la inseguridad es un elemento que iguala mucho más que otra cosa, cuando hay un robo te iguala con cualquier lugar del Gran Buenos Aires, a pesar de que el nivel de los robos no tenga la ‘violencia’ que tienen allá, aunque por supuesto me preocupan igual. Creo que hay una diferencia en la agresividad de los robos.

Excepto en San Isidro, Vicente López, que tienen niveles superiores a los nuestros con mayores ingresos per cápita, en términos económicos, porque en ‘calidad de vida’ lo discutiría, de hechos uno a recibido un montón de gente que se ha venido a vivir a Junín para estar más tranquilos.

- ¿Qué nivel de incidencia creés que tiene la cárcel?

- Yo creo que no tiene un nivel de incidencia profundo, para mi tiene que ver con el contexto socioeconómico, sociocultural de una década y media en la Argentina de un fuerte deterioro de valores, de falta de trabajo, de un montón de cosas que cambiaron la estructura social del país.

No creo que la raíz del delito en Junín sea la cárcel, creo que tiene que ver con el contexto sociocultural y socioeconómico.

- ¿Hay cosas que se hagan en Junín y que no se hagan en otros lugares?

- Hay muchas cosas que se hacen sobre Junín y no en el resto del país, como la información territorial que vincula personas con empresas para generar empleo, el centro de formación de exportaciones que significa que nuestras empresas salgan de la idea de ser sólo proveedores de Junín y la región y que puedan vender en el exterior a pesar de ser pymes, en materia cultural hay muchos ejemplos como el hip-hop como forma de integración, la Feria del Libro del Estado libre y gratuita, la propia Dirección de Educación, con un programa de becas para incentivar la no deserción escolar, el programa de contención de los abuelos. Son cosas que tal vez no tengan impacto pero si importan para mejorar la calidad de vida de la gente.

- ¿Creés que la gente percibe esto?

- No. Tal vez porque no lo difundimos lo suficiente, igualmente a mi no me preocupa cuánto difundirlo, a mi me preocupa que cada grupo en los que nosotros actuemos sienta que mejora su vida.

- Junín es una comunidad grande en número pero relativamente chica para que las cosas se conozcan...

- Una cosa es informar y otra es que la gente adopte estas cosas como distintas a otros lugares, porque además no tienen porqué saber que es distinto o inventivo respecto a otros lugares, sabe que el Municipio hace cosas.

- ¿Cómo pensás que te ve la gente?

- No me gusta hablar mucho de mi, creo que me ven como un vecino más, como alguien que ha vivido toda la vida en Junín y que sigue viviendo de la misma manera que hace 15 años, con aciertos y con desaciertos. En general veo que hay una actitud de respeto para conmigo.

- ¿Más o menos que cuando empezaste?

- Obviamente más porque pude hacer muchas cosas, y porque he tratado con mucha más gente y el trato personal siempre te acerca más.

- ¿Cuál fue el gran error de tu gestión?

- Uno errores tiene siempre. Creo que el mío fue tal vez no haber hecho todos los cambios de funcionarios que tendría que haber hecho en algún momento, de apostar mucho a algunas personas creyendo que era difícil reemplazarlas y a lo mejor tendría que haber arriesgado y reemplazarlas. Igualmente creo que siempre se puede corregir y siempre se está a tiempo.

- ¿Hubo traidores?

- En política es muy difícil hablar de traición. Yo trato de no hablar de ‘traición’, creo que hay gente que cambia de opiniones y de posiciones políticas, algunas son justificables y entendibles y otras no las entiendo pero cada uno tiene la libertad de actuar, en eso no califica a nadie de traidor. Yo creo que el que se enojado conmigo y se ha alejado tendrá sus razones.

- ¿Te enojaste mucho con alguien?

- No, me dolieron cosas más que enojarme, yo no soy de enojarme, primero porque no soy rencoroso. Me parece que lo más importante es ser tolerante, y yo creo ser tolerante.

Algunas cosas me dolieron más desde lo personal, desde lo afectivo más que desde lo político.

- Los errores en cuanto a decisiones sobre funcionarios, ¿qué costo tuvieron?

- El costo más que público es el costo de no estar uno tan tranquilo de no haber avanzado más rápido en algunas cosas que por ahí se hacen igual pero no se ejecutan de la misma manera, o que por ahí no siente que haya el compromiso que tiene que haber con el ciudadano a pleno.

