La mentada "emergencia sanitaria" sólo se remite a cuestiones administrativas

El Estado -provincial y municipal- tirando la piedra y escondiendo la mano. Los empresarios privados privilegiando su negocios particulares. Y una buena parte de la ciudadanía sin responsabilidad ni conciencia social. Tres afirmaciones tajantes pero que -sin embargo- grafican que la mentada "emergencia sanitaria" dictada recientemente en la provincia no responde más que a cuestiones administrativas; y que nada tienen que ver con la prevención de la gripe A, entendida desde lo más riguroso del término.
En realidad, la emergencia se cumple a medias en el peor de los casos. Así como hay bares, boliches, restaurantes, clubes y diversas entidades que suspendieron sus actividades, hay otros que siguen funcionando como si nada.

El punto de partida de tamaña irregularidad es el decreto del Gobierno Provincial, el cual en relación a las actividades que no están reguladas por el Estado simplemente habla de una "recomendación" (ver recuadro). Después, le sigue la inacción de algunos municipios que se esfuerzan por aparecer como "políticamente correctos".

¿Qué es verdaderamente la emergencia sanitaria?. Según la definición académica-jurídica, "el estado de emergencia es uno de los regímenes de excepción que puede dictar el gobierno de un país en situaciones excepcionales. Este estado de emergencia se dicta, generalmente, en caso de perturbación de la paz o del orden interno de un estado, ya sea a consecuencia de catástrofes, brotes de enfermedades contagiosas, graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país. Durante este, así llamado régimen de excepción, el gobierno se reserva el poder de restringir o suspender el ejercicio de algunos derechos ciudadanos. Los derechos restringidos pueden ser los relativos a la liberdad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito. Durante ese estado las fuerzas armadas de un país pueden asumir el control del orden interno".

Pergamino y

Santa Rosa

Lo que sucede en Pergamino, de casi la misma cantidad de habitantes que la capital pampeana, es un caso testigo a imitar. Por el avance de la gripe A, la Municipalidad de esa ciudad bonaerense tomó medidas drásticas contra la propagación del virus. La orden del intendente Héctor Gutiérrez -a diferencia de la postura ambivalente del intendente Torroba- fue restringir la concurrencia a lugares públicos, con lo que además de cancelarse las clases, también quedaron cerrados gimnasios, cines y teatros.

Las clases en los tres niveles escolares quedaron suspendidas, mientras que también se cerraron las guarderías infantiles.

Por otro lado -desde el miércoles de la semana pasada-, tampoco están abiertos los centros comerciales, bingos, bares, boliches, peloteros y cybers.

El jefe comunal justificó la decisión sosteniendo que fue una recomendación del comité de crisis ya que hubo una evolución muy alta de casos: pasaron de 4 a 24 en una semana. En Santa Rosa la variable fueron dos menos.

Tanto fuerzas de seguridad como el cuerpo de inspectores municipales se afectaron al control de las disposiciones vigentes y aquellos negocios que no la respetan, corren el riesgo de hacerse pasibles de las multas.

Santa Rosa, al parecer, está bastante lejos de esas medidas de prevención, mientras el tiempo pasa y las decisiones tardías podrían acarrear algo más que un dolor de cabeza.

Ayer, fuentes municipales confirmaron que el jefe municipal Francisco Torroba no tomó ninguna decisión más allá del burocrático decreto provincial. Simplemente adhirió a las cuestiones administrativas de orden interno.

De hecho, las huestes del lord comunal santarroseño dejaron trascender que recién hoy habría un encuentro para tomar alguna decisión. "El lunes (por hoy) nos vamos a reunir con los propietarios de boliches y de cines para analizar qué hacer", blanqueó ayer el panorama ante un diario colega el intendente Torroba.

Y, en un tono casi de ingenuidad, con más cautela política que otra cosa, agregó: "queremos llegar a una definición consensuada y evitar que esta cuestión sanitaria quede librada a la interpretación que cada uno pueda tener".

¿Cómo se entiende que hayan cerrado, por ejemplo, los comedores municipales pero a los boliches y al Casino les permiten seguir funcionando como si nada?. ¿Por qué se permite que determinados lugares públicos -entre ellos los mismos boliches, bares y restaurantes- cierren sus puertas y otros no?. ¿Acaso en este último punto no se está facilitando la competencia desleal?.

Unos sí,

otros no

El otro caso paradigmático es lo que sucede con la Cámara de Diputados. Luego de las "vacaciones" que se tomaron los legisladores provinciales inmiscuidos en la campaña política de cara a las recientes elecciones legislativas, ahora la Legislatura provincial permanecerá cerrada desde hoy y durante toda la semana. ¿Qué diferencia hay entre esos empleados estatales y los que están en Casa de Gobierno que sí permanecerá abierta al público?.

Una contradicción, otra más entre tantas, difícil de explicar. Aunque tal vez no tan risueña como el siguiente interrogante: si la emergencia sanitaria aconseja la suspensión de actividades deportivas, ¿por qué la Liga Pampeana suspende su actividad y no hace lo propio la Liga Cultural (y ni hablar del fútbol profesional de AFA, donde realmente hay aglomeraciones masivas)?.

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