Mensaje de amor en la verdad

Por: Rodolfo Barra

Fuente: EX JUEZ DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION

El Siglo XX desoyó la apelación que el Papa León XIII, en 1891, había hecho en su encíclica "Rerum novarum": la caridad es la reina de las virtudes sociales (RN, n° 45). No comenzó mejor este Siglo XXI: terrorismo masivo y guerras insensatas junto a nuevos agravios a los derechos humanos: el desprecio por la vida, en cualquier estadio de su desarrollo biológico; la banalización de la familia y el matrimonio; el hambre y la marginación sobre porcentajes determinantes de la población mundial; el narcotráfico y el narcoterrorismo que se alimentan tanto de la pobreza como de la degradación de los valores.

Por ello se destaca la sabiduría de Benedicto XVI al brindarnos esta nueva encíclica, "Caritas in veritate", el amor en la verdad, caridad y verdad que se alimentan y sostienen recíprocamente. Precisamente la Doctrina Social cristiana quiere ofrecer una respuesta a las circunstancias de la historia según la "dinámica de caridad recibida y ofrecida". El Papa continúa y actualiza a Paulo VI ("Populorum Progressio", 1967) afirmando que el desarrollo debe alcanzar a "todo el hombre y (a) todos los hombres". Así lo que caracteriza a "Caritas in veritate" es su dimensión antropológica y teológica, ya que "sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es" (CV, n° 78).

Benedicto XVI subraya uno de los instrumentos técnicos (por tanto, neutro) más salientes de nuestro siglo "pos moderno", la bioética, que "es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral" (CV, n° 74). Hoy "el alcance mundial de la cuestión social .(ha convertido a ésta) en una cuestión antropológica. A la plaga difusa, trágica, del aborto. (se agrega la posibilidad de) una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos" y el desarrollo de una "mens eutanasica, manifestación no menos abusiva del dominio sobre la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida". "Detrás de estos escenarios -advierte el Papa- hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana" (CV, n° 75).

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