Nosotros estos dos años las restricciones mayores que hemos tenido en estos dos años han sido de carácter presupuestario, que te termina generando complicaciones de la gestión.

- ¿Qué cosas te ‘sacan’?

- Lo que me saca es la estupidez. Como que viene un vecino y te reclama ‘tengo la pérdida de agua en la puerta de mi casa’ y me lo encuentro a los dos meses y sigue teniendo la pérdida de agua; eso me saca terriblemente porque eso es relajamiento, no preocuparte.

- ¿Y algo más grande?

- No, siempre las cosas que me sacan son las cosas chicas, me molesta que antes de llegar haya diez personas que me vayan parando en el camino y no te podés sentar ni a acomodar los papeles. Pero la verdad no hay cosas que me saquen terriblemente. Obviamente me preocupan como cuando quiero avanzar en un proyecto, como la repavimentación o el paso bajo nivel y no tenés la aprobación del Consejo obviamente eso me molesta bastante, o que el Gobierno nacional nos congelara las viviendas por una cuestión política.

- Cuando uno está en un cargo como el tuyo, con la responsabilidad de 100 mil personas atrás, y tomás una decisión como la de acompañar a Cobos que sin dudas afectó en Junín ¿Hasta qué punto te sentís culpable?

- Me siento culpable porque seguramente afectó, pero yo actué a favor de los intereses juninenses, porque yo me peleé no porque Cobos votó en contra, mi pelea empezó antes por defender los intereses de un sector de Junín no tan numérico en cantidad de personas, como el sector agropecuario, pero sí importante respecto a la economía de Junín.

Al momento de decidir por quién jugar yo sentí que debía defender los intereses colectivos de Junín a partir de lo que genera el sector agropecuario en la región.

Los riesgos eran que nos cortaran el Plan Federal de Viviendas y no pudiéramos terminar esas 180 casas que es algo que afecta a 180 familias.

- ¿Porqué pensás que hay tanta corrupción en el Estado?

- Eso es algo que me desvela. Yo creo que hay una matriz social tendiente a generar esa corrupción, desde el comerciante que viene y dice ‘comprame a mi que te traigo un kilo de masas’. Creo que el único que puede decir que es honesto es el que manejó dinero y no robó, decir que es honesto desde no manejar nada es facilísimo. Yo conozco mucha gente que fue ‘superhonesta’ hasta que tuvo el manejo del dinero o la oportunidad.

Creo que en materia de corrupción hay un problema de raíz social muy fuerte, y de falta de estructuras de control severas y la verdad que en el Municipio puertas adentro el tema de los controles me preocupa, nosotros no tenemos un gobierno de raíz corrupta, pero en algunas áreas tenemos algunos ‘coladores’, y por eso estoy viendo cómo estructurar una raíz de transparencia de compras y de mejora de la calidad. La verdad es que tengo algunos funcionarios por los que pongo las manos en el fuego, pero hay cosas que pasan por otro lado.

- Si uno te quiera pegar, ¿cuál pensás que es tu punto débil?

- En lo personal mucha gente me ve como distante, pero es por una cuestión de timidez y muchas veces el que no me conoce puede creer que soy soberbio.

Y desde el punto de vista de la gestión creo que me pueden pegar por muchas cosas porque hay muchas cosas que no se hicieron en Junín. Yo les puedo explicar porqué no las hicimos, pero hay muchas cosas por las que me pueden pegar, como el pavimento, el problema del agua y el arsénico, hay infinidad de temas de carácter de gestión que pueden ser criticables.

Yo acepto las críticas de buena fe porque las hay y hay muchas cosas que no estamos haciendo a pleno por una cuestión económica.

- ¿Porqué se utilizan palabras tan raras para subir los impuestos, como "actualización"? ¿Porqué no se usa "aumentos"?

- La verdad que el término es ‘actualizar’, por ejemplo el mantenimiento de las calles, el año que viene nos va a salir 14 millones de pesos la empresa de recolección y la percepción del año que viene, aún cuando aumentemos nunca van a superar los 7 millones de pesos. Es imposible actualizar a esos niveles.

Hay un retroceso de las tasas. Creo que hay que aumentarlas de manera tolerable a las posibilidades de hoy de la gente.

