Mensaje a Olivos: la caja se achicó y la recaudación no da para todo

Mensaje a Olivos: la caja se achicó y la recaudación no da para todo
Por: Alcadio Oña

Nosotros vamos a empujar la recaudación con todo lo que podamos, pero el gasto público no es responsabilidad nuestra. Eso ya lo hemos hecho saber donde corresponde". El comentario proviene del riñón de la AFIP y tiene un valor añadido considerable: el organismo está dirigido por Ricardo Echegaray, un pingüino de la primera hora con llegada directísima a la Presidenta y a Néstor Kirchner

Puesta más clara aún, la limitación que se transmitió a Olivos remite a los datos del primer trimestre, cuando el gasto aumentó 28 % y los recursos, 14 %. Y calza, propiamente, con el creciente deterioro de las cuentas del Estado: del 14 %, sólo 4 % fue mayores ingresos impositivos; el resto, ANSeS puro.

En esos números hay una brecha de 14 puntos porcentuales, insostenible por donde se la mire. En el mismo período del año pasado, la diferencia había sido de apenas 1,4 punto.

Y al menos en abril, el cuadro seguirá igual. Empujando con todo, como dicen en la AFIP, este mes la recaudación total no alcanzaría a crecer un 10 % respecto de abril de 2008.

"Vamos a llegar agotados al 28 de junio", dice otro funcionario también con acceso directo al ex presidente. No es a causa del trajín electoral, ni tampoco porque el kirchnerismo ha puesto toda la carne que tiene en el asador para salir airoso, así sea a duras penas. Dada su cercanía con las cuentas públicas, el hombre habla de plata: casi como anticipar que después del comicio viene un ajuste fiscal.

Una posibilidad agregada es que el Gobierno escarbe en otras vías para hacerse de recursos. Además de la apuesta grande que, por todos los medios, se ha hecho al blanqueo y las moratorias. O los sorteos de autos 0 Km por el IVA.

Por de pronto, ya ronda un proyecto de ley para subir los impuestos a la venta de teléfonos celulares, equipos de aire acondicionado, estufas eléctricas y hasta a los secadores de pelo. No se lo presentaría como la medida fiscalista que también es, sino como un régimen para reducir el consumo de electricidad.

Parientes de la misma circunstancia son los esfuerzos que se hacen para conseguir financiamiento rápido del BID y del Banco Mundial, como nunca en la era de la política de desendeudamiento kirchnerista. Dólares que engrosen las reservas del Banco Central, plata para inversiones que, a la vez, liberaría fondos que pueden ser destinados a otros gastos.

El problema es que la cola de países necesitados es larga y que, para bien y para mal, cuentan los currículum. También, que los recursos no alcanzan para todos y tallan fuerte los votos de las potencias. Finalmente, hay que entre el anuncio de un crédito y el comienzo de los desembolsos media tiempo, quizás excesivo para las necesidades financieras del país.

En algún momento llegarán los 2.500 millones de dólares del Fondo Monetario, pero un cantar muy distinto es acceder a otro financiamiento del organismo. Aun así, dice un ex funcionario con buenos contactos en Washington: "En el FMI hay mucha disposición a negociar un acuerdo, apenas el Gobierno quiera. Porque buscan meternos en el redil". Dicho de otro modo, dentro del vallado al que acaban de ingresar México y Colombia.

Se sabe de sobra que el FMI es Estados Unidos más las otras potencias del G7. Y para el caso, estar dentro del cerco es de su propio interés: implica un acuerdo con Fondo y asumir compromisos de gestión económica. Una manera de clausurar eventuales focos de turbulencia que agreguen combustible a la hoguera que ya existe.

En el entretanto y en trance de rascar de donde sea posible, el Gobierno negocia US$ 1.500 millones con Brasil. Servirían para aliviar, aquí, la presión de los importadores sobre el dólar. Y a la vez, preservar el comercio bilateral.

Los desajustes prendieron una luz amarilla en el tablero fiscal, aun cuando se afirme que el país tiene asegurado el pago de las obligaciones de la deuda de todo el año. Con los vencimientos de Ganancias, la recaudación impositiva traerá algún alivio en mayo. Pero serían los últimos enviones de la temporada, si la actividad económica no mejora.

A menos, claro está, que se apriete con la presión tributaria. O se achique la inversión pública, al costo de sumar un factor recesivo a una economía que viene para abajo.

Engrosada con 1.000 millones de pesos mensuales de las ex AFJP, la ANSeS es todavía una caja enorme que el Gobierno exprime. Pero no una caja infinita: este año deberá afrontar un aumento del 18 % en toda la masa de jubilaciones y seguramente un retoque electoral de las asignaciones familiares. Y salvo que se lo considere problemas de los que vendrán, se sobreentiende que en esa misma caja hoy holgada existe un pasivo futuro.

Así, crece la lista de definiciones que se acumulan para después del 28 de junio. Y fuera de las políticas ya previsibles, entre ellas pesarán las fiscales. Mucho en el Tesoro Nacional y muchísimo más en las provincias.

Como dice alguien que conoce a varios de ellos: "En el día después, los gobernadores y los intendentes empezarán a golpear las puertas de Olivos por plata. Los K y los no K". Por plata que al poder central esta vez no le sobrará.

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