Mensaje de Schiaretti para Capital: Juez es una “máquina de impedir”

Asoma la campaña: dijo que hay que revertir “años de degradación” en la ciudad de Córdoba. Defendió la relación “institucional” con Giacomino y tomó distancia de los K. Críticas de la oposición.

“No vamos a permitir que los defensores de las eternas máquinas de impedir destruyan el sueño de una ciudad mejor”, enfatizó Juan Schiaretti, y la barra oficialista que llenó las gradas del recinto lo ovacionó. Ni cuando defendió las medidas más polémicas que tomó durante 2008, ni al momento de anunciar nuevas iniciativas para 2009, logró cosechar ayer tantos aplausos el gobernador. Ya casi finalizaba su discurso anual frente a la Legislatura y el repaso de obras y de promesas concluía: era el momento de la política en estado puro, y el destinatario principal de sus palabras, Luis Juez, lo escuchaba sentado en una silla ubicada en el pasillo, más cerca del bloque radical que del Frente Cívico y Social. El primer esfuerzo por provincializar (¿o municipalizar?) la campaña había sido realizado.

Será un trámite previsto por la Constitución en el inicio del período de sesiones ordinarias, pero el discurso sirvió también para que Schiaretti vaya desnudando la estrategia del oficialismo para las próximas elecciones legislativas nacionales, en las que Unión por Córdoba encarará la difícil empresa de detener el crecimiento de Juez (esto es, tratará de ganarle, o de perder por una diferencia que no resuelva por anticipado la madre de las batallas, el 2011), provincializando la campaña.

Los dirigentes opositores se retiraron finalmente disconformes con el discurso del gobernador. Reclamaron autocrítica y señalaron que el diagnóstico de Schiaretti sobre el estado de la provincia no es real.

Encabezaron las protestas Luis Juez y Mario Negri, quienes se sentaron tan cerca como la ilusión de ser aliados electorales. Juez dijo que el gobernador es «un fabulador» y Negri criticó el «vuelo corto» (ver más en página 4).

En tanto, ni siquiera la repetida oferta de un área central renovada (Centro Cívico y extras), que le devuelva a la ciudad de Córdoba “su carácter de metrópoli orgullosa y elegante” motivó a aplaudir a un apagado Daniel Giacomino, quien siguió el acto desde el palco de intendentes, junto al sanfrancisqueño justicialista Martín Llaryora.

Diálogo y federalismo

Schiaretti agitó dos banderas: el diálogo y el federalismo.

Uno. El diálogo como mediador entre gobernantes de distinto signo político para llevar adelante proyectos de interés para la Provincia y la ciudad de Córdoba. Una manera de tomar distancia del estilo que caracterizó a la relación entre José Manuel de la Sota y a Luis Juez entre 2003 y 2007, y que tanto cansó a los cordobeses; por eso, insistió en que se restableció la “convivencia política institucional” entre el gobierno provincial y los intendentes. Juez, por sus choques con el ex gobernador y ahora con Giacomino, está en las antípodas de esa forma de hacer política, y ésa es la primera señal de diferenciación que envió Schiaretti.

Dos. El federalismo como valor histórico a defender frente a la Nación. Por eso, dijo que Córdoba va a promover la discusión de una nueva ley de coparticipación y hasta citó a caudillos del siglo 19, como Juan Bautista Bustos y Facundo Quiroga, para sostenerse en su emprendimiento. El gobernador pidió un fondo de reparación para la Provincia y reclamó “equidad” en el reparto. Estos argumentos lo colocan en una vereda crítica del kirchnerismo, cuyas gestiones (ya sea Néstor o Cristina), se han caracterizado por la concentración de los recursos en la Nación. Prometió mantener un trato serio y previsible con la Casa Rosada, pero al mismo tiempo que cuidará los intereses provinciales sin “arrodillarse”. Además, elogió al campo, el hecho maldito del kirchnerismo. Segunda señal de diferenciación: quiere despegar con la mayor diplomacia posible al justicialismo cordobés del kirchnerismo, que en Córdoba es un lastre electoral.

Bonus. Trató también de alejarse de De la Sota, su antecesor. Destacó que el “desgerenciamiento” de Apross acabó con los “plus” y con el negocio de las empresas a cargo de la gestión. Tampoco lo incluyó en la lista de gobernadores de mayor bronce (Ramón Cárcano, Amadeo Sabattini y Juan Ignacio San Martín), aunque hacerlo era imposible de todos modos, porque en ese caso los titulares periodísticos de su discurso habrían sido exclusivamente ése. Sí subrayó que fue a sitios donde nunca antes estuvo otro mandatario. Parece haber escuchado alguna vez a algún ex gobernador decir eso, por lo que la provincia debería tener aún alguna terra incognita, para que siempre sea cierto.

Gestión y anuncios

Respecto a su gestión, Schiaretti repitió que había cumplido lo anunciado hace un año. “Hemos puesto en marcha el programa de gobierno que votaron los cordobeses”, dijo para recalcar la legitimidad, que había sido erosionada por la denuncia de fraude (luego comprobadamente falsa) de Juez.

El gobernador puntualmente destacó la reforma electoral y la “eliminación de las jubilaciones de privilegio”, medida que acompañó a la declaración de la emergencia previsional. Además, aseguró que es buena la situación financiera de la Provincia para afrontar la crisis internacional (éste es uno de los aspectos menos admitidos por la oposición).

Schiaretti, como es habitual en estas ocasiones, realizó algunos anuncios, e ingresó ayer a la Legislatura tres proyectos de ley:

1) declaración de la emergencia habitacional-sanitaria;

2) creación de dos juzgados civiles con competencia en materia de familia y violencia familiar en Cosquín y Río Cuarto;

3) creación de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico. También avisó que en febrero llevará a la Cámara un proyecto de promoción industrial para pymes, y que en 45 días se reglamentará la ley electoral reformada el año pasado, tarea a la que se invitará a participar al Consejo de Partidos Políticos.

Schiaretti afirmó que los beneficiarios del Plan Hogar Clase Media tendrán la prioridad para ingresar a los nuevos programas de viviendas de la Nación, y también aseguró que Brasil confirmó que financiará los gasoductos troncales de la provincia.

El discurso de Schiaretti trazó líneas políticas que exhibirá el justicialismo 2009. Vale repasar: provincializar la campaña y, lo que es casi lo mismo, alejar al kirchnerismo de la discusión. Como a perro malo, al kirchnerismo no conviene acariciarlo, pero tampoco hacerlo enojar; no hay que olvidar que tiene los huesos en su casucha.

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