- Una de las críticas que se te hacen es que tomaste mucha gente…

Cuando nosotros entramos había 600 o 700 empleados aproximadamente y nosotros llegamos a 950; por un lado se dice eso pero lo que no se dice del otro es cuántas cosas dejamos de tercerizar, que fue lo que nos permitió tener excedentes para hacer la obra pública que se hizo en Junín.

- ¿Recorrés la ciudad?

- Sí, recorro la ciudad. Salgo los fines de semana mucho con mis hijos para ver la ciudad, voy a recorrer las obras en cualquier momento. A las unidades sanitarias voy menos porque vamos midiendo el nivel de satisfacción de acuerdo a los reclamos.

De todas maneras teniendo las vías de reclamo que tenemos, rápidamente te enterás de los problemas.

- ¿Cuáles son los fantasmas o los miedos de un hombre que tiene futuro político?

- Yo tengo muchas preocupaciones. La verdad me preocupa como un fantasma que nos vuelva a pasar lo que pasó en 2001, y creo que puede volver a pasar, siento que hay una dirigencia que lejos de superarse mantiene un status quo que no ha modificado mucho las cosas en el país, que sigue los mismos vicios y eso puede volver a la política con el escenario de conflictividad profunda con la sociedad, que sería terrible para todos, fundamentalmente para la política.

- ¿Qué se puede hacer desde la política para revertir el descrédito de la política?

- Creo que hay una cuestión de que en el mundo en general no es la profesión mejor vista. En Argentina por supuesto que mucho más, creo que hay un problema de raíz del Estado, en modificar la forma de manejos de recursos. La descentralización de fondos haría que cambie el sistema político de manera importante.

Hoy esto de los ‘caciques’ que dominan la política me parece que no sirve. Si hubiese una descentralización distinta de la provincia a los municipios surgiría un recambio mayor de dirigentes que generaría una mejora de la calidad política. Por otro lado creo que debería modificarse el sistema de partidos, creo que hay que fortalecer el sistema, pero las leyes en la Argentina han ido cambiando mucho y ha habido una fragmentación que ha perjudicado a la política.

- ¿Cómo te ves de acá a 10 años?

- Me veo actuando en niveles políticos en distintos cargos, no quiero seguir siendo intendente eternamente. Tengo una contradicción profunda y es que a mi me gusta mucho Junín y amo a mi familia. El hecho de tomar una relevancia mayor significa dejar de lado la familia, pero tampoco quiero que ellos paguen un precio elevado por eso, de tener que tomar un puesto en Buenos Aires y llevármelos. No se si podré buscar un equilibrio entre la familia y la ocupación de un lugar superior. Creo que la gestión local es muy gratificante porque vos ves las cosas que modificas, pero también creo que las realidades profundas de un país se modifican desde proyectos nacionales.

- ¿Qué lugar sería?

- Me imagino en el Congreso Nacional.

- ¿Nunca soñaste con ser presidente?

- Todos los que hacemos política seguramente soñamos con ser gobernador o presidente. Lo que hay que saber es cuáles son las limitaciones, la verdad es que hoy me siento limitado para cualquiera de estas dos cosas, básicamente por una cuestión de estructura y de conocimiento, si no te conoce la gente no podés llegar.

- ¿Creés en la suerte?

- Creo en la suerte, pero creo que hay que forjarla. Uno tiene que buscar las situaciones para que después en el momento oportuno te toque. Por ejemplo, Cobos ha tenido suerte, no me caben dudas, porque una situación lo puso en un lugar presidenciable.

- ¿Cómo crees que te va recordar Junín como intendente?

- Como que tuve la audacia de hacer algunas transformaciones y de romper con algunas cosas de ‘cambiemos pero no cambiemos nada’. Por ejemplo, el área céntrica generó un gran conflicto, pero se cambió.

Y después por algunas cuestiones estratégicas que no se van a ver en mi mandato, pero sí dentro de 10 años, como el polo tecnológico, la raíz productiva a partir de generar un mejor parque industrial que favorezca la instalación de empresas.

- ¿De los municipios vecinos hay alguno que admiras?

- Chivilcoy, pero más como envidia que como admiración en función de las fuertes inversiones que tienen los estados nacional y provincial en forma casi grosera y que en realidad me parece casi una ofensa a los demás ciudadanos de la región. Eso porque (Florencio) Randazzo ha tenido una fuerte influencia sobre los dos gobiernos.

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